Tras su paso como streamer en 'La Sustancia', una experiencia muy enriquecedora según sus propias palabras, Gareca ya está listo para volver a la cancha frente al banquillo de algún club o selección. 'El Flaco' habló con Flashscore acerca de su pasado frente a la selección peruana y todo lo que considera clave en el desarrollo del fútbol inca.
En el 85' marcó el 2-2 que clasificó a Argentina ante Perú. Más de 40 años después, ¿cómo recuerda ese momento exacto?
Ese partido fue muy traumático, muy sufrido, porque Perú tenía un equipazo e íbamos perdiendo 2 a 1 para México 86', acompañado de un clima muy tenso en el estadio.
Burruchaga, desde la mitad de la cancha, cruza la pelota al área -estábamos volcados al ataque, viste-. Passarella la para de pecho y de derecha la cruza. Acasuzo era el arquero de Perú, la toca con la punta de los dedos y la pelota pega en el palo y va pasando por la línea. Entonces, yo entro de arremetida y la empujo.
Fue muy traumático por el hecho que era el 2-2 y que ese empate nos daba la posibilidad de clasificar a México 86', así fue la secuencia de toda la jugada.
Jugaste bajo Menotti y Bilardo, dos ideas de fútbol casi opuestas. Si tuviera que quedarse con una sola enseñanza de cada uno de ellos para explicar cómo diriges hoy, ¿cuál sería?
Son bastante diferentes, aunque muy parecidos en algunas cosas. Son diferentes en la manera de comunicar, pero a los dos les gustaba jugar bien, el buen juego, viste. Lo que pasa es que uno es más obsesivo en detalles que otro; por ejemplo, Bilardo era capaz de repetir una jugada hasta que saliera bien innumerables veces.
Menotti le daba importancia a la seguridad del jugador. Era más de comunicar, de hablar, de seducir con las palabras; y Bilardo ejecutaba mucho en el campo de juego, no dejaba nada al azar: por ahí un córner lo repetíamos 30 veces hasta que saliera bien. Menotti también, pero era más seductor desde la comunicación y el convencimiento al jugador.
Eran dos técnicos muy importantes, aunque fui más influenciado por Bilardo por el hecho que estuve con él desde el inicio del proceso de las eliminatorias de México 86’ hasta el final; en cambio, con Menotti fue poco tiempo en la época de España 82', donde no anduve bien en esa etapa de mi carrera, pero igual me dio la oportunidad y me gustó mucho estar con él.
Tuvo un buen paso por Universitario. Si tuviera que quedarse con un solo jugador de esa etapa, ¿cuál sería y por qué?
Dony Neyra. Era un muchacho que primero jugaba de lateral derecho, defensor. Yo veía que tenía un pase y un remate bárbaro, tenía mucho panorama de juego; entonces, cuando vos tenés un jugador con gran visión de juego y gran remate como él tenía, lo que hice fue ponerlo más adelante, en posición ofensiva.
Justo Mayer Candelo se lesionó y Dony aprovechó la oportunidad. Empezó a jugar en esa posición y fue un gran asistidor de Hurtado y Malingas, viste, y aparte hizo un par de goles importantes y lo sostuvimos allí. Se podría decir que fue un jugador determinante para el Universitario de esa época.
Cienciano volvió a meterse en cuartos de la Sudamericana, 23 años después de aquel histórico título. ¿Qué siente cuando ve a un equipo del interior compitiendo así a nivel internacional?
No solamente Cienciano es fuerte de local, también saca puntos de visitante; no solamente emplea la altura, la sabe manejar y de visita es un equipo que se ha tornado fuerte, viste.
Eso lo lleva a uno a pensar que no solo el técnico está haciendo bien las cosas, sino que ha explotado bien a sus jugadores como Hohberg, a quien conozco y fue convocado por mí, y ahora está atravesando un momento brillante tornándose como el conductor del equipo. El técnico lo ha acomodado como un '10' suelto y le ha dado la posibilidad de ser generador de juego para Cienciano.
Y sumamos que es un equipo que juega compacto, que sale jugando, emplea bien los centros, etc. Entonces, sin lugar a dudas, el técnico Melgarejo y su cuerpo técnico tienen un gran mérito. Además, está Christian Ruggeri, que es sobrino de Oscar Ruggeri: sé cómo trabaja y sé que es un gran conocedor táctico de los jugadores, entonces hacen que veamos un Cienciano que acumula mérito como local y visitante.
El paso por la selección peruana
El arranque a Rusia 2018 fue complicado: ¿qué fue lo que no cambió pese a la presión y qué sí tuvo que corregir?
Haber trabajado en Perú me ayudó mucho. Tenía conocimiento de la U y estaba convencido de la calidad y creatividad del jugador peruano. Luego había que derribar varios mitos que estaban muy estigmatizados, muy incorporados, como que el jugador peruano no corre o tiene que jugar en las mejores ligas sino que no puede competir… Fuimos derribando esos mitos y empezamos a comprobar que sí podían.

