Pues va a ser que Joan Laporta tenía razón. El Real Madrid, o mejor dicho, su presidente, Florentino Pérez, sufre una severa barcelonitis. Puede ser hasta lógico viendo que el eterno enemigo le ha quitado los últimos cuatro títulos nacionales, uno tras otro, desde enero de 2025.
Pero es un mal que no tiene fácil solución si se empeña en que la culpa es siempre del mismo: el inquilino del banquillo. Porque por lo que se ha visto en sus dos etapas presidenciales, el entrenador parece para Florentino un mal necesario. Se ve que no aprendió cuando los Galácticos asumieron el poder del vestuario -lo que acabó con él mismo dimitiendo- y que sigue sin aprender cuando no respalda ni pública ni privadamente al nuevo que llega. Y si encima el Barça te gana todas las finales…
La barcelonitis de Florentino es clara. Se ha cargado a Xabi Alonso, una leyenda del madridismo en apenas medio año y después de haberle firmado por tres. Sin olvidar que pagó seis millones de euros para liberarlo del Bayer Leverkusen. Otra bala gastada más.
Lo ha echado -dejémonos de rollos de acuerdo mutuo- habiendo competido hasta el último segundo de tú a tú contra el equipo culé en la final de la Supercopa. Vale, jugando a esperar atrás y salir al contragolpe. Algo que Mourinho llevó a la máxima expresión, pero que también les salió bien en su día a los adorados Ancelotti y Zidane, entre otros.
Lo ha echado cuando el equipo blanco está aún vivo en LaLiga, habiendo dejado atrás su bache de final de año con tres victorias consecutivas y a sólo cuatro puntos de los azulgrana con toda la segunda vuelta por delante.
Lo ha echado con las opciones intactas de ahorrarse el play-in de la Champions -es séptimo y se clasifican directamente los ocho primeros para los octavos de final-, algo que no puede decir el enemigo de la Ciudad Condal, que va 15º.
Lo ha echado a nada de jugar los octavos de final de la Copa del Rey, que dirimirá contra el Albacete, de Segunda división.
Pongámonos que los manchegos eliminan al Madrid. ¿Peligraría ya Arbeloa, que sólo ha entrenado un día?
No es serio esto. No para un club como el Real Madrid, que tiene que presumir de tener un proyecto propio. Sí, con la exigencia diaria de ganar, ganar y volver a ganar, y ganar, ganar y volver a ganar, que diría el recordado Luis Aragonés. Pero caray, para ganar hay que construir desde la base. Para tener una casa hay que construir los cimientos. Para recoger la siembra, primero hay que sembrar. Colocando parches según juegue o te gane un partido el Barcelona… al final hay que darle la razón a Laporta.
