Centro de datos del Sporting de Lisboa-Palma Futsal
No comenzó de la mejor manera el encuentro para el conjunto español y vigente campeón de la competición. Aunque los precedentes sonreían al cuadro balear, el Sporting se presentó con argumentos de sobra para cobrarse la revancha y pelear por levantar el máximo trofeo continental.
Los portugueses tardaron muy poco en confirmar sus buenas sensaciones. Apenas se habían disputado tres minutos cuando Santos batió a Dennis con un disparo por debajo de las piernas. El héroe de las semifinales volvió a aparecer en el escenario más importante y silenció momentáneamente a la afición mallorquina.
El golpe dejó algo aturdido al Palma, que además se cargó rápidamente de faltas en un inicio muy tenso y físico. En apenas cinco minutos, los baleares ya estaban condicionados, obligados a medir cada acción defensiva ante un rival que movía el balón con mucha velocidad y criterio.
En medio de ese escenario apareció la figura de Dennis, decisivo bajo palos para evitar que el Sporting de Lisboa ampliara todavía más la ventaja. El guardameta sostuvo a los suyos con varias intervenciones de mérito y mantuvo con vida a un Palma que no terminaba de encontrarse cómodo sobre la pista.
Tampoco acompañó la fortuna a los españoles cuando el colegiado consideró insuficiente la acción que reclamó Fabinho dentro del área. Lo que el conjunto balear reclamó como penalti y expulsión acabó únicamente en falta y tarjeta amarilla, una decisión que encendió las protestas del banquillo local.
El Sporting, muy cómodo con el marcador a favor, logró adormecer el partido a través de largas posesiones y volvió a poner a prueba a Dennis, que respondió con seguridad en cada intento lisboeta.
Antes del descanso todavía ocurrió otro episodio clave. Santos provocó la quinta falta Sporting y vio además la segunda amarilla, dejando a los portugueses en una situación comprometida. Sin embargo, los baleares desaprovecharon el doble penalti y se marcharon al intermedio por detrás en el marcador pese a haber sobrevivido a uno de sus momentos más delicados del torneo.

La fortuna se quedó en semifinales
El tiempo fue jugando cada vez más en contra de las aspiraciones del todavía tricampeón, que veía cómo el reloj avanzaba sin encontrar la manera de derribar el sólido entramado defensivo del Sporting.
Con el paso de los minutos, el encuentro se convirtió en un ejercicio de resistencia para los baleares, empeñados en encontrar una oportunidad para empatar. Mientras tanto, el conjunto lisboeta movía el balón de lado a lado con paciencia, tratando de abrir grietas en la defensa insular y de dormir el partido a través de largas posesiones.
La ansiedad comenzó a aparecer en los hombres de Antonio Vadillo, que precipitaron varias acciones ofensivas y se toparon una y otra vez con la disciplina táctica de su rival. Aun así, los mallorquines dispusieron de un par de acercamientos peligrosos que levantaron a la grada, aunque sin encontrar el premio del empate.
A falta de pocos minutos para el final, el técnico andaluz decidió asumir todos los riesgos posibles y recurrió al portero-jugador, con Alisson Neves enfundándose la camiseta ofensiva. Pero la apuesta salió cruz desde la primera acción. La presión asfixiante de Chishkala provocó un rechace comprometido que acabó convirtiéndose en el segundo tanto del Sporting, un golpe definitivo para las aspiraciones españolas.
