La pasión de Monterrey vivirá un domingo histórico al recibir el primero de los cuatro partidos de la Copa del Mundo 2026 que se jugarán en el Gigante de Acero, el estadio más nuevo del primer orden en el fútbol mexicano con una capacidad para 53,500 personas, donde Suecia y Túnez arrancan su aventura mundialista.
Será el tercer partido en suelo mexicano, tras la victoria de México ante Sudáfrica en el Estadio Azteca y el triunfo de Corea del Sur sobre República Checa en Guadalajara. Aunque el talento sueco es, desde los nombres, superior. Los caminos recorridos y tan dispares por ambas selecciones hasta el Mundial han creado un cotejo con pronóstico reservado.
El equipo de las Tres Coronas llega a la Copa del Mundo tras no haber ganado ningún partido durante las eliminatorias europeas, pero accediendo a la fase de repechaje gracias a su posición dentro de la Nations League, donde superó a Ucrania y Polonia. Ahora, superado el decepcionante andar previo, las fichas están puestas en el talento de sus futbolistas.
Por su parte, Túnez arriba al Mundial con el ánimo por las nubes y con su gente eufórica después de una eliminatoria inolvidable en la que no recibieron un solo gol en contra. Líder absoluto del Grupo H en el siempre complicado proceso africano, Las Águilas del Cartago sueñan con hacer una Copa del Mundo pletórica.
Contexto histórico
La Selección de Suecia de Fútbol vuelve a una Copa del Mundo tras no haber clasificado a Catar 2022. La justa en Norteamérica será la participación 13 en la historia, donde reposa un glorioso subcampeonato en el Mundial que el país organizó en 1958; la justa de la irrupción de Pelé y la primera estrella de Brasil.
Suecia ha dejado claro que, una vez que llega, suele competir de buena manera. En 12 presencias, solo en tres ocasiones quedó eliminada en primera ronda. Después del histórico subcampeonato que paralizó al país y que encumbró a Gunnar Gren —conocido como El Profesor— a la idolatría nacional, sus mejores resultados son dos terceros lugares (Brasil 50 y Estados Unidos 94) y una semifinal en Francia 38.
Túnez jugará su tercera Copa del Mundo consecutiva y la séptima en su historia. Con el paso demoledor, basada en una estructura defensiva feroz, el cuadro africano espera por fin pasar de primera ronda. Con una cultura futbolística reforzada en los últimos tiempos, los tunecinos tienen la esperanza —casi certeza— de que harán una justa inolvidable.
Una ilusión nacida en Catar 2022, en la última jornada del Grupo D, cuando lograron vencer a Francia, ya clasificada a octavos de final y a la postre subcampeón del torneo. Si bien la victoria resultó estéril para seguir en camino, en el país es vista como el inicio de un camino arrollador hasta esta Copa del Mundo.
Así llegan ambos equipos
Suecia: un clave cambio de rumbo
Una pesadilla se formó rápido y sin disimulo en el camino de Suecia a la Copa del Mundo 2026 en el Grupo B de las eliminatorias europeas. En los primeros cuatro partidos, los suecos no pudieron obtener un solo punto. La derrota ante Kosovo en octubre fue suficiente para los dirigentes, quienes despidieron a Jon Dahl Tomasson, con el nervio a flor de piel.
Conscientes de que había que cambiar el estado anímico de inmediato, Suecia apostó por el inglés Graham Potter, quien se había formado como entrenador mediante una historia de sueño en el fútbol sueco con el Östersunds, equipo que llevó de cuarta a primera división en cuatro años.
Si bien su llegada no representó un cambio rotundo —Suecia lograría un par de puntos en los últimos dos partidos restantes—, Potter sabía que tenía que armar un sólido equipo para un repechaje asegurado gracias al buen accionar que la selección había tenido en Nations League. En esa fase, el Muro Azul y Amarillo fue muy superior a Ucrania en semifinales y pudo vencer de manera agónica a Polonia con Viktor Gyökeres determinante al anotar cuatro goles.
