Francia e Italia se reencuentran en la fase de grupos de la Nations League. Basta con pronunciar ambos nombres para evocar una parte importante de la historia del fútbol europeo. El duelo entre los Bleus y los Azzurri ha atravesado generaciones, Mundiales, Eurocopas y, más recientemente, también la Nations League.
Hoy, sin embargo, el contexto ha cambiado profundamente. Francia llega al duelo después de años instalada de forma permanente en la élite: un Mundial conquistado en 2018, una final alcanzada en 2022 y una presencia casi constante en las fases decisivas de las grandes competiciones. Italia, en cambio, atraviesa una etapa de reconstrucción que dura ya varios años y que todavía no ha encontrado un rumbo definitivo pese a proclamarse campeona de Europa en 2021.
Los tres Mundiales consecutivos que Italia se ha perdido y las dificultades mostradas en los últimos años han ampliado la distancia entre ambas realidades. La selección italiana aún debe recuperar una identidad definida, mientras que Francia continúa siendo una de las grandes referencias del fútbol internacional.
Una historia con peso
Ambas selecciones se han enfrentado en 41 ocasiones, con un balance histórico que sigue siendo favorable a Italia: 19 victorias de la nazionale, 12 francesas y 10 empates. Pero han sido, sobre todo, los duelos en las grandes competiciones los que han convertido este partido en un clásico.
Nations League
La Nations League 2026/27 regresa a lo grande, con el mismo formato de la pasada edición y con más emociones y partidos grandes. Síguela desde aquí en Flashscore.
Todos los grupos de la Liga de Naciones l Calendario de España l Convocatoria de España l Crónica del España-Croacia l Formato a partir de 2028 | España en la Nations League | Lesión de Pedro Porro y llamada de Fresneda | Lesión de Eric García y llamada de Robin Le Normand | Lesión de Grimaldo y llamada de Fran García | Baja de Nico Williams
El recuerdo más intenso nos lleva inevitablemente a 2006. En Berlín, en la final del Mundial, Italia y Francia empataron 1-1 después de los goles de Zinedine Zidane y Marco Materazzi. En la prórroga llegó el episodio destinado a entrar en la historia, con ambos como protagonistas: el cabezazo de Zizou a Materazzi y la expulsión del astro francés. Sin el capitán sobre el césped en la tanda de penaltis, los Azzurri conquistaron su cuarto título mundial gracias al lanzamiento fallado por aquel David Trezeguet al que volveremos más adelante.
SIGUE FRANCIA-ITALIA EN DIRECTO
Ocho años antes, en cambio, la suerte sonrió a Francia. En los cuartos de final del Mundial de 1998, como anfitriones, los Bleus eliminaron a Italia en los penaltis después del 0-0 de los 120 minutos. Los Azzurri también tuvieron una gran ocasión en el tramo final de la prórroga, cuando Roberto Baggio estuvo cerca de marcar. Después llegó una tanda que, esta vez, premió a los anfitriones, al término de su partido más sufrido de todo el torneo. Francia acabaría conquistando su primer título mundial.
En los octavos de final del Mundial de 1986, Italia llegaba como campeona del mundo en España 1982 y Francia como vencedora de la Eurocopa de 1984 que había organizado. Se impuso el equipo de Michel Platini, que ganó 2-0. Más atrás en el tiempo, en 1938, la Italia de Vittorio Pozzo eliminó a Francia en los cuartos de final disputados en París y emprendió el camino hacia su segundo Mundial consecutivo.
De las noches mundialistas a la final de la Eurocopa 2000
El enfrentamiento también ha deparado emociones intensas en las Eurocopas. Es imposible no regresar con la memoria a la final de 2000, cuando la Italia de Dino Zoff se quedó a un paso del título.
Los Azzurri se adelantaron con gol de Marco Delvecchio y conservaron la ventaja prácticamente hasta el final. Sin embargo, en el descuento llegó el empate de Sylvain Wiltord. En la prórroga, Trezeguet firmó el Gol de Oro que entregó el título a Francia.
Dos precedentes en la Nations League
El enfrentamiento más reciente ha dejado otro doble recuerdo significativo. En la Nations League 2024, ambas selecciones se enfrentaron dos veces en la fase de grupos y se repartieron las victorias, ambas por 1-3. En París, Italia remontó después del gol inicial de Bradley Barcola y ganó gracias a los tantos de Federico Dimarco, Davide Frattesi y Giacomo Raspadori.
En noviembre, Francia respondió en San Siro con otro 1-3, gracias al doblete de Adrien Rabiot y al gol en propia puerta de Vicario. Además, se hizo con el primer puesto del grupo por diferencia de goles.

Zidane (sin Mbappé) contra Mancini
Incluso desde los banquillos, este nuevo capítulo de uno de los Clásicos del fútbol mundial tiene un significado especial. Por un lado, Zidane acaba de iniciar su aventura al frente de Francia con una victoria por 0-1 ante Turquía y otra por el mismo resultado contra Bélgica.
En el otro banquillo está Roberto Mancini, que ha regresado de forma polémica al frente de Italia y tiene la misión de reconstruir un equipo que todavía busca certezas. Dos dieces sobre el césped, dos campeones de una clase extraordinaria con objetivos distintos, pero en el fondo muy parecidos: hacer felices a sus aficionados.

Zizou tendrá que prescindir de Kylian Mbappé, lesionado en la rodilla después de marcar el gol decisivo contra Turquía.
Es una baja importante, pero no cambia la profundidad del ataque francés. Zidane cuenta con varias alternativas de primer nivel, mientras Mancini trabaja con una plantilla profundamente renovada y con la necesidad, incluso antes que los resultados, de recuperar una identidad colectiva.
¿Sólo un clásico del pasado?
Por todas estas razones, el Francia-Italia sigue siendo un partido especial, aunque llega con un desequilibrio evidente en cuanto a los valores actuales. Francia parte con un peso específico superior y con una continuidad internacional que los Azzurri deben y quieren recuperar.
Pero la propia naturaleza del enfrentamiento impide considerarlo un partido cualquiera. La historia dice que Italia y Francia, cuando se enfrentan, siempre tienen algo en juego: un Mundial, una Eurocopa, una clasificación o simplemente el prestigio de dejar una buena imagen en una rivalidad construida a lo largo de más de un siglo. El primer precedente se remonta, de hecho, al 15 de mayo de 1910, cuando los Azzurri de Umberto Meazza se impusieron por 6-2.
Y la verdad es que, en un clásico de este calibre, incluso un equipo en plena reconstrucción puede encontrar la noche capaz de cambiar la narrativa del presente y, quizá, también del futuro. Los aficionados italianos, desde luego, lo esperan. Los franceses, en cambio, desean que, caballerosamente, ganen los mejores: ellos.
Recibe todas las noticias sobre tus equipos y jugadores favoritos
Fichajes, noticias, entrevistas: activa las notificaciones para recibir artículos sobre tus jugadores y equipos favoritos.
¿Cómo activar estas notificaciones?

