La ovación a Laso termina en victoria blanca y Belinelli asalta el Buesa Arena

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La ovación a Laso termina en victoria blanca y Belinelli asalta el Buesa Arena
Sergio Rodríguez lanza a canasta ante Serge Ibaka
Sergio Rodríguez lanza a canasta ante Serge Ibaka
Real Madrid CF
El Real Madrid-Bayern tuvo un gran protagonista. Pablo Laso fue aplaudido a rabiar, como era de esperar, por la afición madridista antes del partido y al vitoriano se le vio visiblemente emocionado. Ya en la cancha, los de Chus Mateo lograron la decimotercera victoria de la temporada ante un rival pegajoso. El Baskonia, por su parte, no aguantó el ritmo de la Virtus Bolonia y cedió ante los italianos.

Baskonia 81-91 Virtus Bolonia

Los viejos rockeros nunca mueren. Marco Belinelli se marcó un auténtico partidazo en Vitoria y anotó 27 puntos, con seis de nueve en tiros de dos y cuatro de ocho en triples. El de San Giovanni in Persiceto fue fundamental en la victoria italiana y estuvo acompañado de Tornike Shengelia. El georgiano anotó 16 puntos y capturó seis rebotes ante su ex equipo.

En los baskonistas, buen partido una vez más de Chima Moneke, que alcanzó los 26 de valoración, tras anotar 16 puntos y atrapar ocho rebotes. Maik Kotsar con 13 estuvo a la altura y Markus Howard pese a sus 11 unidades, estuvo muy fallón y acabó con -1 de valoración.

Real Madrid 88-73 Bayern Múnich

El Real Madrid se despegó del Bayern en el marcador con un parcial de 0-14, liderado por la vieja guardia, en el tercer cuarto. Antes, los de Laso habían puesto en apuros a los blancos durante la primera mitad. Sergio Llull (16 puntos) se lució ante uno de sus referentes y Vincent Poirier estuvo muy atinado, especialmente en la pintura (11 puntos y nuve rebotes). Además, también contribuyeron Campazzo y Hezonja con 13 y 12 unidades.

En el Bayern, el mejor fue Isaac Bonga. El campeón del Mundo con Alemania anotó 15 puntos y capturó cinco rebotes. Además, Devin Booker aportó 14 unidades.

Pablo Laso no pudo volver a Múnich con una victoria pero sí con el cariño de su casa. La pancarta del WiZink lo dejaba claro: ¡Bienvenido, Pablo! Esta es tu casa.