El avasallante paso de Túnez
Para muchos, la eliminatoria mundialista de África es la más complicada del mundo, debido a la paridad de muchas de las selecciones, el contexto alrededor de cada partido disputado y la duración del proceso. Sin embargo, Túnez demostró un poder pocas veces visto en un Grupo H que lideró sin oposición alguna de principio a fin.
En 10 partidos disputados, Túnez ganó nueve y empato uno. Y si bien esa estadística ya es asombrosa por sí sola, el hecho de que sólo hayan recibido un solo gol en todo el proceso puso a los tunecinos a soñar cuando se confirmo la clasificación al Mundial 2026. No obstante, para lograr este contexto, hubo que recorrer diferentes posturas y visiones.
Hay gente en Túnez que todavía no le perdona al gran Sabri Lamouchi por haber elegido jugar por Francia. No obstante, desde su llegada en enero al banco tunecino revolucionó a la selección con una inyección de juventud que se necesitaba con urgencia. Un cambio liderado por el talentoso Hannibal Mejbri, la gran figura —sin discusión— de la selección y favorito de la afición.
Ideas de juego y posibles alineaciones
Inteligencia y paciencia en Suecia
Aunque Potter no ha ocultado nunca su afinidad por una línea de cuatro en el fondo, el inglés impuso una disciplinada e intensa línea de cinco que le dio muchos frutos en un momento de alta tensión y con dos rivales exigentes. Lejos de ser conservador, la dinámica de su defensa marca el ritmo —siempre en bloque— para aplicar presión en momentos y lugares precisos del partido.
Además, el cuadro de Potter ha mostrado que no le molesta quedarse sin el dominio de pelota. Agazapados y listos a romper, son los volantes e interiores los que hacen el desgaste para tener fresco a Viktor Gyökeres. El delantero del Arsenal sabe que, de alguna forma, el equipo juega para que él solo tenga que ser preciso y eficaz en el área rival.
Potter y toda Suecia esperan que en el esquema del británico se pueda sumar pronto Alexander Isak, quien ha sufrido diversos reveses físicos tras su polémica llegada al Liverpool desde el Newcastle United.
Mientras eso sucede, la esperanza de producción de juego recae en Anthony Elanga, a quien Potter ha colocado más por dentro y no por la banda como lo hace en St. James Park. Desde esa posición como interior, el exfutbolista del Manchester United deberá ser el vínculo que Gyökeres anhela tener durante la Copa del Mundo.
Posible alineación:
Kristoffer Nordfelt; Daniel Svensson, Gustaf Lagerbielke, Isak Hien, Victor Lindelof, Gabriel Gudmundsson; Yasin Ayari, Jesper Karlstrom, Benjamin Nygren; Anthony Elanga y Viktor Gyökeres
Compacto y saber sufrir en Túnez
Lamouchi sigue siendo el mismo que pensaba el fútbol antes de jugarlo. Ahora como entrenador, sabe que el furor de su gente por las eliminatorias sublimes que realizaron no puede nublar la preparación del equipo para el Mundial. Consciente de lo superior que son sus rivales de grupo (Suecia, Japón y Países Bajos), avisó que la juventud del plantel será clave para no dejar de correr.
Con un plantel lleno de juventud, Lamouchi no ha tenido problemas para probar distintos parados tácticos, por lo que es difícil predecir el sistema que utilizará en el debut en Monterrey. Sin embargo, la esencia de su estilo es la misma, sin importar la estrategia inicial: defender en bloque y transiciones rápidas en ataque.
Una vez entrando en fase ofensiva, son las bandas los sectores por donde el cuadro tunecino prefiere impulsar sus afrentas, gracias dos laterales de buen pie y el encuentro con Mejbri, apuntalado por izquierda pero con la inteligencia para encontrar pases entre líneas que pocos en el equipo pueden ver.
Posible alineación:
Aymen Dahmen; Moutaz Neffati, Montassar Taibi, Omar Rekik, Ali Abdi; Rani Khedira, Ellyes Skhiri, Khalil Ayari, Slimane, Hannibal Mejbri y Hazem Mastouri
