Centro de datos del Espanyol-Levante
Con 15 partidos (ya uno más), todos los de 2026, sin ganar, el Espanyol jugaba contra dos rivales, a cada cual más peligroso: el Levante, que llegaba con dos victorias seguidas, y ellos mismos, con su fragilidad y confianza por los suelos. Aun así, intentaron imponer su criterio en el inicio, pero con la voluntad no basta. A los cinco minutos lo supieron, con un paradón de Dmitrovic a disparo de Víctor García, que finalizó una transición casi perfecta.
No encajó el gol, pero bastó para que los primeros pitos resonaran desde la grada. Aprovechó entonces el cuadro visitante para zafarse de la presión, aunque también se les notó a los de Luís Castro la tensión de lo que estaba en juego. No volvieron a inquietar al meta espanyolista y eso hizo que los periquitos se animaran y se hicieran con el dominio territorial, si bien sus acciones más peligrosas, un paradón de Ryan a Terrats y un balón al palo de Ngonge, fueron anuladas por fuera de juego.
Lo más llamativo de esta primera mitad, a falta de ocasiones de gol, fue la lesión de uno de los asistentes de banda de Busquets Ferrer, Iñigo Prieto, que tuvo que ser sustituido por el cuarto árbitro. Tras ese cambio, los de Manolo González continuaron con su dominio, ganando los balones divididos y llegando al área contraria. Les faltó precisión en el último pase... y sin eso no hubo remates. Control, por tanto, inocuo y frustrante.

Tensión máxima
Bloqueados en su creatividad, ninguno de los dos equipos fue capaz de imponer sus ideas tras el descanso. Sólo un pase en largo de Dmitrovic a Pere Milla pudo desestabilizar el choque, pero Raghouber estuvo rapidísimo para impedir que fusilara a Ryan. Desde ahí, de nuevo mucha e infructuosa posesión periquita ante una sólida escuadra granota que aguardaba con paciencia su momento para montar el contragolpe.
Los cambios tampoco modificaron la dinámica. A falta de calidad y creatividad, sólo a balón parado parecía que podría desnivelarse el partido. Y fue Carlos Álvarez el que pudo adelantar al Levante con un golpe franco muy cerrado que sacó con apuros la zaga local.

El Espanyol, con 10
Con los nervios atenazando, es fácil cometer errores. Pero lo de Pol Lozano, con dos tarjetas en un minuto, es de jugador alevín. Fue expulsado en el minuto 88 y en la falta, un milagro de Dmitrovic y un garrafal error de otro jugador gafado como Etta Eyong evitaron el tanto levantinista. Sacó Carlos Álvarez la falta, el balón le quedó a su compañero, que se plantó ante el meta serbio a cuatro metros de la portería, pero en vez de buscar cualquiera de los dos palos disparó al muñeco, que repelió el disparo.
Luego volverían a repetir los protagonistas, con Dmitrovic haciéndose gigante ante Eyong en el primer palo. Y el partido finalizó con un trallazo de Carlos Álvarez que acabó en el larguero tras desviarlo allí el propio guardameta del Espanyol. Susto para los anfitriones, que acabaron silbados por una afición que mucho está aguantando en la segunda vuelta del campeonato.

Jugador Flashscore del partido: Dmitrovic (Espanyol).
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