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Exclusiva | Dambrauskas habla sobre '¿Quién quiere ser millonario?' y la Champions

Valdas Dambrauskas llevó al Sabah a una plaza inesperada en la Champions League
Valdas Dambrauskas llevó al Sabah a una plaza inesperada en la Champions League Cody Froggatt / Alamy / Profimedia, Flashscore

En el el sorteo de la fase principal de la Champions League en Mónaco, hay un nombre que inevitablemente hará que aficionados y expertos se fijen dos veces: el Sabah FK. Fundado en 2017, este club azerbaiyano con sede en Masazir, un suburbio de Bakú, ha protagonizado un ascenso asombroso hasta alcanzar el escenario más prestigioso de todos.

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Antes de esta clasificación para la Champions League, ya lograron una hazaña histórica al conseguir el doblete nacional, ganando tanto la Premier League de Azerbaiyán como la Copa de Azerbaiyán.

Pero la historia más fascinante no está solo en el campo, sino en el banquillo. Gran parte de este milagro se debe a un entrenador realmente singular, Valdas Dambrauskas. El técnico lituano, de 49 años, nunca tuvo carrera como futbolista profesional. En cambio, inició su sueño de entrenador participando en la edición lituana de '¿Quién quiere ser millonario?'. Aprovechó esa experiencia para mudarse a Inglaterra y estudiar el fútbol desde cero.

Antes de llegar al Sabah, Dambrauskas construyó un impresionante currículum de triunfos por toda Europa, levantando trofeos en Lituania, Letonia, Croacia y Bulgaria. Ahora, ha logrado lo imposible: destronar el largo dominio del Qarabag y llevar a su joven club a una gloria inimaginable.

Los últimos encuentros del Sabah Baku
Los últimos encuentros del Sabah BakuFlashscore

En esta entrevista exclusiva para Flashscore, conversamos con el cerebro detrás del milagro de Sabah para hablar de su increíble trayectoria, su filosofía de fútbol de dominio y su disposición para medirse con los mejores. Sin mostrar ningún tipo de temor ante el gran escenario. 

Se ha hablado mucho de su participación en '¿Quién quiere ser millonario?' en Lituania, que le permitió iniciar su carrera como entrenador: ¿es todo cierto? ¿Qué recuerdos tiene de esa experiencia? Y sin ella, ¿habría ido a Inglaterra a formarte? 

"Fui a ese programa para competir y pasar un buen rato. Desde los 12 años, cuando me di cuenta de que no sería futbolista profesional, supe que quería ser entrenador de fútbol. Se dio la posibilidad de mudarme a Inglaterra. Fui en busca de una vida mejor, pero con la idea clara de intentar abrirme camino como entrenador. Estoy muy feliz de poder trabajar en el fútbol y convertirlo en mi profesión. No puedo adivinar qué habría pasado sin ese concurso, pero creo que habría encontrado la manera de cumplir mi sueño".

Una carrera desde el barro

Pertenece a ese grupo de entrenadores que nunca han jugado al fútbol. ¿Cómo cree que ha marcado esto su forma de trabajar? 

"No puedo decir que sea una ventaja. Sigo pensando que los exjugadores parten con mejor posición. Tienen respeto, más contactos, conocen el vestuario. Sin embargo, la labor de entrenador ha cambiado mucho con los años y la profesión ha evolucionado. Hoy en día, un entrenador es mucho más que un líder o un táctico. Debe entender de muchas cosas: preparación física, fisiología humana, psicología, gestión, finanzas, administración, ser buen organizador, buen comunicador, analítico, a veces hasta actor, y eso sin hablar del conocimiento táctico.

Valdas Dambrauskas celebra la clasificación del Sabah para la Champions League.
Valdas Dambrauskas celebra la clasificación del Sabah para la Champions League.Gilavar / Alamy / Profimedia

Además, creo que lo más importante es la inteligencia emocional. Pienso que muchos futbolistas que pasan a entrenar justo después de retirarse ni siquiera son conscientes de todas esas responsabilidades. Los entrenadores que nunca han jugado compensan esas carencias estudiando y aprendiendo cada día. Yo he trabajado y sigo trabajando a diario para mejorar. Mi mayor miedo es dejar de aprender y de desarrollarme".

En Inglaterra, ¿ya estudió para ser entrenador? 

"Sí, desde el primer día que llegué, todo giraba en torno al sueño de ser entrenador de fútbol. Fue por etapas: primero aprender el idioma, luego apuntarme al curso de entrenador Nivel 1, después al curso de Nivel 2... A partir de ahí, ganar experiencia con mi primera sesión de entrenamiento en fútbol base, conseguir trabajo en alguna academia de club profesional o semiprofesional y sacaruna licenciatura en Ciencias del Deporte y Entrenamiento en la universidad.

