¿Ha encontrado por fin el Olympique de Lyon al entrenador capaz de dejar una huella duradera en su historia moderna, como lo hicieron en su momento Gérard Houllier o Paul Le Guen?
Tras una serie de fracasos a pesar de contar con nombres prestigiosos – Laurent Blanc, Rudi García, Peter Bosz, Fabio Grosso o Sylvinho – el OL parece haber recuperado su nivel bajo la dirección de Paulo Fonseca. El técnico portugués ha sabido devolver el orden y la estabilidad deportiva a uno de los clubes más importantes del fútbol francés. En este ambiente más tranquilo, el club y su entrenador pueden celebrar su primer aniversario juntos con una sonrisa.
"Cuando el club me fichó, conocía perfectamente mi filosofía. Me gusta proponer un fútbol ofensivo e intenso, donde la verdadera estrella es el colectivo, explica Fonseca a Flashscore. Desde el inicio de la temporada, hemos trabajado mucho en los entrenamientos para reforzar nuestra unidad y aprender a jugar los unos para los otros. Haciendo esto, podemos competir por los primeros puestos en la Ligue 1".

Resultados ya históricos
Con él, el OL presenta un porcentaje de victorias del 64,6 % en partidos oficiales (31 triunfos en 48 encuentros), el mejor ratio de la historia del club, por delante incluso de Gérard Houllier (63,9 %). Una cifra aún más simbólica si se tiene en cuenta que la huella dejada por el técnico francés a principios de los 2000 sigue siendo uno de los grandes referentes del club.
La coincidencia es llamativa: el Lyon encadena actualmente nueve victorias consecutivas en todas las competiciones, una racha inédita desde la temporada 2006-2007, cuando Houllier estaba al mando. Además, en 29 partidos oficiales, el OL no había alcanzado las 20 victorias tan rápido desde esa misma temporada 2006-2007, cuando lo logró tras 25 encuentros.
"Estoy muy satisfecho con la actitud de los jugadores y de mi cuerpo técnico, y estoy convencido de que los resultados que vemos hoy son fruto de esa mentalidad y de esa filosofía que implantamos desde el inicio de la temporada."

Las estadísticas son positivas, pero el objetivo a medio plazo sigue siendo el mismo: conquistar un trofeo, sobre todo para un club del nivel del OL. El último título se remonta al verano de 2012 y, desde entonces, el Trofeo de Campeones es la única línea añadida al palmarés. Una espera larga y pesada para los aficionados lioneses, que sueñan con ver un nuevo trofeo en las vitrinas del club.
Es cierto que el contexto ha cambiado, con un PSG absolutamente dominante, lejos de aquel panorama más equilibrado de principios de la década de 2010. Pero, ¿por qué no soñar, incluso desde esta temporada, viendo la dinámica actual del equipo, especialmente en el escenario europeo?
El OL recupera estándares altos
De hecho, tras terminar primero en la fase liga de la Europa League con 21 puntos en ocho partidos, el Olympique de Lyon logró este jueves asegurarse el liderato del grupo. El triunfo en casa ante el PAOK (4-2) coloca a los de Paulo Fonseca en una posición ideal para lo que viene, garantizándoles el primer puesto al final de esta fase. Un logro que, a priori, no era nada sencillo dada la exigencia y competitividad de la Europa League, donde también compiten equipos como Aston Villa, la Roma, el Betis o el Feyenoord.
En esta búsqueda de títulos, la Copa de Francia también entra en juego. Una competición en la que, precisamente, el Paris Saint-Germain ha sido eliminado ya en dieciseisavos de final, dejando la puerta abierta a un club como el Lyon. Esto alimenta las verdaderas ambiciones y, por qué no, el sueño de una temporada perfecta, ya que los Gones se enfrentarán al Laval en octavos de final.
"Vamos avanzando ronda a ronda, sin mirar más allá. Hemos quedado muy satisfechos con nuestro recorrido en la fase de liga de la Europa League y especialmente orgullosos de haber terminado primeros, en una competición de mucho nivel, reconoce. Lo único que puedo prometer es que daremos el máximo para llegar lo más lejos posible, tanto en la Europa League como en la Copa de Francia. Veremos qué nos proponen los rivales, pero una cosa está clara: lo daremos todo para seguir en la pelea el mayor tiempo posible."

