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La oprtunidad de oro de Diomandé

Yan Diomandé contra Sevilla
Yan Diomandé contra SevillaREUTERS/Violeta Santos Moura

Llegado al Real Madrid por una cantidad estratosférica este verano, Yan Diomandé ha tardado muy poco en alcanzar el nivel exigido. Sus cuatro últimos partidos han demostrado su crecimiento, hasta el punto de que Vinicius, todavía sancionado con tres partidos en LaLiga, ve amenazado su puesto pese a haber firmado una renovación por seis años hace apenas unos meses.

La cifra es elocuente, pero quizá sea mejor escribirla con todas sus letras para comprenderla aún mejor: 140 millones de euros. Y, seguramente, un peso similar sobre los hombros de Yan Diomandé, fichado a precio de oro por el Real Madrid procedente del RB Leipzig. A punto de cumplir 20 años el próximo 14 de noviembre, el marfileño ha tenido que soportar un bautismo de fuego con tintes racistas, relacionado con una supuesta edad distinta a la que figura en su documento de identidad. 

Sus primeras apariciones han sido analizadas con lupa y, en algunos momentos, objeto de burlas. Después de su primera titularidad contra el Rayo Vallecano, su celebración tras dar su primera asistencia contra Elche solo podía interpretarse como una enorme sensación de alivio. Y desde el regreso del parón internacional, Diomandé está desatado. Cuatro partidos: tres titularidades, tres goles y tres asistencias. En su reencuentro con Leipzig, además, salió desde el banquillo y marcó uno de los goles más bellos del año: una espectacular volea que combinó técnica, equilibrio, potencia y precisión, como salida de un sueño. 

En plena confianza, Diomandé plantea un gran problema a José Mourinho. Porque el gran perjudicado de esta secuencia es Vinicius. Expulsado contra Villarreal, el brasileño ha recibido una sanción de cuatro partidos en LaLiga, lo que ha dado minutos en el campeonato a su nuevo compañero, que los está aprovechando al máximo. Incluso saliendo desde el banquillo, la confianza de Diomandé irradia en comparación con Vinicius, autor de un solo gol y tres asistencias esta temporada y que encadena ocho partidos en todas las competiciones sin dejar huella en las estadísticas. Una situación que hace que muchos observadores lamenten su reciente renovación por seis años (5+1 opcional) y hubieran preferido su salida. 

Este contexto no afecta a Diomandé, una sonrisa de oreja a oreja sobre el terreno de juego, que está demostrando que el traje no le queda grande. Su conexión con Kylian Mbappé mejora partido a partido, mientras que el francés no ha desarrollado absolutamente ninguna química con Vinicius, quien suele priorizar la solución individual antes que jugar con quien considera, ante todo, un rival. 

Ya conocido como un gran regateador, Diomandé también ha demostrado que no juega con la cabeza agachada y que, ante todo, se pone al servicio del colectivo. Un lugarteniente de cinco estrellas: ese es el perfil que le faltaba al Real Madrid, más parecido a una reunión de solistas que a una orquesta. 

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