Pregunta: Ha jugado tanto en la Premier League como en LaLiga. ¿Cómo las compararía?
Respuesta: Ambas son ligas súper competitivas, por supuesto. De todos los campeonatos en los que he estado —y han sido unos cuantos, para bien o para mal— probablemente las dos más exigentes han sido LaLiga y la Premier League.
Disfruté muchísimo mi etapa en el Reino Unido, jugando en la Premier League. En Australia, y prácticamente en todo el mundo, la Premier League es seguramente la liga más seguida. Es la que más apoyo financiero tiene, la que más interés genera a nivel global, y eso se nota en el nivel de inversión y los acuerdos televisivos que tienen los clubes, y por tanto, en los recursos de los que disponen.
Aquí en LaLiga, la verdad es que estoy disfrutando mucho del fútbol este año con el Levante. Es mi tercera etapa en España y es la ocasión en la que más continuidad he tenido como portero titular, y eso lo estoy valorando mucho.
La Premier League tiene muchos jugadores técnicos, pero diría que su principal característica es la intensidad física y la velocidad. Es un fútbol muy rápido, no tienes mucho tiempo para pensar y el contacto físico es constante. Creo que eso también se debe a los árbitros, que suelen dejar jugar mucho más.
En otras ligas como la española, por ejemplo, a veces basta con que un jugador grite como si le hubieran dado una patada —aunque apenas haya habido contacto— y el árbitro pita enseguida. Así que LaLiga no es tan física en cuanto a duelos, pero sigue siendo muy competitiva. Además, hay muchos equipos que apuestan por sacar el balón jugado desde atrás y por el juego de posesión, con estilos muy definidos.
Otra gran diferencia es el clima... Hay que adaptarse, tanto los porteros como cualquier jugador, cuando cambias de país. Aquí en España el clima es mucho más seco y cálido que en el Reino Unido, y eso también influye.
P: Su etapa más larga fue en el Brighton, donde disputó más de 120 partidos en la Premier League. ¿Qué recuerda de sus inicios allí?
R: Fue muy emocionante. Venía de mi etapa en el Valencia, donde no estaba jugando con regularidad. Me fui cedido en el Genk, y mi idea era que tenía un contrato largo en Valencia, así que fui a Genk para tener minutos, coger ritmo y volver a Valencia para intentar consolidarme. Pero no salió así, y recuerdo que el Brighton contactó con mi agente y acabé firmando allí.
Todo lo que rodea a un club de la Premier League es emocionante, y enseguida empecé a conocer al Brighton como club. Acababan de construir un estadio y una ciudad deportiva nuevos, fui a ver las instalaciones, y el equipo acababa de ascender. Era todo muy ilusionante y disfruté mucho mi tiempo allí.
Fue donde más asentado me sentí. Estuve más tiempo que en ningún otro club y recuerdo que pensaba que podría quedarme allí el resto de mi carrera. De verdad, era muy feliz allí.
P: ¿Hubo algún momento en el que pensó: "Pertenezco a esta liga, tengo que jugar aquí, debo quedarme aquí"?
R: Sí, creo que ha sido la parte favorita de mi carrera hasta ahora, jugar en esa liga al máximo nivel.
Respeto todas las ligas en las que he jugado, todas son difíciles y suponen un reto, pero la magnitud de la Premier League, enfrentarte a los mejores equipos, los mejores jugadores y entrenadores del mundo, en estadios icónicos... todo eso lo tiene todo.
La sensación que tienes cuando logras algo a ese nivel, ya sea haciendo buenas paradas ante grandes jugadores o ganando como equipo al Manchester United, Arsenal, Chelsea o Man City, simplemente tener la oportunidad de medirte a ellos... No hay nada mejor.
Me sentía muy cómodo allí, y la verdad es que fue una pena cómo terminó todo. Pero guardo recuerdos muy bonitos de esa etapa, algunos de los mejores momentos de mi vida, que siempre llevaré conmigo y de los que puedo estar muy orgulloso.
P: Tony Bloom es conocido como uno de los propietarios más inteligentes del fútbol, sobre todo en materia de fichajes. ¿Llegó a hablar directamente con él?
