Los aficionados del Vardar, en Macedonia del Norte, acuden a su rescate

Situación complicada para el Vardar
Situación complicada para el VardarROBERT ATANASOVSKI / AFP

En otros tiempos era el club más grande del país, pero ahora la situación es crítica porque se halla sin medios, sin estadio y sin dinero para pagar los salarios de los jugadores.

Durante décadas, el club de Skopje, la capital del pequeño país de los Balcanes, se forjó un rico palmarés a nivel nacional como en la antigua Yugoslavia.

Pero apenas queda un recuerdo de aquella época gloriosa, con el FK Vardar en segunda división, penando incluso para encontrar ropa para jugar y recintos dignos para sus partidos.

Para ayudar al club a sobrevivir, los miembros de Komiti, un grupo de aficionados cuyo nombre hace referencia a los grupos de insurgentes que combatían antiguamente al imperio otomano, tratan de tapar huecos organizando eventos para la colecta de fondos.

"Soy aficionado del Vardar desde mi nacimiento", dice a la AFP Jane Petkovski, habitante de Skopje de 36 años. "Seré aficionado del Vardar hasta mi último aliento".

El país muestra una pasión exacerbada por el fútbol. A pesar de su escasa población -1,8 millones de habitantes- cuenta con tres categorías.

Macedonia del Norte también se hizo un nombre en el fútbol internacional al clasificarse para la Eurocopa de 2020 y al derrotar a Alemania e Italia en su intento fallido de disputar el Mundial de Catar.

Casi en quiebra

En casa, el Vardar fue durante mucho tiempo una fuerza a tener en cuenta, con 11 títulos ligueros, cinco Copas de Macedonia y dos Supercopas.

Pero el viento cambió de dirección en 2021 cuando el propietario del club -el empresario ruso Sergueï Samsonenko- abandonó la nave dejando al Vardar paralizado por las deudas y al borde de la quiebra.

El FK Vardar dejó de pagar a sus jugadores y no pudo gozar del privilegio de jugar en el estadio más grande de Macedonia del Norte, el Tose Proeski Arena de Skopje, la que fue su casa durante décadas.

Desde entonces disputa sus partidos en recintos mucho más modestos, con aforo para apenas unos centenares de aficionados.

Los aficionados del Vardar están muy ligados a su club
Los aficionados del Vardar están muy ligados a su clubROBERT ATANASOVSKI / AFP

Y la actual coyuntura económica no ha podido llegar en peor momento para el histórico club.

Las restricciones ligadas a la pandemia de coronavirus aún estaban vigentes en 2021. Los aficionados no podían acudir a los partidos, lo que dejaba al club sin una fuente de ingresos.

Pero los propios seguidores acudieron al rescate, comprando entradas para "un partido fantasma", reuniendo así decenas de miles de euros.

"Todos los equipos tienen altibajos y nosotros permanecemos unidos, lloramos juntos, lo hacemos lo mejor posible para apoyarnos los unos a los otros", cuenta a la AFP Pierre Nobbe, un aficionado alemán del Schalke llegado recientemente de su país junto a otro medio centenar de aficionados para apoyar a los Komiti en el partido Vardar-Pelister.

"Estamos locos"

Desde el levantamiento de las restricciones de la COVID-19, los ultras regresaron en masa a los partidos, agitando las banderas rojinegras, iluminando la noche de la capital con elementos pirotécnicos, dejándose la garganta para animar a sus jugadores en estadios vetustos de la periferia de Skopie.

Los Komiti lanzaron múltiples iniciativas para contribuir a los gastos, como tómbolas con productos del club como premio.

"Organizamos acciones para ayudar al club, asegurar financiación comprando boletos delante del estadio, lo damos sobre todo a los jugadores", explica Milorad Milenkovski, un Komiti de 45 años.

Hace unos meses llegó un nuevo propietario sin que la estabilidad económica se haya alcanzado, y después los Komiti se hicieron con un 25% de las acciones. Pero los salarios siguen sin ser abonados y los talentos se van a otros equipos más poderosos.

Aun así, el Vardar cuenta con una victoria el domingo ante sus rivales de Skopje en el playoff para regresar a la primera división, lo que ayudaría a atraer nuevos inversores y dinero fresco.

"Jugamos sin dinero, simplemente con los mejores aficionados", declara a la AFP el arquero del Vardar, Filip Gacevski, de 32 años.

"Hacemos esfuerzos sobrehumanos por el club. Algunos dicen que estamos locos, pero en realidad lo estamos de una forma positiva".