De las 51 expulsiones registradas en el acta arbitral por el colegiado Fernando Patrick, 48 se produjeron como consecuencia de una pelea generalizada en el tiempo añadido del segundo tiempo: las tarjetas rojas fueron para 43 jugadores y ocho miembros de los cuerpos técnicos.
Las otras tres se produjeron en situaciones anteriores: Luike, del Uberlândia, recibió la segunda tarjeta amarilla por golpear a un rival con el brazo; João Henrique, del Mamoré, también fue expulsado después de recibir la segunda amarilla por insultar al árbitro; y Netinho, del Uberlândia, vio la roja directa por golpear al portero rival con un puñetazo.
La batalla campal comenzó en el minuto 54 del segundo tiempo, justo después de que el Mamoré marcara el tercer gol.
Durante la celebración, Davi, del equipo visitante, hizo gestos provocadores hacia el banquillo del Uberlândia y profirió insultos. La situación se descontroló rápidamente, con jugadores e integrantes de los cuerpos técnicos intercambiando puñetazos y patadas.
El árbitro explicó que no pudo mostrar las tarjetas rojas de forma individual sobre el terreno de juego debido a la magnitud del tumulto. Por eso, dio por terminado el partido y registró las expulsiones posteriormente en el acta. En total, fueron expulsados 22 jugadores del Uberlândia y 29 del Mamoré.
Récord mundial y repercusión internacional
La marca supera ampliamente el anterior récord mundial reconocido por el Libro Guinness: 36 expulsiones en un solo partido.
El episodio ocurrió el 27 de febrero de 2011, en el duelo entre el Atlético Claypole y el Victoriano Arenas, de la Quinta división del fútbol argentino. En aquella ocasión, los 18 jugadores de cada equipo fueron expulsados después de una pelea generalizada.
El nuevo caso brasileño todavía no figura oficialmente en el Guinness, pero ya ha tenido repercusión internacional.

La trifulca, sin embargo, no se limitó a los jugadores. Según el acta, dirigentes del Uberlândia invadieron el campo y amenazaron al equipo arbitral después de una de las expulsiones. El árbitro relató que presentó una denuncia contra uno de los dirigentes por amenazas e insultos.
También se informó de daños en el vestuario utilizado por el Mamoré.
Sobre el terreno de juego, el Mamoré tomó ventaja de cara al partido de vuelta de las semifinales: después de ganar por 3-1, podrá perder por hasta un gol de diferencia para avanzar a la final. El encuentro está programado para el domingo 8 de noviembre en Patos de Minas.
