Se trata de Raphinha (29), que ya ha concluido sus vacaciones tras su participación, escasa por una lesión muscular, en el Mundial y que se ha unido al trabajo con un todavía reducido grupo de futbolistas del primer equipo.
Lo hace sumido en un mar de dudas. A nadie escapa que su nivel e incidencia en el Barcelona desde la llegada del técnico germano ha sido capital. En su última temporada, sin ir más lejos, firmó 21 goles y ocho asistencias en 33 partidos oficiales (13 y 3 en 22 en LaLiga). Se notaba mucho su presencia en el campo, por su calidad y por su exhuberancia en la presión defensiva, pero más aún cuando se ausentaba por lesión.

De ahí que el club y el cuerpo técnico hayan querido buscar sustitutos e invertir en extremos como Gordon y Adeyemi. La competencia será, pues, brutal para el brasileño. Y eso, unido a la necesidad de la entidad azulgrana de hacer caja con algún traspaso, le ha dejado de nuevo con un pie en el mercado. No es que el Barça quiera venderlo. Pero sí que no haría ascos a ello en caso de llegar una buena oferta.
De momento, Raphinha, al que le ha llegado seguro el interés desde Arabia Saudí, se ha incorporado a la pretemporada con la intención de quedarse en lo que sería su quinta campaña vestido de culé. Allí, en tierras inglesas, le han recibido sus compañeros con los brazos abiertos por su ascendencia en el vestuario. Pero habrá que esperar a las próximas semanas para ver cuál es su rol y si se confirman de manera oficial el interés de varios clubes por su fichaje.

