El 10 de octubre de 2021, en San Siro. Théo Hernández lanza en profundidad a Kylian Mbappé. El dorsal 10 de los Bleus está en fuera de juego, todo el estadio lo ve. Pero Eric García, al intentar cortar la trayectoria, toca el balón con la punta del pie. El árbitro Anthony Taylor deja seguir, el VAR valida y el gol da a Francia su primera Liga de Naciones ante España. Casi un lustro después, esa jugada sigue influyendo en la forma en que los árbitros de todo el mundo interpretan la ley del fuera de juego.
La polémica fue inmediata. Sergio Busquets, capitán español aquella noche, no entendió la decisión y denunció una interpretación de la regla que, según él, no tenía sentido. Para él, Eric García nunca quiso jugar el balón, simplemente falló su entrada. El propio defensa español reconoció después que solo "rozó" el balón, antes de que le explicaran que ese contacto era suficiente, según el reglamento, para habilitar a Mbappé.
Una regla aclarada, no cambiada
La regla 11 sobre el fuera de juego establece que un delantero en posición antirreglamentaria no será sancionado si recibe el balón de un rival que lo ha "jugado deliberadamente". El problema era que nadie se ponía de acuerdo sobre qué se consideraba una acción deliberada y qué era simplemente una desviación instintiva.
Esta ambigüedad no era nueva, pero la magnitud del evento, una final de Liga de Naciones perdida por ese detalle, obligó a las autoridades a reaccionar. Ya el viernes siguiente a la final, Roberto Rosetti, jefe de arbitraje de la UEFA y miembro del consejo de la IFAB, validó la decisión de Anthony Taylor, considerando que había tomado la decisión correcta, basada en la regla existente y su interpretación oficial. Pero abrió la puerta a una evolución del texto, considerando que la interpretación vigente contradecía el espíritu de la ley del fuera de juego. Anunció que ya había contactado con sus homólogos de la FIFA y de la IFAB para iniciar una revisión de las directrices.
Esa revisión llegó el verano siguiente. En julio de 2022, la IFAB y la FIFA publicaron una circular que no modificaba el texto de la ley, pero sí precisaba estrictamente su aplicación. Ahora, para habilitar al delantero, el defensa debe tener un control real del balón, no solo un simple contacto. Los criterios son concretos: el balón debe venir de lejos y ser claramente visible, no llegar demasiado rápido, no sorprender al defensa en su dirección, y este debe haber tenido tiempo de coordinar su acción en vez de estirar la pierna por reflejo. Un balón tocado en el suelo también se considera más fácil de controlar que uno aéreo.
Si se analiza la jugada de San Siro con este nuevo criterio, la acción de Eric García, una extensión instintiva de la pierna para desviar un pase rápido, ya no se consideraría como un juego deliberado. El gol de Mbappé, hoy, sería anulado. Por eso, esta aclaración ha sido apodada públicamente como 'la regla Mbappé', aunque la IFAB, en su vocabulario oficial, siempre ha insistido en que no se trata de un cambio de ley, sino de una clarificación de las directrices.
