Centro de datos del Alcaraz-Virtanen
Tarde soleada en Barcelona y escenario de lujo, con miles de asistentes en las gradas, para dejar atrás la derrota del domingo contra un Jannik Sinner que recuperó el liderazgo en el ranking mundial. Este martes, la empresa se presentaba mucho más sencilla frente a un jugador poco acostumbrado a disputar finales o luchar por títulos. Y para colmo, el tenista de origen finlandés tenía que competir con el público en contra.
Lejos de lo que muchos podrían imaginar, Alcaraz encontró no pocas dificultades frente a un rival que se mostró sólido. Muy pronto, de hecho, tuvo que enfrentarse a una opción de quiebre, situación que ocurrió a la inversa solo unos minutos más tarde. Las dudas al servicio continuaron, pues Virtanen se vio con un 0-40 a favor con el resto, pero no tuvo el acierto ni la determinación suficientes para dar ese golpe de efecto.
Cuánto recordará esta noche, cuando le dé vueltas al partido, lo ocurrido en ese momento clave de la manga inaugural. El murciano, de haber tenido máxima efectividad, también podría haber cerrado el punto antes. Prueba de ello es que estuvo a un paso del 5-3, antes de evitar en dos ocasiones el empate a cinco, una de ellas con subida a la red. Tras reclamar atención médica por unos problemas en la muñeca, Carlos frustró cualquier posibilidad de tiebreak al dar forma al 6-4.
Lo más difícil estaba hecho: frenar el ímpetu de un motivado Otto que llegó a verse con opciones reales de adelantarse en el marcador. En el juego inaugural del segundo set, el tenista de El Palmar rompió el saque del nórdico, lo que parecía allanar el camino del triunfo, pero entonces llegó la sorpresa con la respuesta inmediata de su oponente, capaz de devolverle la jugada. La alegría, eso sí, fue efímera para este último, que acabó sucumbiendo por 6-2.