El técnico portugués mantiene los pies en la tierra y sabe que la prioridad del club sigue siendo la clasificación para la Liga de Campeones. Un objetivo que va por buen camino, a la vista de los resultados y de la dinámica actual, impulsada especialmente por la llegada del nuevo talento Endrick.
El Olympique de Lyon tendrá la oportunidad de dar un paso más este fin de semana con la visita de Lille, aunque se avecina una segunda parte de la temporada exigente, con salidas complicadas a Estrasburgo, Marsella, París o Toulouse. "Es una liga muy competitiva, con muchos equipos peleando por la parte alta de la tabla. Por nuestra parte, debemos darlo todo, apoyarnos en nuestra ética de trabajo, no tener miedo de atacar y buscar dominar los partidos siempre que sea posible".
Experiencia y juventud: los mismos ingredientes en Fonseca
Como ya hizo en su etapa en el Lille, Paulo Fonseca nunca ha dudado en apostar por la juventud para llevar adelante su proyecto. El técnico portugués se ha forjado una reputación de formador valiente, dispuesto a dar oportunidades a jóvenes talentos, una característica que le acompaña desde el inicio de su carrera.
"Para que los jóvenes progresen, lo primero es darles confianza y hacerles ver que pueden marcar la diferencia, sin miedo a equivocarse. Esta temporada, varios de ellos ya han firmado grandes actuaciones y espero aún más. Porque cuando se juntan confianza, convicción y coraje, están todos los ingredientes para triunfar".

En Lyon, los ingredientes son similares. La plantilla se apoya en un equilibrio bien gestionado entre jugadores experimentados — como Corentin Tolisso o Clinton Mata — y una generación emergente liderada por Tyler Morton, Malick Fofana, Ernest Nuamah, Tanner Tessmann, Adam Karabec o Afonso Moreira. Como es habitual en el OL, los futbolistas formados en la cantera también tienen un papel importante, como Khalis Merah y Rémi Humbert, dos de los cuatro goleadores ante el PAOK.
"Nuestra academia está haciendo un trabajo extraordinario, destaca el técnico portugués. Nos permite ir integrando poco a poco a los jóvenes en los entrenamientos y prepararlos para nuestro estilo de juego. Muchos entrenan regularmente con nosotros y se ganan su oportunidad, no sólo por su talento, sino también por su seriedad y trabajo. Cuanto más tiempo pasan con el primer equipo, más rápido progresan y mejor preparados están para responder a la intensidad de las competiciones en las que participamos."
Nuevo ciclo, nueva identidad: Endrick, símbolo del proyecto en construcción
En esta línea, la cesión del delantero brasileño del Real Madrid encaja plenamente en la filosofía del entrenador. Su impacto ofensivo ya es evidente, como demostró con su primer hat-trick como profesional ante el Metz, y deja claro que la juventud está en el centro del proyecto del Lyon.
"Endrick es un jugador explosivo, capaz de cambiar un partido en cualquier momento. Nos aporta una dimensión ofensiva diferente gracias a su movilidad y su sentido colectivo. No se limita al gol: también genera oportunidades para sus compañeros. Está perfectamente integrado en el grupo, trabaja mucho y estoy muy satisfecho con su rendimiento".
Esta orientación también se explica por las decisiones tomadas en el último mercado de verano. Alexandre Lacazette, Thiago Almada, Georges Mikautadze, Rayan Cherki, Nemanja Matić y Lucas Perri han dejado el club, obligando a empezar de nuevo. Una situación que, lejos de frenar a Paulo Fonseca, parece adaptarse perfectamente a su perfil. Acostumbrado a los ciclos de reconstrucción, el portugués ha podido moldear una plantilla a su imagen, fiel a sus principios y a su visión del juego.
Un año después, el futuro se presenta prometedor para el Olympique de Lyon. Apenas iniciado el segundo año del proyecto Fonseca, el club ya muestra bases sólidas, una identidad clara y perspectivas ilusionantes. Aunque el camino aún es largo, hay algo seguro: el OL avanza ahora en una dirección coherente, guiado por un entrenador que ha sabido dejar su sello.
