Llegó a la selección checa después de la decepción del Mundial. ¿Cómo describiría la situación del equipo cuando se hizo cargo?
"Los checos se clasificaron para el Mundial después de 20 años, algo muy difícil que tampoco han conseguido algunas grandes selecciones. Es cierto que las expectativas antes del torneo podían ser muy altas y que el equipo no superó la fase de grupos, lo que probablemente era el objetivo. Pero creo que lo más importante era estar en el Mundial".
Sin embargo, el cambio era necesario.
"Me encontré con una federación que quería cambiar un poco su enfoque. Durante los últimos 16 años, Pablo Amo, otros miembros del cuerpo técnico y yo ayudamos a construir la Federación Española. Los representantes de la Federación Checa se fijaron en ese proyecto y nos ofrecieron una oportunidad atractiva para desarrollar allí nuestras ideas. Llegamos a un acuerdo con mucha facilidad".
Las cuatro derrotas en el llamado grupo de la muerte de la Liga de Naciones complicaron su comienzo. ¿Qué aprendió de ellas y qué aspectos positivos vio en el equipo?
"Las derrotas siempre duelen, por supuesto, especialmente cuando vienes de España, donde estás acostumbrado a ganar y a conseguir grandes éxitos. Sin embargo, intentamos transmitir el mensaje de que este es el mejor momento para crecer. En un grupo como este, en el que juegas contra tres de los seis mejores equipos del mundo, tienes la oportunidad de demostrar lo que puedes hacer como equipo, como federación y como jugador. Es una oportunidad para crecer. A pesar de la enorme exigencia de estos partidos, los afrontamos como una ocasión para mejorar. Creo que los jugadores asumieron ese enfoque, al igual que todos los miembros del cuerpo técnico".

¿Y cómo cree que reaccionaron los aficionados?
"Creo que los aficionados también lo percibieron como una oportunidad para ver cómo crecía el equipo. Introdujimos un nuevo modelo de juego y, en mi opinión, esa es una de las cosas positivas que podemos extraer de esta experiencia. Al fin y al cabo, hablamos de una selección con una gran historia: campeona de Europa, campeona olímpica y finalista de un Mundial. Tenemos que recuperar esa mentalidad ganadora y mantenerla".
Y esa mentalidad debe ir de la mano del nuevo modelo de juego...
"Es cierto que queremos desarrollar nuestro estilo de juego de forma progresiva, pero en el fútbol no hay mucho tiempo. Por eso hay que avanzar paso a paso, pero con una evolución clara. También queremos que los jugadores sientan pertenencia. Deben acudir a la selección por su prestigio y porque están orgullosos de poder vestir la camiseta de su país".
¿Qué respuesta recibió de los jugadores?
"Fue positiva, aunque para ellos todo era nuevo: el cuerpo técnico y los mensajes que les transmitíamos. Nos dijeron que, pese a las cuatro derrotas, el vestuario estaba satisfecho con el trabajo realizado y con la profesionalidad de todos. Ese es el camino que queremos seguir. No tenemos ninguna duda de que es el correcto".
En noviembre les espera un partido clave contra Croacia. ¿Cambiará el estilo de juego para priorizar el resultado o mantendrá la misma filosofía futbolística?
"Sobre todo, y lo digo muy en serio, jugamos en casa contra España y queremos sumar puntos, porque creemos que podemos sacar algo de ese partido. Creo que en Oviedo estuvimos cerca de conseguirlo y debemos continuar con esa mentalidad. Primero, España, y después, Croacia. Mi experiencia en situaciones similares me dice que, además de analizar al rival, hay que concentrarse mucho en mejorar a los propios jugadores, tanto individual como, sobre todo, colectivamente. Hay que pensar en cómo transmitir las propias ideas y en cómo elegir a los jugadores que mejor encajan en ese estilo de juego.
Los resultados llegarán si juegas bien, defiendes bien y luchas. Creemos que ese es el mejor camino. Si al final priorizas el resultado por encima de todo... En 15 años de carrera nunca he afrontado un partido con la intención de empatar. Nunca he alineado a un equipo para que se conformara con el empate, porque la experiencia te dice que cuando juegas para empatar, pierdes. Eso me lo enseñó el trabajo con la selección española. Queremos salir al campo para ganar, y el resultado será el que tenga que ser. Pero siempre priorizaremos nuestro estilo de juego y la mejora del equipo".

¿Cómo afronta la presión por conseguir resultados rápidamente?
