Desde que conquistó el pentacampeonato mundial en 2002, Brasil no ha logrado avanzar en el torneo cuando se ha cruzado con un rival europeo en eliminatorias. Sin embargo, esta vez, el grupo dirigido por Carlo Ancelotti intenta evadirse del peso de la historia para escribir un capítulo diferente.
En la rueda de prensa previa al duelo decisivo ante la Noruega, el delantero Matheus Cunha fue consultado sobre la influencia de ese historial tan negativo. El delantero reveló que el grupo no se aferra a estadísticas antiguas, pero admitió que las heridas de las eliminaciones recientes —vividas en carne propia por parte del actual plantel— sirven como combustible para espantar el fantasma.
"No hablamos mucho de eso, de los Mundiales pasados. En realidad, tenemos ciertas conversaciones sobre el momento exacto de la eliminación, porque muchos de nuestros jugadores han pasado por eso y se trata más de no querer revivir aquel día que del rival en sí, de la escuela de la que viene, si es europeo o algo así", declaró el '9' a los periodistas.
"Pero, sin ninguna duda, tenemos que hacer todo lo posible para dejar atrás ese fantasma, porque independientemente de quién toque, para ganar un Mundial, hay que superar esa dificultad, y espero que esta vez sea diferente, que podamos escribir otra historia", añadió Cunha.
24 años de eliminaciones consecutivas
Para entender la preocupación que rodea a la canarinha, el repaso histórico es contundente. La última victoria de Brasil ante un equipo europeo en eliminatorias de Mundial fue el 30 de junio de 2002, en el recordado 2-0 ante Alemania, en Yokohama, que aseguró el penta.
Después de eso, han sido cinco Mundiales y cinco eliminaciones consecutivas frente al Viejo Continente.
2006 (Cuartos de final): Eliminación ante la Francia de Zidane (1-0).
2010 (Cuartos de final): Remontada sufrida ante Países Bajos (2-1).
2014 (Semifinal): La histórica y dolorosa goleada ante Alemania (7-1).
2018 (Cuartos de final): Eliminación ante la generación de oro de Bélgica (2-1).

2022 (Cuartos de final): La traumática eliminación en los penaltis ante Croacia, tras encajar el empate en la prórroga.
Trauma interno y el fantasma de turno
Como señaló Matheus Cunha, el actual plantel no carga con el peso de 2006 o 2010, pero convive con las cicatrices de 2018 y 2022. El enfoque, por lo tanto, es mental: evitar el colapso psicológico en los minutos de desconcierto que costaron los últimos Mundiales.
Noruega puede que no tenga el peso de una Francia o una Alemania, pero no deja de ser peligrosa, ya que existe el componente incómodo de lo inédito: se trata de un rival europeo al que Brasil nunca ha vencido en la historia.

Si quiere el hexacampeonato, la selección brasileña tendrá que hacer lo que exige Matheus Cunha: afrontar la dificultad, exorcizar el pasado y demostrar que la historia de 2026 será diferente, con un nuevo capítulo.
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