R: Iba a todos los partidos y, bueno, lo veías de vez en cuando, y por supuesto te acercabas a saludar y charlar, pero no estaba muy presente en el día a día. Pero cuando coincidíamos, siempre tuve buenas conversaciones con él.
Como jugador, en esas situaciones cuando te marchas... nunca llegas a saber realmente todos los detalles de cómo se llegó a esa situación. En mi caso, no fue por un tema de conducta o comportamiento. Como digo, no sabes si fue una decisión deportiva, si tuvo que ver con el lado empresarial del club, si fue una opinión personal de Graham Potter —el entrenador en ese momento— o por la llegada de otros jugadores y el valor que podían aportar... A día de hoy sigo sin tener esas respuestas.
Al final, intenté dar lo mejor de mí y contribuir al éxito del club. Y durante mi etapa, lo conseguimos manteniendo la categoría y evitando el descenso, que para nosotros, sobre todo en los dos primeros años, era como ganar un título. Así que tengo grandes recuerdos de aquello.
Como he dicho, me habría gustado quedarme allí más tiempo del que estuve... porque era realmente feliz. Pero así es la vida.

P: Cuando llegó cedido en el Arsenal, ¿cuál fue su primera impresión al trabajar con Mikel Arteta?
R: Recuerdo cuando firmé allí —de niño era seguidor del Arsenal, aunque perdí ese sentimiento cuando empecé a jugar contra ellos con el Brighton, porque no podía apoyar a otro equipo que no fuera el mío—. Pero al firmar, en mi primera entrevista, me vi con la chaqueta roja del Arsenal y fue un momento de esos en los que te pellizcas para creértelo.
Sentí una especie de liberación, porque venía de una situación tensa en el Brighton y aquello era como pasar página.
En la primera llamada que tuve con Arteta, sabía que llegaba por detrás de Bernd Leno al principio, pero siempre he sido ambicioso, quería jugar, creía que podía rendir al máximo nivel y quería plantearle esa cuestión. Él me dijo: 'No puedo garantizarte que vayas a jugar, pero en mi carrera como entrenador, siempre he dado oportunidades a quienes se lo han ganado en los entrenamientos.'
Entré con esa mentalidad, y sus mensajes se reflejaban en sus decisiones, en cómo preparaba el equipo y los cambios que hacía según el rival. La primera oportunidad llegó porque Bernd Leno fue expulsado y debuté ante el Aston Villa fuera de casa —creo que estuve bien, aunque perdimos 1-0—. Luego tuve dos oportunidades más, con Bernd ya recuperado, y él podría haber jugado, pero yo seguí trabajando para ganarme el puesto y me dio dos partidos más.
Pude haber jugado algún encuentro más, pero me puse enfermo antes de uno y después ya no volví a jugar. Al final, con Bernd hubo cierta tensión con el cuerpo técnico y me dijeron en varias ocasiones: 'Si sólo dependiera del fútbol, te pondríamos a ti, pero Bernd tiene contrato, tú estás cedido y no queremos crear problemas en el vestuario porque estamos luchando por Europa al final de la temporada', y así fue como se dio la situación.
Arteta incluso me dijo que intentaría ficharme en propiedad al acabar la temporada, pero ese verano Aaron Ramsdale estuvo disponible, y todos sabemos lo importante que es para los clubes ingleses tener un portero nacional, porque así pueden ocupar otra plaza de extranjero. Y al final optaron por esa vía.
P: ¿Cómo se sintió en el vestuario del Arsenal? Porque compartió equipo con Saka, Gabriel, Odegaard...
R: Cuando llegué, varios miembros del staff comentaban que acababan de terminar la limpieza de jugadores que quizá no estaban alineados con la idea de Mikel. Creo que Özil se había marchado en ese mercado, Kolasinac también, y creo que Mustafi acabó saliendo en esa ventana.
No tengo nada en contra de ellos, por supuesto, pero era lo que se comentaba. Así que el ambiente era renovado y muy cálido.
