Centro de datos del Bergs-Alcaraz
Estaba el partido igualado hasta que ambos rompieron el servicio del rival de forma consecutiva. Vuelta a empezar con mucho en juego por delante. Bergs, sin embargo, quería dar un paso más y tuvo una oportunidad más de break que acabó concretando a posteriori, con un nuevo quiebre que le dejó en bandeja el 7-5.
"No entiendo nada con las bolas estas. ¿Cómo puede ser que una bola me bote y la otra deslice? No puedo jugar así, tío. ¡Hostias! No lo entiendo. No puede jugar uno al tenis por intuición", había expresado el de El Palmar, desesperado y muy frustrado bajo la atenta mirada del juez de silla. No era una buena señal, desde luego.
Tenía que reaccionar Alcaraz, más incómodo de lo habitual frente a un oponente que venía de sucumbir en su carta de presentación durante el torneo de Tokio, donde el español se reencontró con el éxito. Este último había salvado tres bolas de set, pero fue insuficiente para evitar lo que suponía un importante revés.
Después de cometer más errores no forzados que Bergs y salir mal parado también en la estadística de los puntos ganadores, el murciano buscaba un paso adelante que no se produjo. Si alguien esperaba una cierta involución del belga, por motivos físicos o por ese miedo a ganar tan habitual, desde luego que se equivocaba.

Zizou, más efectivo en los primeros servicios, llegó al tie-break con la posibilidad de tumbar al ganador de siete Grand Slams. Justo antes, en cambio, ya había servido para ganar. Y a pesar de que se le escapara el triunfo en un escenario idílico y de tener el caramelito en la boca, al nacido en Lommel no le pesó y selló el triunfo por 7-6/7-4. Sorpresón.
