Un día después del último partido de Guardiola al frente del equipo tras una década llena de títulos, miles de personas llenaron las calles bajo un calor sofocante de 31 grados y nubes de confeti celeste, subiéndose a farolas y ocupando cualquier rincón para ver al técnico español que ha marcado una era.
Los trofeos de la League Cup y la FA Cup conquistados esta temporada brillaban en lo alto de los autobuses descapotables, pero fue el propio Guardiola, de 55 años —saludando y sonriendo— quien se llevó los mayores aplausos.
"Llevo viniendo al City unos 10 años, desde que tenía seis, desde que llegó Pep", contó Hadley Partridge, de 16 años, vestido con la camiseta de Rodri.
"Adoro a Pep, y obviamente no quiero que se vaya".

Al preguntarle cómo sentía la marcha de Guardiola, el joven no dudó. "Destrozado. Quería que se quedara 10 años más, la verdad, y ganara todos los títulos", dijo Partridge.
Para Lisa y Steve Evans, cuya familia es abonada desde hace más de 20 años, la salida de Guardiola es mucho más que el final de una época dorada; ha calado en varias generaciones.
"Destrozados", respondieron al unísono. "Nuestros dos hijos (Jack, 31, y Joe, 26) lloraron en el partido del domingo porque Pep se va", contó Steve.
"Muchas lágrimas, un nudo en la garganta", añadió Lisa.
Si la marcha de Guardiola ha traído tristeza, también ha puesto en valor la magnitud de su legado. "Ha cambiado el fútbol en Inglaterra", dijo Steve. "Y su ética de trabajo, nunca para. Es su pasión, ¿verdad?", añadió Lisa. "Creo que realmente ama el fútbol. No creo que sea por el dinero".
En lo alto de los autobuses celestes, los jugadores que han seguido esa filosofía disfrutaron del momento, conscientes de que formaban parte de un final tanto como de una celebración.
Algunos recordaron a los veteranos que se marchan, como el capitán, Bernardo Silva, y John Stones.
"Dos leyendas del club", afirmó Erling Haaland, que ha ganado la Bota de Oro de la liga por tercera vez en cuatro temporadas. "Han sido increíbles dentro y fuera del campo para nosotros. Estoy orgulloso de haber jugado con ellos".
Otros hablaron directamente de la influencia de Guardiola. "Le voy a echar mucho de menos", confesó Jeremy Doku. "Su forma de entrenar, su manera de aconsejar, es una leyenda, probablemente uno de los mejores técnicos de la historia. Se merece descansar".
El equipo femenino del City, que se ha proclamado campeón de la Women's Super League este mes —su primer título en una década—, celebró en su propio autobús como parte del desfile.
"Hemos trabajado muy duro durante toda la temporada para por fin levantar el trofeo; es una sensación increíble", dijo Khadija 'Bunny' Shaw, que ha ganado la Bota de Oro de la WSL por tercer año consecutivo.
Los jugadores descorcharon champán mientras los autobuses descapotables entraban directamente en el recinto, donde 17.000 personas esperaban con entradas agotadas para celebrar en la After Party del Co-Op Live arena.
Después, una selección de exjugadores y futbolistas actuales, desde Vincent Kompany hasta Fernandinho y Jack Grealish, junto a los tres hijos de Guardiola, María, Marius y Valentina, y el líder de Oasis, Noel Gallagher, desfilaron uno a uno con los 20 trofeos de Guardiola por el escenario.
La noche también incluyó numerosos vídeos de homenaje, entre ellos uno de la leyenda de la NBA Michael Jordan. "Quiero felicitarte por una carrera increíble, disfruta de tu retiro", dijo Jordan.
Inevitablemente, hay un futuro más allá de Guardiola, y los aficionados ya intentan imaginarlo. Partridge habló con esperanza sobre la transición, señalando al exasistente de Guardiola, Enzo Maresca, que según se informa es el elegido por el técnico para sucederle.
"Creo que es una buena opción, porque fue el segundo de Pep, así que conoce sus tácticas", explicó. "Si no estropeamos nada, nos irá bien."
Pero durante unas horas el lunes, los aficionados del City se quedaron en el momento, en una celebración teñida de tristeza y con gratitud en cada ovación.
Guardiola se marcha dejando títulos y estilo a partes iguales, pero también algo menos tangible: una conexión que ha hecho llorar a adultos y ha dejado a los jóvenes soñando con otra década más.
"Siento la conexión que este club tiene desde el primer minuto", dijo Guardiola a la afición. "Muchas gracias, no tengo palabras suficientes de gratitud. Me lo llevaré conmigo el resto de mi vida".
