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James Rodríguez cierra su etapa en la selección: de su techo al cierre irregular

James carrera
James carreraFoto por LEVI BIANCO / BRAZIL PHOTO PRESS / BRAZIL PHOTO PRESS VIA AFP

El ’10’ se marcha después de 15 años, 131 partidos y 31 goles. Su decepcionante último Mundial ensució la despedida, pero no borra una trayectoria que incluyó la Bota de Oro de Brasil 2014 y una segunda juventud en la Copa América 2024.

James Rodríguez puso fin a su carrera con la selección Colombia dejando una imagen muy diferente a la que construyó durante sus mejores años. Su participación en el último Mundial fue decepcionante: no marcó, no asistió y evidenció dificultades físicas para sostener el ritmo de la competición. La eliminación ante Suiza confirmó que el equipo continuaba dependiendo de un futbolista que ya no podía resolver los partidos como antes.

La fotografía final, sin embargo, no alcanza para disminuir su legado. James se despide después de 131 encuentros, 31 goles y tres Mundiales, convertido en uno de los grandes referentes estadísticos de la Tricolor. Durante 15 años fue conductor, goleador, capitán y principal generador de juego de una selección que atravesó diferentes ciclos, entrenadores y estilos.

La estadística de James
La estadística de JamesFlashscore

Brasil 2014, su mejor momento

Su obra más importante llegó en Brasil 2014. James marcó seis goles, obtuvo la Bota de Oro y condujo a Colombia hasta los cuartos de final, su mejor resultado histórico en una Copa del Mundo. Su volea frente a Uruguay trascendió el torneo, pero aquel rendimiento fue mucho más que un gol memorable: apareció en todos los encuentros, asumió el liderazgo ofensivo y alcanzó un nivel individual que ningún otro colombiano ha mostrado con la camiseta nacional.

Una década después volvió a sostener a la Tricolor en la Copa América 2024. Cuando su carrera en clubes parecía haber entrado en un declive irreversible, recuperó protagonismo bajo la dirección de Néstor Lorenzo y condujo al equipo hasta la final. Terminó el torneo con seis asistencias, récord para una misma edición, y fue elegido como el mejor jugador de la competición. Aquella actuación extendió su vigencia y confirmó que su relación con Colombia siempre estuvo por encima de su presente profesional.

La ausencia de un título será la principal deuda de su generación, pero no puede recaer exclusivamente sobre James. Colombia dejó escapar oportunidades por planteamientos conservadores, errores defensivos y una gestión deficiente de varios partidos eliminatorios. Las derrotas ante Brasil en 2014 e Inglaterra en 2018, además de las eliminaciones frente a Argentina y Chile en la Copa América, expusieron limitaciones colectivas que superaban la influencia de cualquier figura.

Su historia también estuvo marcada por desencuentros, especialmente cuando dejó de ser indiscutible. James no siempre aceptó con naturalidad la pérdida de protagonismo y su convocatoria para el último Mundial respondió más a la jerarquía acumulada que a su rendimiento inmediato. Colombia había diseñado un sistema para aprovechar su pausa y su último pase, pero terminó atrapada en esa dependencia cuando el ’10’ perdió movilidad y capacidad para romper líneas.

El debate con Carlos Valderrama permanecerá abierto. El Pibe transformó la identidad de la selección y fue el símbolo de la generación que clasificó a tres Mundiales consecutivos. James, no obstante, alcanzó un techo superior: fue goleador de una Copa del Mundo, brilló en dos grandes torneos separados por diez años y compitió en la élite europea, donde ganó dos Champions y una Liga con el Real Madrid, además de dos Bundesligas con el Bayern Múnich.

Su despedida no estuvo a la altura de su historia, pero pocas carreras terminan en el momento perfecto. El último Mundial mostró a un futbolista agotado; el balance completo revela al jugador más determinante que ha vestido la camiseta de Colombia. Valderrama abrió la puerta de la modernidad, Falcao representó el gol y otras figuras aportaron longevidad o carácter. James, en cambio, llevó a la Tricolor hasta un nivel que nunca había alcanzado. Ese será su lugar en la historia.