Pumas muestra su estirpe con una remontada ante Juárez y se alista para la Liguilla

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PumasMANUEL VELASQUEZ / Getty Images South America / Getty Images via AFP

Pumas dio una muestra más del pundonor, la garra y la estirpe que ha consolidado durante toda la temporada con una remontada ante un F.C. Juárez que lo puso contra la lona en el primer tiempo. El cuadro de Efraín Juárez consolida su favoritismo de cara la Liguilla del fútbol mexicano.

Club Universidad: Lara; López, Duarte, Silva; Vite; Medina (Antuna), Carrillo, Morales, Angulo; Martínez y Juninho (Rico). D.T. Efraín Juárez

F.C. Juárez: Jurado; Murillo, Mayorga, Manríquez; Nevárez, García, Monchu, Rodríguez, López, Torres (Castilho) xy Ayón. D.T. Pedro Caixinha. 

 

Cuando Pumas juega de local, lo hace con la obligación que conlleva el escudo dorado en el pecho de sus futbolistas. Una manera inculcada por el pundonor de su entrenador, Efraín Juárez, canterano del equipo y dueño emocional de su gente, que le regaló una sonora ovación antes del partido de la jornada 16 ante F.C. Juárez, un cuadro que arribó al mítico Estadio Universitario con la idea clara de aprovechar los espacios del vértigo auriazul y tratar de lograr el milagro de clasificar a la fase final del campeonato desde el lugar 12 de la tabla. 

Un sorpresivo Juárez 

Tras dos victorias consecutivas y seis partidos sin perder, Pumas y su gente se prepararon para vivir una fiesta frente a un rival débil, sin importar llegar al compromiso sin el mejor futbolista de su plantel Keylor Navas, suspendido por acumulación de tarjetas amarillas, ni con el panameño Adalberto Carrasquilla. Un contexto que Pedro Caixinha, entrenador del cuadro fronterizo y gran lector de juego, se planteó aprovechar con las virtudes limitadas de su equipo y una idea clara de sacar ventaja de los espacios que, inevitablemente, iba a dejar el vértigo surgido de la obligación de Pumas para seguir consolidando su condición como favorito al título. 

Para mala fortuna del fervor de una afición entregada a sus colores, el ahínco de Pumas en la primera parte duró tan solo  minutos iniciales del partido con centros desde las bandas dominadas por sus volantes de la flexible línea de 3 de su defensa, Alan Medina y Álvaro Angulo, que no encontraron a sus dos puntas fijas y de gran fortaleza como Guillermo Martínez y Juninho. El paso de tiempo sin que el cuadro universitario lograra imponer las condiciones de su favoritismo, generó confianza en el visitante, sobre todo desde una gran atajada de su arquero Sebastián Jurado. 

En medio de la apatía del cuadro universitario, Juárez puso de cabeza el partido con los pies de Francisco Narváez. El volante fronterizo por derecha vio el carril abierto tras una subida de Angulo y no se detuvo hasta llegar al borde del área, desde  donde sacó un disparo a la esquina inferior derecha de la portería de Pablo Lara. El 0-1 en el marcador al minuto 34 fue un golpe certero en la cancha y en la grada que provocaría una ola de expansión hasta el tiempo de descuento, cuando Jairo Torres metió un derechazo imposible de atajar. El 0-2 fue un premio inesperado para el visitante que se fue con la cara en alto al medio tiempo, mientras Pumas asumía el abucheo de su gente.

El orgullo universitario a prueba de todo

En el descanso, el marco en CU pareció entender lo que se avecinaba, mientras en el vestuario Efraín Juárez les recordaba a sus futbolistas lo que implicaba jugar en Pumas. Un lluvia intensa, con tormenta eléctrica de por medio, caía al momento de iniciar la segunda parte. Cómo en el primer tiempo, el equipo auriazul mostró el ahínco de siempre y, cuando las ideas seguían sin aparecer, la expulsión de Jairo Torres tras una desafortunada y aparatosa lesión de Alan Medina terminó por definir el rumbo del cotejo. 

Con el rival disminuido y confundido, Pumas olió sangre y no escatimó en su deseo ni en sus formas para buscar meterse en partido. El empuje universitario tendría premio cuando una mano flagrante de Manríquez fue captada por el VAR. Memo Martínez, que quiere meterse a la lista final de la Selección Mexicana para la Copa del Mundo, anotó el penal al minuto 65 que levantó la ilusión de la gente bajo la lluvia torrencial. Como en la primera parte, la onda expansiva de la anotación, sumado al hombre de más, fue letal para un Juárez sin jerarquía.

Todavía cuando Caixinha trataba de acomodar a su equipo, Martínez se levantó para demostrarle, a quien haga falta, su gran capacidad para rematar de cabeza como pocos delanteros en la Liga MX. El 2-2 al 69 sirvió para recordar el pundonor, la estirpe y garra que el equipo de Efraín Juárez ha tenido durante toda la campaña. Pero, lejos de conformarse y consciente de que hay que defender su posición en los primeros lugares de la tabla, la UNAM aceleró como su gente se lo ha pedido siempre.

Uriel Antuna, que ha encontrado refugio en Pumas como otros tantos futbolistas en busca de una segunda oportunidad, entró de cambio para revolucionar al cuadro auriazul. Tras ser punzante, el canterano de Santos encontró espacio en la banda derecha de toda su vida y metió un centro templado a una área visitante cada vez más desfigurada. Ahí estaba, puntual como en todo el año, Robert Morales. El gol al 86 del paraguayo fue la culminación de una remontada digna de lo que Pumas ha construido. La fiesta que la afición esperaba tener esta noche terminó por concretarse con otra anotación al 98 de Morales, siempre presente. Cobijado por una lluvia feroz, el final del partido con el 4-2 puso al equipo auriazul en un momentáneo segundo lugar de la tabla y a la expectativa de su gente, de cara a la Liguilla, donde su pasión se merece.