En este fútbol de precocidad insultante, en ocasiones se nos olvida que Lamine Yamal es un adolescente. Que le clavó un golazo descomunal a Francia con 16 y cumplió los 17 solo un día antes de jugar y ganar una final de Eurocopa. Que aún lleva la 'L' de aprendiz no solo en este deporte, también en la vida. Aunque él es de los que se la descuelgan del cristal con el carné recién sacado para hacerse pasar por un conductor experto más.
No es cualquier asunto echarse a la espalda el '10' y la responsabilidad de un transatlántico como el F.C. Barcelona. Esta temporada ha superado por primera vez la veintena de goles y viene de arrebatarle a Kylian Mbappé el registro de más dianas en la Champions League antes de los 19. El 18 de marzo hizo el 10º de su carrera en la vuelta frente al Newcastle y en la competición fue el más joven en ser titular (16 años y 83 días) y en asistir (16 y 15). También es el segundo más precoz en anotar tras su compañero Ansu Fati por solo 28 días.
Otro al que amenaza con superar Lamine es a Raúl González Blanco. De los 21 tantos que lleva, 14 son en Liga. Le faltarían cinco para igualar a la leyenda del Real Madrid como el futbolista por debajo de los 19 que más marca en una misma temporada en Primera División. Un récord que lleva vigente desde la campaña 1995/96, cuando el '7' hizo 19 en 40 partidos. Ni Leo Messi, un prodigio desde el día uno, rompió a marcar así a esta edad.
Flick excusa su enfado
Su desaire ante Flick es un recordatorio de que aún estamos ante un adolescente en su época de rebeldía. Una rebeldía que bien usada dentro del campo se traduce en una colección imponente de récords a su edad. El resto de gestos sobrantes se irán difuminando con la maduración por el paso del tiempo. De todos los grandes se vieron y dijeron cosas iguales o hasta peores.

"Lamine tiene 18 años y es un jugador increíble, hace cosas increíbles. El otro día se marchó de cinco jugadores y casi marcó, pero se fue frustrado. Es emocional y eso es bueno, aunque tenemos que tener cuidado. No todo lo que hace es para hacer ruido alrededor", reflexionaba Flick en la previa del Barcelona-Atlético. Un partido donde el joven de Rocafonda volverá a esconder la 'L' y a exigirse, al igual que le exigen, como a otra estrella del universo fútbol.
Prometió la Champions
La temporada pasada, el canterano blaugrana dio un paso adelante a estas alturas y marcó o asistió en las tres eliminatorias europeas que disputó. Hizo la diferencia contra Benfica y Borussia Dortmund, pero sobre todo acaparó los focos en el descomunal cruce con el Inter de Milán en semifinales. Lideró el conato de remontada en la ida en Montjuïc, donde marcó el 1-2 y estrelló la pelota dos veces en el poste en dos jugadas brillantes. En la vuelta, justo antes de que Acerbi hiciera el doloroso 4-3, se topó de nuevo con la madera.
Después de la eliminación, Lamine daba su palabra de que la 'Orejona' acabaría más pronto que tarde en las vitrinas del Camp Nou. "Cumpliré mi promesa y la traeré a Barcelona", dijo, recordando a aquel discurso en el que Leo Messi prometía "esa copa tan linda". El argentino no pudo volver a levantarla, pero el de Hospitalet tiene mucho tiempo por delante para hacerlo. "No pararemos hasta dejar a este club donde se merece, en lo más alto. No pararemos hasta conseguirlo", insistía el '10'.
Contra el Atlético, el delantero azulgrana busca la revancha por la eliminación copera. Hasta la desastrosa ida del Barça en el Metropolitano (4-0), Lamine Yamal nunca había perdido contra el equipo de Diego Simeone. Su balance, además de ese duro tropiezo, es de siete victorias y un empate, aunque tan solo le ha hecho un gol. El pasado fin de semana se quedaba otra vez a unos centímetros de esquivar el poste y marcar. Con la motivación del contexto de la Champions League, el '10' quiere esconder otra vez la señal de aprendiz para que nadie se fije en que solo tiene 18 años, pero ya es la cara visible de uno de los clubes más gigantes del planeta.
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