España cerró su preparación en territorio nacional para el Mundial de 2026 con un discreto empate 1-1 frente a Irak en Riazor, un amistoso marcado por el carácter experimental del equipo de Luis de la Fuente previo al viaje de 'La Roja' hacia EE.UU.
Antes de la Copa del Mundo, España tendrá un último amistoso con Perú, selección que no clasificó para el Mundial tras una floja eliminatoria.
Las rotaciones de De la Fuente
La selección ofreció una versión muy alejada de la que se espera ver en la cita mundialista y dejó sensaciones tibias en un encuentro de escasa intensidad competitiva, cuestiones que son normales en un amistoso a pocos días del debut en la Copa.
Una de las claves del partido fueron las numerosas rotaciones introducidas por el seleccionador. Con varias ausencias de peso por lesiones, descanso o compromisos recientes, De la Fuente apostó por una alineación alternativa y utilizó el choque para repartir minutos y observar recursos secundarios.

Ferran destaca y aprovecha su oportunidad
En el apartado individual destacó Ferran Torres, autor del único tanto español. El delantero aprovechó una buena acción colectiva para adelantar a La Roja y fue uno de los futbolistas más activos en ataque.
El atacante del FC Barcelona completó una temporada positiva: logró establecerse como una alternativa interesante en el frente ofensivo culé y tomó el testigo del ataque ante las constantes lesiones y ausencias de Lewandwoski.
Ferran anotó 21 goles y dio tres asistencias en 49 partidos con el Barça en todas las competiciones en la 2025-2026.
Caras nuevas
El amistoso también sirvió para comprobar el nivel de una nueva generación de jugadores. Hasta ocho futbolistas debutaron con la selección absoluta, entre ellos Marc Bernal, Gonzalo García, Jon Martín, Javi Guerra, Beñat Turrientes, Marc Pubill, Javi Rodríguez y Leo Román. La cita permitió ampliar el abanico de opciones de futuro.
Más allá del resultado, el empate deja pocas conclusiones definitivas debido al contexto del partido. España afrontó el duelo con una plantilla de circunstancias y con la mirada puesta en el Mundial. La falta de brillo y la escasa exigencia competitiva contrastaron con el ambiente festivo de Riazor, en una noche que sirvió más para probar piezas y acumular minutos que para medir el verdadero potencial de la selección.