Pusimos cámaras en todos los estadios. Del futbolista peruano decían que no corre y sí lo hace hasta en las peores condiciones: corre y sale a jugar a más de 3.000 metros de altura, sale a jugar en el calor, va y corre con césped sintético. que hace que la goma te queme los pies... Eso de no correr estaba incorporado, pero demostramos que era todo mentira, solo había que convencer al jugador y decirle y mostrarle que sí podían, y así fue. El jugador se fue convenciendo y luego, técnicamente, el jugador es muy bueno. Eso había que demostrarlo internacionalmente.
En esa etapa, desde la séptima fecha dejó afuera a nombres consagrados como Pizarro, Zambrano o Vargas, y el equipo despegó hasta el repechaje, ganando por 2-0 a Nueva Zelanda tras 36 años sin Mundial. De todo lo que tuvo que decidir en esos siete años, ¿esa fue la determinación más difícil que tomó al frente de Perú?
Si puede ser. Fue una situación complicada, pero tuvimos el respaldo del entonces presidente de la FPF, Edwin Oviedo.
Fue fundamental porque arrancamos mal las eliminatorias y Oviedo un día me invitó a almorzar y me dijo que yo no me iba a ir de la selección, que confiaba en el proyecto y que si no clasificábamos en esta etapa, iba seguir para Catar, que trabajara tranquilo. Oviedo quería derribar el hecho de cambiar permanentemente de entrenador, algo que Perú hacía siempre y él quería dar una continuidad, dar la confianza, y yo capté rápidamente el mensaje. Entonces él me dio libertad para tomar cualquier tipo de decisión, y lo primero que hicimos fue conocer más al jugador del medio local y darle la oportunidad a algunos muchachos que tenían una calidad espectacular.
Entonces, para poder funcionar como equipo, empezamos a contar con varios muchachos nuevos y tuve que sacar a los consagrados; pero tenía el apoyo del presidente Oviedo, a pesar de la presión de la prensa para sacarme.
Con Paolo sí decidimos que se quedara porque queríamos que él fuera la figura, el capitán, y nos inclinamos por él. Hubo que tomar decisiones muy drásticas y esa fue la más complicada, pero los muchachos del medio local respondieron y se empezó a generar una prioridad, porque nosotros no dudamos de que los muchachos daban todo en el campo de juego.

Lo que no nos gustaba era todo lo previo, como que desde que se llegaba (a la concentración) veíamos que la selección era un puente para encontrarse con familiares, con los amigos. Entonces en la preparación previa no era lo que nosotros queríamos, queríamos una absoluta concentración en el partido, viste. Logramos que ellos se concentraran absolutamente en el partido y era lo único que importaba en ese momento. A la familia le dábamos un espacio en el hotel para ir a visitar, que los vieran, que fueran los hijos; pero a partir de que llegaba el primer jugador ya nos concentrábamos y no salíamos más hasta que terminaban las dos fechas de eliminatorias.
Estábamos muy metidos y lo entendieron. Luego ya incluimos a Farfán y a Advíncula, fuimos agregando a Carrillo a todos ellos, quienes después fueron fundamentales para lograr la clasificación. Claudio estaba también, pero él cada vez que venía siempre tenía una molestia o una lesión. Eso le imposibilitaba trabajar con normalidad y empezamos a apostar por Raúl Ruidiaz. Veíamos un poco todo y, en definitiva, fuimos encontrando un grupo muy consolidado.
En Rusia 2018 cayeron por la mínima ante Dinamarca y Francia, y cerraron con un triunfo POR 2-0 ante Australia. Si tuviera que elegir un solo partido de ese Mundial para explicarle a alguien lo que fue el proceso completo, ¿cuál elegiría?
Yo creo que en los tres partidos no renunciamos a jugar y ahora que vos me preguntas, no merecimos perder con Dinamarca, porque tuvimos cantidad de situaciones de gol. Contra Francia jugamos bien, pero Francia por momentos nos superó igual que Dinamarca, aunque fue cambiante porque nosotros tuvimos el control la mayoría del partido. En ningún momento renunciamos a jugar, siempre tratamos de jugar de igual a igual hasta con Francia, que fue la campeona del mundo. Australia fue difícil, pero terminamos ganando el partido.
Yo creo que se podría decir que fue un poco contradictorio, pero más allá de que no logramos pasar la fase de grupos dejamos una buena imagen; desde la actitud, la entrega, el juego y que se percibía a qué jugaba Perú: el equipo tenía identificación y por eso la gente nos apoyó en todo momento.Y me queda la sensación que pudimos dar más, igual se vio una buena imagen.
¿Cuáles fueron las sensaciones durante el segundo proceso con la selección, siendo subcampeona de la Copa América 2019 pero cayendo en el repechaje del Mundial 2022?
