Los Invictus Games, unos Juegos Olímpicos para soldados heridos

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El sueño medallista de los soldados mutilados por el conflicto en Colombia
Francisco Pedraza se prepara para entrenar.
Francisco Pedraza se prepara para entrenar.
DANIEL MUÑOZ / AFP
Durante una operación contraguerrilla, Francisco Pedraza voló tras la explosión de una mina. Sin piernas y diecinueve años después, será parte de un nuevo contingente: la primera delegación cafetera en los Invictus Games.

En 2004 el conflicto ardía en el departamento del Caquetá (sur), bastión de la antigua guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que firmó la paz en 2016. Pedraza intentaba rescatar a dos campesinos secuestrados por rebeldes en la zona, dio un paso infortunado y ¡bum!

"Quedo boca arriba, me siento para tratar de reaccionar, veo que estoy sentando en la pierna derecha y no la puedo mover, veo que ya me falta la pierna izquierda", recuerda el militar en retiro, de 45 años. En el instante de la explosión perdió una de sus extremidades inferiores y la otra le fue amputada debido a las heridas incurables de la mina antipersona.

Pero el calvario no terminó allí. Pedraza pasó 15 días en coma por una severa perforación en un riñón a causa de la detonación.

Los explosivos se usan en Colombia para proteger narcocultivos y también como arma de rebeldes, narcos y grupos de origen paramilitar.

Pedraza, uno de los colombianos que sueñan con medalla.
DANIEL MUÑOZ / AFP

Recuperado de las heridas, se retiró del Ejército en 2019 y hoy se dice un deportista de alto rendimiento.

Sueña con escuchar el himno de Colombia en las justas que el príncipe Enrique de la realeza británica creó en 2014, espantado por los horrores de la guerra de Afganistán que vivió en carne propia.

Con los muñones al descubierto, Pedraza nada en la piscina de un centro de rehabilitación en Bogotá, pedalea con los brazos en una bicicleta especial, rema en interiores, y practica lanzamiento de disco y bala con la mira puesta en las medallas de la sexta edición de los Invictus Games.

La competencia arrancará el sábado en Düsseldorf, Alemania, y acogerá por primera vez a una delegación latinoamericana.

"País resiliente"

El Duque de Sussex quedó aterrado de la crudeza de la guerra y sus secuelas cuando prestó sus servicios al ejército de Gran Bretaña entre 2007 y 2008, y como piloto de helicóptero, de 2012 a 2013.

Entonces ideó los Juegos Invictos, que en esta versión le darán la bienvenida a 21 naciones y sus equipos de mutilados, enfermos a causa de actividades bélicas o discapacitados visuales y auditivos. Asistirán representantes de países desangrados por la guerra como Israel, Jordania o Ucrania, cuyos soldados caen lesionados desde la invasión rusa en 2022.

Esta es la primera vez que la competencia recibe a Colombia, uno de los países del mundo con más víctimas de minas antipersona en medio del conflicto interno de seis décadas.

Pedraza intenta introducirse en la piscina.
DANIEL MUÑOZ / AFP

La delegación de 20 exsoldados y expolicías con discapacidad se entrena sin descanso en un complejo deportivo de rehabilitación en Bogotá con el objetivo de conseguir preseas en Alemania.

El militar retirado Dairo Zapata cayó en una mina antipersona durante un operativo contra combatientes de las FARC en 2009. Su pierna derecha quedó destrozada.

"Nosotros representamos un país resiliente, un país que quiere salir adelante", sostiene el voleibolista de 41 años.

Con la malla a pocos centímetros del suelo, sentado en el piso, Zapata se estira, se arrastra, y rebota la pelota al otro lado de la cancha en una modalidad del voleibol adaptada para atletas con discapacidad.

Mentalidad inquebrantable

Cerca, otro miembro de la delegación colombiana juega al tenis de mesa con una prótesis similar a un garfio, que en lugar de una punta de hierro tiene una raqueta.

Por otro lado, Yovani Rubiano (31 años) ejercita su torso para el levantamiento de pesas acostado, una posición idónea para evitar dañar las prótesis de las piernas. Rubiano usa una de titanio cubierta con una media de coloridos diseños.

La piscina, un lugar ideal para el entrenamiento.
DANIEL MUÑOZ / AFP

A él los explosivos le arrancaron una parte del cuerpo durante una operación militar de erradicación de hoja de coca, el principal componente de la cocaína.

El exuniformado se alienta para superar el trauma: "No es el porqué, sino el para qué pasan las cosas" y yo creo que "los Invictus son el para qué me pasó eso", señala.