Centro de datos del Villarreal-Alavés
Equipo de Champions frente a candidato al descenso, un buen puñado de millones de diferencia en los presupuestos, plantillas confeccionadas para objetivos radicalmente opuestos, dinámicas contrarias... Y así se puede seguir un buen rato, pero si por algo el fútbol es el deporte rey es por esa dosis de emoción y de imprevisibilidad que le acompaña. Nada estaba garantizado para un equipo con dos caras: la del campeonato regular y la del resto de competiciones.
Todo apuntaba a que los amarillos iban a disfrutar de la posesión del esférico y que iban a coleccionar un buen puñado de ocasiones a lo largo de la primera mitad. Y qué equivocados estaban los analistas -físicos y virtuales-, pues al descanso no habían ejecutado ningún saque de esquina y estaban perdiendo la batalla por el balón (45% vs. 55%). En cualquier caso, ninguno de los dos pudo inaugural el marcador.

Tony Martínez se animó a dar espectáculo y trató de rematar de chilena en una jugada que pasará igualmente al olvido. Lo cierto es que las oportunidades reales tuvieron como protagonistas a Carlos Vicente, a través de una fantástica galopada por la banda derecha que terminó con un disparo que se marchó desviado por poco, y a Georges Mikautadze, cuyo potente envío rozó el palo de la portería defendida por Antonio Sivera. Y nada más.
Moleiro, talento sin límite
El desaparecido Ayoze Pérez dejó su lugar a Gerard Moreno, el delantero que pone la magia cuando el físico se lo permite. Y apenas necesitó unos segundos para acercarse al gol en una fantástica acción individual del atacante georgiano, que se deshizo con facilidad de Antonio Blanco pese a no tener espacio. Y fue precisamente eso lo que generó Alberto Moleiro al adjudicarse el balón en la frontal y colocar el cuero en un lugar inalcanzable para el meta visitante (48').
El mazazo fue importante para el Alavés, pero no más que el tanto anotado por Gerard tras cazar un rechace y desatar la euforia en La Cerámica (55'). Esta es la mejor definición de lo que es el Villarreal, capaz de batir a cualquier rival con un par de chispazos. Y por si fuera poco, Moleiro se inventó luego un pase extraordinario a Mikautadze, cuya sublime picadita se tradujo en el 3-0. Todo resuelto en tierras castellonenses en poco más de 20 minutos.

Después, ya en el tramo final, el citado Martínez maquilló el resultado tras aprovechar un regalo del recién ingresado Thomas, que había recibido un envenadísimo pase del guardameta Logan. Enfado mayúsculo por parte de Marcelino, que tenía la premisa de dejar la portería a cero y tendrá que esperar al menos una semana, cuando se medirá al Real Betis Balompié en La Cartuja, para echar el cerrojo al fin. La última vez que lo logró, hace más de un mes frente al Getafe.
Jugador Flashscore del partido: Alberto Moleiro.