"Los entrenadores decimos que el puesto de técnico es algo parecido a una silla eléctrica. Hay una presión que uno mismo se impone y la necesidad de sumar puntos para que sigamos en este grupo de élite. Creo que estamos en el mejor entorno para desarrollar nuestras ideas, especialmente en una situación tan exigente. Desde el punto de vista del prestigio, también es importante para la selección checa mantenerse en este grupo de élite. Sería fantástico estar el año que viene entre los 12 mejores equipos. Por tanto, los resultados son importantes, pero para nosotros lo es aún más el camino que recorremos para conseguirlos".
¿Qué importancia tiene que el seleccionador tenga una visión que vaya más allá de los resultados inmediatos y piense también en el desarrollo de los jugadores y en la construcción de una identidad a largo plazo?
"Eso es exactamente lo que hemos intentado aportar a partir de mi experiencia durante los últimos 16 años. En 2010, cuando me incorporé a la Federación Española de Fútbol, España tenía el mismo número de títulos que tiene ahora la República Checa. Parece increíble que en solo 16 años hayan ocurrido tantas cosas. Tuvimos la ventaja de contar no solo con un estilo de juego definido, sino también con un determinado perfil de jugadores que nos permitía jugar de esa manera. Tenemos claro que el desarrollo de los jugadores es fundamental. Hay que concentrarse mucho en mejorar tanto al individuo como al equipo. Ese es el objetivo principal. Es cierto que en el fútbol no existe el mañana: el futuro más cercano es el presente. Pero también debemos mirar el contexto más amplio y el desarrollo en su conjunto: a un futuro próximo en el que los jóvenes se mezclen con jugadores más experimentados que les ayuden a crecer. Esa es la idea".
Sé que para un entrenador siempre es difícil destacar a jugadores concretos, pero ¿qué futbolista le ha sorprendido más desde su llegada?
"No quiero destacar a nadie, porque me gustaría que se hablara del equipo. Incluso cuando se habla de los últimos campeones del mundo, se habla del equipo, no de las estrellas individuales. Tenemos buenos jugadores como Adam Hložek, que juega en el Hoffenheim; Alex Král, que está en el Copenhague; o Ladislav Krejčí, capitán y uno de los pilares del equipo. También hay muchos buenos jugadores que ahora no han podido estar con nosotros, como Lukáš Provod. Los porteros también tienen un nivel extraordinario y entienden muy bien el juego".
Tiene tres porteros muy buenos. ¿Será su número uno Antonín Kinský, Lukáš Horníček o Matěj Kovář?
"Estamos satisfechos con los tres. Hemos hablado con todos. Cada uno tuvo la oportunidad de demostrar que está preparado. Ya veremos qué ocurre, pero estamos plenamente convencidos de que los tres pueden aportar resultados y comprensión de nuestro estilo de juego".
¿Qué impresión le han causado debutantes como Jiří Sláma, Matěj Radosta, Lukáš Ambros o Roman Macek?
"Estamos encantados de que tanta gente se haya sumado a este nuevo proceso. Creo que han debutado ocho jugadores nuevos que recibieron su primera convocatoria con la selección absoluta. Es cierto que todos habían pasado ya por las categorías inferiores en algún momento, algo que también es importante. Conviene recordar que tuvimos ocho debutantes pese a jugar en un grupo tan exigente y contra rivales de tanta entidad. Debutar con la selección checa y ofrecer un buen rendimiento no es fácil. Me alegra que hayan tenido la oportunidad de demostrar lo que saben hacer, que lleguen nuevos jugadores y que tengamos dónde elegir".
¿Cómo están Adam Karabec y Pavel Šulc?
"Nos comunicamos con ellos casi todos los días para saber cómo están y si se recuperarán pronto, porque son jugadores importantes. La lesión de Adam fue la peor parte de la concentración".
¿Qué papel tendrá Adam Hložek como delantero centro? Patrik Schick no quiso acudir a la última concentración. Además de él, cuenta con Ryan Naderi y Tomáš Chorý, aunque después del último incidente en elSlavia parece estar lejos de la selección...
"Estamos contentos con los jugadores que pudimos convocar. También llamamos a Chorý, pero tuvo un problema físico y tuvo que abandonar la concentración. Después llegó Naderi, que apareció justo a tiempo para ayudarnos. Para esa posición seguimos a unos siete u ocho jugadores".
¿También busca jugadores más jóvenes?
"Por supuesto. En la sub-21 hay jugadores como Yannick Eduardo, que podrían ayudarnos en un futuro muy cercano".
¿Hay posibilidades de que Schick cambie de opinión?
"No vamos a ocultar que nos gustaría contar con Patrik, pero es una decisión personal. Hemos hablado con él y esperamos a que decida. Respetamos sus tiempos y su espacio. Por supuesto, nos encantaría que viniera, pero también estamos contentos con Adam Hložek, Ryan Naderi, Daniel Vašulín, Václav Sejk y todos los demás jugadores que han venido con nosotros".
