El superlíderato perfecto del Club Deportivo Guadalajara tiene su primera gran prueba de este Clausura 2026 al recibir al Club América, en una edición del Clásico Nacional que tiene en vilo a propios y extraños, gracias al buen momento que viven los dos equipos.
Tras un tiempo considerable para imponer su idea y convencer a los suyos, Gabriel Milito sabe que la cita del sábado es de suma importancia para el futuro de su proyecto. Porque, si bien se ha ganado el derecho para que la afición rojiblanca confíe plenamente en sus facultades como entrenador, una victoria en el Clásico afianzaría simbólicamente el paso perfecto de su equipo.
Enfrente estará un América convulso que ha sabido remontar un muy mal inicio del campeonato desde la jerarquía alta de sus futbolistas, mientras lograban cerrar los últimos refuerzos que André Jardine pidió para enfrentar un resto del torneo agitado.
Caras nuevas
En medio de una recuperación esperada tras ni siquiera haber anotado en los primeros partidos Clausura, América logró cerrar cuatro refuerzos que han generado mucha expectativa en su gente. Los brasileños Rodrigo Dourado, Raphael Veiga, Vinícius Lima y el uruguayo Thiago Espinosa intentaron estar a la altura de las expectativas.
Del otro lado, Chivas sigue aprovechando el contexto mexicoestadounidense al fichar al extremo de Jonathan Pérez, uniéndose a la legión que conforman Efraín Álvarez, Brian Gutiérrez, Richard Ledezma y Daniel Aguirre; todos piezas vitales del cuadro de Milito. Un engomado que espera este sábado confirmar su buena forma.
El folclore calienta el Clásico
Dándole la espalda a la visión de fútbol como mero entretenimiento que suele prevalecer en el país, desde ambos campamentos han salido voces que alimentan el sano folclore de la pelota. Desde el cuadro azulcrema, Brian Rodríguez no titubeó ante la pregunta de un reportero sobre si se avecinaba un Clásico caliente. “Para ellos”, dijo el uruguayo.
En Chivas, quien alzó la mano para dejar claro el sentimiento que prevalece en el seno del cuadro rojiblanco fue Diego Campillo. El canterano se aferró a la infancia donde aprendió que este partido, por encima de cualquier otro, no se puede perder. “Me tocó desde niño jugar este tipo de partidos, estos Clásicos, y desde niño hay mucha intensidad. Se juegan a tope, me tocó enfrentarlos en Finales, en fase regular, en todo, y sí, desde niño te enseñan que este partido no se puede perder”.
