La Selección Argentina ya tiene definidos sus próximos tres amistosos, pero el calendario dejó una sensación difícil de disimular: ninguno de los rivales aparece como un verdadero desafío de primer nivel para el campeón de América y finalista del último Mundial.
Argentina enfrentará a Bolivia el 30 de septiembre en Córdoba, mientras que luego recibirá a Burkina Faso el 3 de octubre y a Benín el 6 de octubre, ambos encuentros en el estadio Monumental.
Los partidos marcarán el regreso de la Selección al país después del Mundial 2026 y serán los primeros de una nueva etapa, ya sin Lionel Messi como parte del plantel. Sin embargo, el nivel de los adversarios vuelve a poner sobre la mesa un viejo reclamo de Lionel Scaloni: la necesidad de enfrentar a selecciones de mayor jerarquía para medir realmente al equipo.
Rivales que están lejos de la élite
Bolivia, Burkina Faso y Benín son selecciones que están claramente por debajo de Argentina en cuanto a historia, nivel y experiencia internacional reciente.
Bolivia será el rival más conocido para el público argentino y un adversario habitual dentro del fútbol sudamericano. Burkina Faso y Benín, en cambio, representan opciones mucho menos exigentes y con las que Argentina prácticamente no tiene antecedentes de enfrentamientos al máximo nivel.
El problema no pasa por menospreciar a los rivales, sino por qué utilidad deportiva pueden tener estos encuentros para una Selección que acaba de comenzar una reconstrucción.
Después de perder la final del Mundial ante España y con la salida de varios referentes, Argentina necesita comenzar a encontrar respuestas. Sin Messi, Nicolás Otamendi y posiblemente otros integrantes de la generación histórica, habrá nuevos futbolistas que deberán asumir responsabilidades.
Para eso, enfrentarse a selecciones de mayor nivel permitiría obtener una medida mucho más precisa del funcionamiento del equipo.
Un problema que ya había generado preocupación
La elección de los próximos rivales no es una situación completamente nueva.
Durante el último tramo de la preparación mundialista, la AFA ya había tenido dificultades para conseguir partidos contra selecciones de jerarquía.
La suspensión de la Finalissima frente a España, que debía disputarse en marzo, dejó a Argentina sin rivales para una de las últimas ventanas internacionales antes del Mundial. La solución fue organizar rápidamente dos amistosos ante Mauritania y Zambia.
Ahora vuelve a repetirse una situación similar.
La dificultad para encontrar adversarios de primer nivel tiene una explicación: las selecciones europeas tienen gran parte de su calendario ocupado por competiciones continentales y compromisos oficiales. Eso reduce considerablemente las opciones disponibles para Argentina.
Pero para Scaloni, la planificación de estos partidos tiene una importancia especial.
El entrenador pretende que los amistosos sean una herramienta para competir, probar futbolistas y sacar conclusiones. Enfrentar sistemáticamente a rivales de menor nivel puede permitir probar variantes, pero ofrece menos información cuando llega el momento de enfrentar a las grandes selecciones.
Tres partidos en una semana
El calendario será intenso.
Argentina debutará en esta serie el miércoles 30 de septiembre ante Bolivia, en Córdoba. Después viajará nuevamente a Buenos Aires para enfrentar a Burkina Faso el sábado 3 de octubre y cerrará la fecha FIFA contra Benín el martes 6 de octubre, otra vez en el Monumental.
Serán tres partidos en apenas seis días, una oportunidad para que el cuerpo técnico pueda darle minutos a una gran cantidad de futbolistas.
La convocatoria podría incluir a varios de los jugadores que participaron del Mundial, pero también se espera la aparición de jóvenes que buscan convertirse en protagonistas de la nueva Selección.
Todavía queda por determinar oficialmente si los tres encuentros serán reconocidos por FIFA como partidos de Clase A, una cuestión que también había generado demoras en la confirmación del calendario.
El contexto aumenta las dudas sobre Scaloni
Los amistosos llegan además en medio de la incertidumbre más importante del ciclo Scaloni.
El entrenador tiene contrato hasta el 30 de diciembre de 2026, pero todavía no confirmó que vaya a continuar. La AFA quiere renovarle el vínculo, aunque Scaloni analiza si tiene la energía necesaria para encarar otro proceso después de ocho años al frente del seleccionado.
La reconstrucción del equipo, la salida de Messi y otros referentes y algunos problemas internos de la AFA forman parte de las cuestiones que el técnico debe evaluar.
La planificación de los amistosos es otro de los puntos que genera diferencias.
Scaloni quiere competir contra los mejores siempre que las circunstancias lo permitan. El calendario que acaba de confirmarse, en cambio, vuelve a ofrecerle tres rivales de un nivel considerablemente inferior.
¿Habrá homenaje para Messi?
Los partidos en Argentina también podrían tener un atractivo adicional.
La AFA analiza la posibilidad de realizar un homenaje a Lionel Messi, quien decidió ponerle punto final a su etapa con la Selección.
El Monumental podría ser uno de los escenarios elegidos para que el capitán tenga una despedida ante el público argentino, después de una etapa que incluyó la Copa América 2021, la Finalissima 2022, el Mundial de Qatar, la Copa América 2024 y una nueva final mundialista en 2026.
Mientras tanto, la Selección se prepara para comenzar una nueva era.
El calendario ya está definido. Los rivales también.
Ahora será tarea de Scaloni —si finalmente decide continuar— encontrar la manera de reconstruir al equipo en una serie de partidos que, por el nivel de los adversarios, difícilmente permitan medirlo contra la verdadera élite del fútbol mundial.
