Hace 15 años, el país se entregó por completo a Sergio ‘Checo’ Pérez, cuando debutó en la Fórmula 1 con Sauber en el Gran Premio de Australia. Desde entonces, el oriundo de Guadalajara se ha convertido en un ícono de la cultura deportiva para la pasional entrega del mexicano.
Esta semana, tras un año de ausencia alejado de las parrillas, Pérez está reconfirmando su estatus de ídolo con los preparativos de cara al Gran Premio de México que se celebrará el próximo viernes, sábado y domingo, en medio de las tradicionales celebraciones por el Día de Muertos.
"Súper especial"
Como si fuera un guión preparado para un documental, al regreso emocional para el ahora piloto de Cadillac se le suma el hecho de que Pérez disputará su Gran Premio 300 en su longeva carrera, un hecho que no ha pasado desapercibido para el piloto mexicano. “Sí, la verdad, súper, súper especial. Qué locura poder celebrar mis 300 Grandes Premios en casa”, dijo el tapatío este martes.
En medio de un escenario distinto al que ha estado acostumbrado e inmerso en un proceso de adaptación de una recién creada escudería, Pérez tiene la intención de disfrutar —tal vez como nunca— lo que vivirá en el Autódromo Hermanos Rodríguez. "Estoy feliz. Sin duda va a ser un fin de semana muy especial para mí", aseguro.
Rendido a la afición
Con una serie de eventos alrededor del Gran Premio y de su figura —incluida una exhibición en la icónica Paseo de la Reforma— ‘Checo’ se dio el tiempo de recordar sus inicio y agradecer el respaldo de la Escudería Telmex y sus patrocinadores, pero sobre todo a la gente que siempre, sin importar nada, ha estado al pie del cañón apoyando.
"Lo que más extrañé, sin duda, a mi afición, a la gente que tanto me apoya, que me da siempre tanto cariño y que siempre está conmigo, en las buenas y en las malas", aseguró en un mensaje con mucho sentimiento. "Los extrañé muchísimo y ellos, se los he dicho siempre, son una parte fundamental de que haya regresado a la Fórmula 1".