¿Qué significa para usted que el responsable de las selecciones sea Pavel Nedvěd, antiguo ganador del Balón de Oro?
"Es una ayuda increíble. Está haciendo un gran trabajo en la organización de las concentraciones. Conoce a los futbolistas checos y sabe lo que implica el fútbol de élite, porque lo vivió como jugador y ganó el Balón de Oro. Nos ayuda a instalarnos aquí y a entender el país y su carácter, algo que también es importante".
¿Tiene previsto aprender checo?
"Intentamos aprender checo poco a poco. No es un idioma sencillo, pero ya vamos captando algunas cosas. En el fútbol hay ciertas palabras clave que son importantes. Empiezas a utilizarlas para comunicarte con los jugadores, aunque normalmente entienden inglés".
España es un referente en el trabajo con la cantera. ¿Qué diferencias ve entre el fútbol formativo español y el checo?
"Todavía no hemos tenido tiempo suficiente para conocerlas. Es cierto que hemos visto partidos y hemos tenido reuniones con Michal Bílek para que nos explicara sus ideas sobre el juego. También nos reunimos con los entrenadores de las distintas selecciones, pero todo ocurrió muy rápido y dedicamos toda nuestra energía y atención a conocer a los jugadores checos disponibles para el equipo absoluto. A partir de noviembre tendremos algo más de tiempo. También podremos fijarnos más de cerca en los jugadores jóvenes y en las selecciones inferiores. Si alguien nos pide nuestra opinión, intentaremos ayudar basándonos en nuestra experiencia en España".
Cuando trabajaba con las selecciones inferiores españolas, la mayoría de los jugadores competían en España. Ahora tiene que seguir a futbolistas repartidos por distintos países y competiciones. ¿Cómo ha cambiado su forma de trabajar en el ojeo y la búsqueda de talentos?
"Tengo que felicitar a los entrenadores checos, porque sobre el campo vemos ideas muy buenas. Por ejemplo, en el Mladá Boleslav, que se mantiene en la zona alta de la clasificación, el entrenador Aleš Majer está haciendo un trabajo excelente con una filosofía de juego muy buena. También lo están haciendo bien el Slavia y el Sparta. Aunque su entrenador no es checo, también tiene un estilo de juego que nos gusta. En general, el nivel de los entrenadores checos y de la liga checa es muy bueno. Cuando eres seleccionador, haces el seguimiento acudiendo a los partidos. Observas con atención la táctica, las condiciones físicas, las habilidades técnicas y la comprensión táctica individual del jugador. Lo analizas pensando en cómo podría encajar en tu equipo y en qué le pedirías".
¿Podemos esperar más sorpresas en la próxima convocatoria?
"Sí, probablemente. Seguimos a jugadores de la liga checa y del extranjero, porque hay futbolistas checos en Estados Unidos, Polonia, Austria, Dinamarca, España, Francia e Inglaterra. Por tanto, también tenemos que hacer seguimiento fuera del país, pero hay muchos jugadores en la República Checa y la liga nacional es muy importante para nosotros".
Cuando Luis de la Fuente se hizo cargo de la selección absoluta española, usted pasó a ser el entrenador de la sub-21. ¿Qué importancia tiene mantener la continuidad de las ideas entre las categorías inferiores y la absoluta?
"Eso lo viví durante 15 años. Todos los seleccionadores, desde las categorías sub-10 hasta la absoluta, pasando por la sub-21, hablaban el mismo idioma y elegían el mismo tipo de jugador. Creo que eso hace que el futbolista que llega a la selección sienta que pertenece a ella. Se siente como si hubiera llegado a casa, porque ya había escuchado esas mismas ideas. Las reglas y los roles son prácticamente los mismos para todos.
Es un proceso continuo en el que no existen compartimentos estancos. No tienes un entrenador que juega de una manera y otro que lo hace de forma completamente distinta. En aproximadamente el 80 o el 90 % de los casos se habla del mismo tipo de jugador y también se selecciona a ese perfil. Cada entrenador y responsable de la selección aporta después algo propio, pero si le preguntaras a Luis, te diría lo mismo. Por eso dedicamos todo el tiempo a elegir a los jugadores adecuados. A partir de noviembre nos sentaremos con la Federación y entraremos más en detalle".
Habla de un proceso que duró 15 años. ¿Cuánto tiempo cree que necesitará su equipo para dar el primer paso?