Es importante que la gente sepa que Perú estaba alrededor del puesto 60 del ranking mundial. Cuando tú estás muy alejado de los primeros puestos no tienes manera de competir. Cuando te enfrentas a una potencia, uno le puede ganar o hacer un buen partido, pero en general es muy difícil terminar con un resultado positivo.
Lo que nosotros logramos en el año 2017 es que estuvimos entre las 10 mejores selecciones del mundo, y para Catar lo sostuvimos. Perú estuvo siempre entre las 20 mejores selecciones del ranking FIFA. Si estás entre las 10 primeras podés lograr lo que te propongas, y si estás entre las primeras 20 eres potencialmente competitivo. Nosotros logramos mantener un nivel y eso nos posibilitó hacerle partido a Francia, que fue la campeona del mundo; luego ganamos a Croacia, que fue subcampeona del mundo; le ganamos a Brasil, hicimos partido con Argentina también…
Cuando vos te sitúas en un ambiente de ese nivel, ya estás en un nivel superlativo y vos podés competir contra cualquier selección, entonces ese tipo de calidad la alcanzamos y logramos ser una selección muy competitiva.
Dirigió más partidos que cualquier otro técnico en la historia de la selección peruana. Si tuviera que resumir su filosofía de juego en una sola idea que nunca negocia, ¿cuál sería? ¿Y qué consejo le daría a Mano Menezes?
Nosotros tuvimos un estilo bien marcado reconocido tanto por la prensa internacional como la local y, en general, tuvimos apoyo. Después hubo otro sector de la prensa que, bueno, era difícil convencerlo porque, no sé… era como que estaban en contra que yo viajara al exterior, por ejemplo, que vaya a ver a los chicos que jugaban fuera de Perú, estaban en contra de determinadas cosas que ellos creían que se tenía que hacer de otra manera.
Los jugadores pensaban que la selección tenía que darle la oportunidad a todo el mundo y yo no le daba la oportunidad a todo el mundo, se la dábamos a los que creíamos que tenían posibilidad de estar en la selección, porque por más que tuvieran una gran actuación, tenían que reunir condiciones importantes como estar en óptimas condiciones física y técnicamente, porque donde íbamos a competir nosotros eran ligas mayores y la exigencia era mayor.
Teníamos nuestros detractores, que lamentablemente no confiaban mucho en eso a pesar que había resultados, pero reconocían cómo jugaba Perú, respetando su estilo histórico de lo que siempre ha sido. Lo que intentamos nosotros fue eso, respetar la idiosincrasia de cómo le gusta jugar al peruano; no un juego tan vertical, lo que a mi me interesaba era explotar la creatividad del jugador peruano.
Y si vos me decís qué le digo a Menezes, que sin lugar a dudas es un técnico que tiene un reconocimiento muy importante, él sabrá qué es lo que tiene que hacer. Yo creo que en lo que yo me enfoqué en su momento fue en tratar de acentuar la creatividad del jugador peruano. Creo que eso es importante porque el jugador peruano tiene esa característica y hacerla respetar es importante, pero el Mano tiene que vivir su propia experiencia.
Un futuro incierto
Ya entrenó a Perú y Chile. También se te relacionó con Paraguay, Ecuador y hasta Bahréin. ¿Le llama la atención volver a dirigir un seleccionado nacional o prefiere un club?
Estoy abierto a todo, si tengo que dirigir un club lo haré, o sea no pasa por ahí. Si bien son tiempos distintos, tengo un equipo de trabajo muy amplio.
Profe, lo que todos queremos saber: su contrato con 'La Sustancia' le mantenía atado hasta el fin del Mundial 2026. Por esa cláusula rechazó ofertas como Melgar, entre otras… ¿En cuáles equipos ha pensado para volver a la cancha?
Posterior a La Sustancia, una vez que terminó el programa, no he tenido un ofrecimiento algo concreto, como sí ocurrió durante mi estadía en el programa. Ya había asumido ese compromiso con ellos, cosa que agradezco y fue muy productivo y me hizo crecer. Fue un desafío muy importante.
Pero ahora concretamente nada. En ese tiempo me habló Melgar, también me habló el presidente de Talleres de Córdoba, pero en ese momento estaba haciendo una nota a Valdano en Madrid para La Sustancia.
De los posibles nombres, Independiente de Avellaneda tiene algo especial: ahí cerró su carrera como jugador. ¿Cómo ve esa posibilidad y qué significaría para usted volver justamente a ese club?
Bueno, ahora están en elecciones políticas, elegir presidente es bien complejo. Gustavo Quinteros se fue y han apostado por Jadson Viera Castro, un muchacho brasileño nacionalizado uruguayo, que tiene contrato hasta diciembre.
Independiente es un club al que yo quiero porque ahí terminé mi carrera deportiva y siempre es una ilusión, pero ahora hay un técnico nuevo, hay que ver cómo le va. Los técnicos siempre estamos supeditados a los resultados, no sabemos adónde vamos a terminar dirigiendo, porque a lo mejor pensás una cosa y resulta otra.
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