A veces se habla de los grandes clubes y de las personalidades que hay que gestionar, pero sinceramente, es algo normal en todos los equipos en los que he estado. Los francófonos suelen juntarse, los españoles igual, y eso pasa en todos lados, pero la convivencia era muy buena.
Había bromas entre todos y el ambiente era muy amigable y acogedor. Lo disfruté mucho.

P: El Arsenal lidera ahora la Premier League y sigue en la Champions League. ¿Cree que pueden lograrlo y cuánto mérito tendrá Mikel Arteta si lo consiguen?
R. Creo que la Premier League es el gran objetivo. Hace tiempo que no la ganan, han estado cerca varias veces, y siempre me han dicho que a veces tienes que perder una para poder ganar la siguiente. Creo que en las últimas temporadas han estado a punto de lograrlo dos o tres veces.
Tengo confianza. Hay que creer. Si no crees, ya has perdido desde el principio. Ahora están más cerca que nunca, sólo les queda ese último empujón para el final de la temporada.
Mikel ha hecho un trabajo fantástico, tanto por lo que viví allí como por lo que veo desde fuera. Los resultados hablan por sí solos. Han ganado títulos en otras competiciones y, si logran levantar la Premier League al final de la temporada, no será casualidad que hayan estado siempre peleando arriba.
Es el sector más difícil que hay. Es tan competitivo que no hay margen de error. Ni siquiera hace falta cometer errores para que te castiguen a ese nivel. Hay muchos equipos y jugadores compitiendo al máximo por estos títulos. Puedes hacerlo todo bien, ser un gran entrenador y aun así no ganar nada.
Pero al final, lo que define la grandeza y hace que la gente respete aún más a ciertas personas es conseguir los objetivos. Así que estoy convencido de que, cuando logre ese primer título, será el primero de muchos.
P: Está viviendo una temporada bastante dura en el Levante, en la parte baja de la tabla. ¿Qué necesitan para seguir en LaLiga?
R: Sí, estamos abajo. No somos los últimos, hay otro equipo por debajo. Sólo necesitamos encontrar a dos equipos más que queden por debajo de nosotros.
La perspectiva es algo muy personal. Evidentemente, no estamos contentos con la posición en la que estamos y nos gustaría pasar toda la temporada fuera del descenso, pero la realidad es que, con una victoria —dependiendo de los resultados— podemos salir de ahí.
Mientras no descendamos, la temporada habrá sido fantástica. Es la situación en la que está el club ahora mismo, tras haber ascendido el curso anterior. Con los retos que afronta un club como el Levante, con poca inversión y todo lo que supone subir de Segunda a Primera para intentar sobrevivir, probablemente sea el mayor desafío para un club de fútbol.
Así que nos hemos puesto en una situación en la que tenemos la oportunidad de salvarnos y cumplir el objetivo, y estamos trabajando duro para conseguirlo.

P. Ha mostrado un buen nivel últimamente. ¿Nota un ambiente diferente en el vestuario por ello?
R: Por supuesto, cuando encadenas resultados positivos, el ambiente es bueno, pero creo que una parte fundamental del éxito es cómo gestionas la adversidad y los retos, tanto a nivel individual como colectivo.
Confío en lo que hago cada día, en que puedo dar mi mejor versión, y que eso ayuda al equipo a lograr sus objetivos al máximo nivel. Y si no es así, me quedo tranquilo sabiendo que he hecho todo lo posible para rendir al máximo...
Salgo al campo con grandes sueños y objetivos, porque no quiero poner límites ni a mí ni al equipo en lo que podemos conseguir. Algo sólo es imposible hasta que se logra, ¿no? Creo mucho en eso, en no conformarme ni limitar al grupo.
Y si algo no sale, no me hundo ni me dejo llevar por las emociones. Me miro al espejo y sé que he hecho todo lo posible para jugar mi mejor fútbol, tener la mejor temporada o lo que sea, y puedo vivir con ello. Claro que no me gusta el resultado si no es bueno, pero intento aprender de cada experiencia para mejorar en el siguiente partido o la próxima temporada...
Creo que vivir y tener una carrera sin arrepentimientos, al menos para mí, es algo que me da tranquilidad y me permite seguir disfrutando de otros aspectos de la vida.