"No lo sé. A veces digo en broma que firmaría aquí por 10 años, porque creo que es un proyecto precioso. Es algo que se puede desarrollar y las personas que toman las decisiones creen en el proceso. Es cierto que necesitamos tiempo, aunque el fútbol no te lo concede. Pero creo que el objetivo está claro: clasificarnos para el próximo campeonato de Europa. Ese es el primer objetivo y no debemos engañarnos. Tenemos que centrarnos en el corto plazo e intentar clasificarnos de acuerdo con nuestra filosofía, con la visión de la Federación, con nuestro modelo de juego y con el perfil de jugadores elegido. Esa es la idea que debemos desarrollar y a partir de la cual todos podemos avanzar juntos".
Entonces, ¿firmaría por 10 años en Praga y después se trasladaría a Madrid?
"No, firmaría por 10 años en Praga y después ya se vería. Incluso podría quedarme aquí y vivir permanentemente, porque estoy encantado con Praga y con el país, y mi familia siente lo mismo. De momento, firmaría aquí por 10 años. Si me ofrecieran ese contrato, lo firmaría sin dudarlo".
Volvamos a los jóvenes. Louis Thomas Buffon ya ha debutado con las selecciones inferiores checas y ha despertado un gran interés. ¿Lo sigue? ¿Qué tipo de jugador ve en él y cuánto margen de mejora tiene? ¿Podría convertirse en el futuro en una opción importante para la selección absoluta?
"Por supuesto que lo seguimos y estamos contentos con él. Hemos preguntado por él y están muy satisfechos con su trabajo en las selecciones. Dependerá mucho de cómo evolucione en su club, de cómo crezca como jugador y de si el club confía en él, porque al final somos un reflejo de los clubes. Al convocarlo ya demostramos que creemos en él. Sigue recibiendo convocatorias y queremos que continúe formando parte de nuestro sistema. Por supuesto, su propio trabajo también será importante".
¿Podría ser una de las próximas sorpresas, quizá no de inmediato, pero sí en un futuro cercano?
"Podría serlo. Les aseguro que nuestra experiencia nos dice que no hay que fijarse en la edad. Dimos la oportunidad de debutar a jugadores muy jóvenes, como Lamine Yamal, que debutó con la sub-19 a los 14 años. La edad no es un problema; lo importante es estar preparado y que los clubes estén dispuestos a apoyar a los jóvenes. Si los clubes de máximo nivel dan oportunidades a los jugadores jóvenes, nosotros haremos lo mismo. De hecho, queremos que lo hagan".
¿Cómo valora la progresión de Martin Vitík y hasta qué punto puede ayudarle la experiencia en la Serie A en su desarrollo como defensa?
"Es un jugador muy importante y la Serie A es una liga magnífica para los defensas, porque allí se trabaja mucho en los principios defensivos. En Italia también están cambiando algunas cosas. Está creciendo el deseo de jugar al fútbol. Soy un gran admirador del fútbol italiano. Tuve la oportunidad de trabajar con los entrenadores Arrigo Sacchi y Claudio Ranieri. Conozco muy bien a Maurizio Viscidi, que está haciendo un trabajo excelente con las selecciones inferiores italianas. Estamos en contacto con él casi todos los meses y nos alegra que los jugadores checos tengan la oportunidad de jugar en Italia".
¿Qué recuerdos guarda de Sacchi y Ranieri?
"Sobre todo recuerdo a Sacchi. Ranieri estuvo con nosotros en el Atlético de Madrid, pero atravesábamos un periodo difícil. Seguí en contacto con Sacchi y todavía nos llamamos como amigos. Creo que es una de las personas que cambiaron el mundo del fútbol. Empezó Cruyff, después llegaron Sacchi y Guardiola. Le tengo un cariño enorme".
¿Cuál es la primera decisión importante que ha tomado o planea tomar como seleccionador de la República Checa y que también podría ser útil para otros países a la hora de reformar todo el camino desde el fútbol formativo hasta la selección absoluta?
"Ahora mismo nos concentramos mucho en la selección de jugadores, en el perfil que queremos y en nuestro modelo de juego. Esa es la idea que nos gustaría desarrollar en colaboración con todos los seleccionadores. Queremos una filosofía común que refuerce el sentimiento de pertenencia en toda la Federación. No debería funcionar de arriba abajo, sino de abajo arriba. Todos deberían trabajar de la misma manera para que, cuando un jugador llegue a la selección absoluta, ya entienda por qué se hacen las cosas de una determinada forma: por qué se inicia el juego desde el portero, por qué se elige a un extremo que destaca en los duelos uno contra uno o a un lateral derecho de perfil ofensivo. Esa es nuestra filosofía de juego y eso es lo que queremos desarrollar, siempre respetando el carácter y la identidad de cada país".
