La Liga MX se prepara para la eliminación definitiva del ascenso y descenso

La Liga MX se prepara para la eliminación definitiva del ascenso y descenso
La Liga MX se prepara para la eliminación definitiva del ascenso y descensoHECTOR VIVAS / Getty Images South America / Getty Images via AFP

Hace mucho tiempo que en el fútbol mexicano no tiene cabida la meritocracia, gracias a un sistema de competencia en el que el mejor del torneo no tiene por qué ser el campeón y tampoco existe el castigo deportivo del descenso. Una realidad abrumadora que, tal como parece, se quedará por mucho más tiempo.

La pandemia del coronavirus sirvió para que los directivos mexicanos eliminaran cualquier temor que el factor deportivo pudiera generar con la suspensión del ascenso y descenso. ¿El motivo? Cuidar las finanzas de los clubes de Primera División y no promover equipos sin la capacidad económica de segunda. 

Con ese motivo como pretexto, el fútbol mexicano recodificó —tal vez para siempre— su fisionomía y su forma de entenderse. Con mucho dinero circulando entre los clubes, reputación en mercados emergentes y sudamericanos, los directivos decidieron promover la estabilidad de la liga por encima de todo. 

La estandarización estadounidense de la Liga MX

La decisión de eliminar el riesgo deportivo fue de la mano con la erradicación de la pérdida de valor de los clubes (o franquicias, como les llaman los avariciosos directivos), por lo que la Liga MX cobró un atractivo distintivo que le daba la posibilidad de convertirse un conglomerado poderoso. 

Con el modelo de negocio virando hacia un enfoque deportivo estadounidense, donde las ligas no tienen sistema de ascenso y descenso y tienen permitido mudarse de un sitio a otro con la venia sólo del enfoque capitalista, la Liga MX dejó de lado la naturaleza del juego más popular del mundo. 

De pronto, y de un plumazo acordado en una reunión de dueños de los equipos del máximo circuito, el fútbol mexicano dejó para siempre sus coartadas sentimentales para dejar de fingir que le importaba el espíritu deportivo del más bello de todos los juegos. Sin máscaras que utilizar, la postura de mercado abierto atrajo posibles nuevos dividendos… y ciertas obligaciones. 

El no descenso perpetuo 

Y aunque en un principio los directivos aseguraron que se trataba de una medida provisional para no afectar las arcas de los clubes, poco a poco la narrativa fue virando a hacia un modelo de negocio en el que imperaba, por sobre todas las cosas, el entretenimiento.

Entre procesos de compra venta e inversiones extranjeras y el proceso atropellado de la entrada de un fondo de inversión multimillonario, la Liga MX se dirige hacia la eliminación perpetua de la meritocracia deportiva para ganarse o perder un lugar en la Primera División. En medio de un fervor mundialista, los directivos se preparan para dejarlo en la palestra. 

La narrativa de ser una liga atractiva y solvente ganaría la batalla ante el romanticismo del juego y a parte de lo que lo hizo ser el deporte más popular del mundo. Una realidad apabullante y que matará de tajo la mínima posibilidad de tener procesos formativos más adecuados y basados en la competencia. Un lastre que hará que el fútbol mexicano se quede mucho más atrás de lo que ha demostrado estar en comparación con la élite. Y que, a estas alturas, a nadie parece importarle.