Lejos de calmarse las aguas estando aún de pretemporada y sin los agobios de los resultados, ni la progresión de las obras del Nuevo Mestalla, vital para el futuro del club, ha reducido la profunda herida en el valencianismo.
La falta de refuerzos es evidente. Ante el Newcastle, Corberán, al que se le pide una y otra vez la dimisión desde la grada, alineó al zurdo Jesús Vázquez de lateral derecho. No había otra. Han llegado De Haas, Aliou Dieng y Ryu Sato, además de conseguir la permanencia de Guido Rodríguez. Pero faltan hombres de banda y no solo en defensa. Y más efectivos de calidad en más posiciones, claro.
Si a eso se le une una pretemporada irregular en el rendimiento, con tres derrotas, un empate y dos victorias –ante Eldense y Derby County–, y la presencia en el palco de un Lim (Kyat, hijo de Peter) después de mucho tiempo, el concierto de pitos y abucheos durante y después del partido ante las Urracas, era esperado.
La plantilla ha pedido más apoyo, la directiva confianza, pero la paciencia hace mucho que se le agotó al aficionado taronja, como volvió a dejar patente en el Trofeo Naranja.
