El Orlando City de la MLS rompió el mercado hace meses al anunciar, en plena parte importante del calendario europeo, el fichaje de Antoine Griezmann, que quedaba libre tras una etapa gloriosa en el Atlético de Madrid donde construyo una idolatría emocionante capaz de cautivar a cualquiera.
En 10 años de historia, el club de Florida sólo ha obtenido una copa doméstica y un subcampeonato. Un palmarés pobre de sus aspiraciones que espera revertir con la llegada de Griezmann y, ahora, anhela tener una dupla francesa en ataque en la que André-Pierre Gignac pueda ser su complemento.
Un nuevo reto
Gignac dejará Tigres, tras 11 años de una trayectoria de ensueño que pocos imaginaban cuando el delantero arribó directo del Olympique de Marsella con menos de 29 años. Con la personalidad de alguien que parece disfrutar de la vida, Gignac se convirtió en el mejor jugador en la historia del equipo, dejando títulos e historias inolvidables a su paso.
A los 40 años, el vínculo de Gignac con el que ya es el equipo de su vida vencerá este domingo. Y aunque la idea del retiro rondó por su cabeza, su talento y sapiencia para jugar a la pelota siguen siendo atractivos para otros lares, dentro y fuera de México. Sin embargo, con la idea firme de no jugar en otro club de la Liga MX, el rumbo parece claro.
Un cambio rotundo
Con la firme idea de sacudir su historia y su realidad, el Orlando City desea y anhela que Gignac se sienta seducido por vivir en Florida y, de paso, ser compañero de Griezmann para poder dejar de ocupar el lugar 25 de 30 equipos en la conferencia Oeste de la MLS y aspirar a lograr campeonatos.
Gignac, que toda la vida demostró ser un gitano de mente y que siempre apostó por ser feliz antes que cualquier otra cosa, está ante la oportunidad de aventurarse en otro reto deportivo en el ocaso de su carrera. Una que en el norte de México será recordada por siempre.