Fui a todos los cursos y conferencias posibles para mejorar. Luego empecé a soñar y planear cómo conseguir un puesto en el fútbol profesional. Sabía que en Inglaterra sería imposible, pero que tendría una oportunidad en mi país".

Wenger, Bielsa, Rangnick...

¿Cuáles son los pilares de su fútbol, un fútbol ofensivo y moderno? ¿A quién ha estudiado? ¿Quién le inspira? 

"Me gusta marcar goles. Si tuviera que definir mi estilo con una palabra, sería dominio. No tengo miedo de asumir riesgos. El mejor resultado para mí sería un 4-3 con cuatro goleadores distintos y cuatro asistentes diferentes. ¿Te imaginas el vestuario después de un partido así? Por eso me gustan los equipos y entrenadores que siguen esa línea.

Va cambiando; antes me encantaba el Arsenal de Arsène Wenger, Marcelo Bielsa, Ralf Rangnick, etc. Aprendo mucho también de otros deportes, especialmente baloncesto, fútbol americano, rugby, hockey sobre hielo… A veces creo que saco más ideas de otros deportes que del propio fútbol".

¿Por qué le llaman el Mourinho lituano? ¿Te gusta ese apodo? 

"No creo que haya cuajado. Quizá hace tiempo, porque ni yo ni José Mourinho tuvimos carreras importantes como futbolistas".

Ha entrenado y ganado en muchos lugares de Europa; ha viajado mucho. ¿Qué ha traído de todas esas experiencias a esta increíble aventura en el Sabah? 

"Trabajar en diferentes países, tradiciones y entornos es el mayor regalo que me ha dado el fútbol en mi carrera. Me ha enriquecido como persona y como entrenador. Como técnico, siempre intento ver primero a la persona antes que al futbolista. Solo entendiendo al ser humano puedes entrenar al jugador. Antes, el entrenador solía mantener distancia con los futbolistas; mi filosofía es estar lo más cerca posible de ellos. En el F.C. Sabah, tenemos un equipo muy multicultural, y esas experiencias previas en distintos países me permiten comprender mejor a mis jugadores y encontrar la manera de hacerlos crecer".

El Qarabag, un duro rival

El Sabah, un equipo nacido en 2017 al que has llevado a conquistar la Liga, la Copa y ahora el acceso al cuadro principal de la Champions League: ¿qué siente al mirar atrás?

"Ha sido un año realmente increíble. En la liga local, había un gran F.C. Qarabag que hizo mucho ruido en la Champions League la temporada pasada. Ganaron el campeonato de Azerbaiyán 12 veces en los últimos 13 años y durante 13 temporadas seguidas se clasificaron para competiciones europeas. Aprendimos de ellos, nos hicieron mejores. Cada partido entre ambos era de máximo nivel táctico, mental y técnico.

Ganar una Liga, una Copa y clasificarse para la fase de grupos de la Champions League en una sola temporada es algo inimaginable. Es fruto del trabajo duro de todos en el club, desde el personal de limpieza hasta el presidente. Muchos clubes hablan de trabajo en equipo, pero por mi experiencia -he estado en 10 clubes diferentes- muy pocos lo cumplen de verdad. La fortaleza del F.C. Sabah está precisamente ahí: todos en el club hacen su trabajo y reman en la misma dirección".

¿Con qué mentalidad afrontan la Champions? 

"Ante todo, para ponernos a prueba y competir contra los mejores. No solo es una gran ilusión, también una enorme responsabilidad y una oportunidad. Es muy importante para el crecimiento del club. Solo podemos crecer individualmente y como equipo. Queremos aprovechar esta oportunidad".

Ha interrumpido el largo dominio del Qarabag: ¿es un modelo para usted o solo un rivale? Esta competición solo puede ser positiva para el fútbol de Azerbaiyán: ¿estás de acuerdo? 

"Lo que ha hecho el Qarabag durante estos años por el fútbol de Azerbaiyán es digno de todo elogio. Ganar la Liga 12 veces en los últimos 13 años y clasificarse para competiciones europeas 13 temporadas seguidas habla por sí solo. Incluso antes de venir a Azerbaiyán, los seguía con mucho interés e intentaba entender su éxito. Cada partido contra ellos era como una lección que puedo comparar con un diploma universitario.

He aprendido muchísimo de esos encuentros y tengo muchas ganas de volver a vivirlos esta temporada. También creo que la competencia en el fútbol azerbaiyano será positiva para todos. Hay otros buenos equipos como Zira, Turan y Neftci que no tienen miedo de mostrar sus ambiciones. Creo que la liga de Azerbaiyán tiene un buen futuro".

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