Entre la ilusión y el golpe de realidad: lo que dejó el Perú de Menezes en la fecha FIFA

Cucurella se lanza para tapar un centro
Cucurella se lanza para tapar un centroCarl de Souza / AFP

La Bicolor cerró la fecha FIFA con un triunfo y una derrota, pero más allá de los resultados, el saldo deja una sensación clara: hay nuevos nombres para ilusionarse, aunque el camino sigue siendo mucho más largo de lo que parecía.

Centro de datos del Perú-España

En el fútbol existen resultados que maquillan y derrotas que desenmascaran. A Perú le pasó un poco de ambas cosas en esta fecha FIFA. Primero apareció Haití y llegó la primera victoria de la era Mano Menezes, el final de una racha de 10 partidos sin ganar y una sensación casi desconocida en los últimos tiempos: la de observar nuevos nombres y pensar que quizás algo podía empezar a construirse. Después apareció España y el entusiasmo recibió un golpe de realidad.

El balance final deja un triunfo y una derrota. Tres goles anotados entre ambos partidos y cuatro recibidos. Números fríos. Pero el fútbol rara vez se explica solamente desde una estadística. Lo verdaderamente importante está en lo que se vio. Y lo que se vio es un equipo todavía incompleto.

Porque algo positivo dejó esta fecha FIFA: por primera vez en mucho tiempo, la Bicolor pareció una selección que busca algo distinto. Mano Menezes no llegó para reconstruir una generación histórica ni para rescatar futbolistas que ya vivieron sus mejores años. Llegó a encontrar soluciones donde casi nadie las veía.

Por eso, hoy el hincha empieza a memorizar apellidos distintos. Quiroz, Vélez, Gruber, Maxloren, Ugarriza. Nombres que hace algunos meses parecían secundarios y que hoy empiezan a convertirse en opciones reales dentro de la selección.

De Vélez a Gruber

El caso de Jairo Vélez es probablemente el más llamativo. Hace no mucho parecía difícil imaginarlo como una pieza importante de la selección peruana. Hoy suma cuatro goles en la era Menezes y empieza a justificar una apuesta que inicialmente generó más dudas que entusiasmo. El ecuatoriano nacionalizado peruano tiene algo que la Bicolor perdió hace años: agresividad cerca al área y capacidad para aparecer donde la jugada parece terminar.

También hay señales interesantes en jugadores como Adrián Quiroz. En pocos minutos mostró algo que escasea en la selección: rapidez para decidir. Maxloren Castro confirmó esa personalidad rebelde que ya exhibe en Sporting Cristal. Y Adrián Ugarriza, aunque lejos de ser un delantero técnicamente brillante, dejó una sensación positiva desde la entrega y la intensidad.

Pero tan importante como identificar los aciertos es reconocer las preocupaciones. Porque España hizo algo más que ganarle a Perú. Expuso diferencias demasiado marcadas.

Fabio Gruber pasó de ser una de las mejores noticias ante Haití a sufrir una noche complicada. Oliver Sonne vivió probablemente su partido más discreto desde que llegó a la selección. Jesús Pretell intentó sostener el mediocampo, pero terminó absorbido por el ritmo español.

Y quizás allí aparezca la principal conclusión de estos dos partidos: Perú tiene futbolistas para competir algunos momentos, pero todavía no parece tener una estructura para competir partidos completos.

Contra Haití alcanzó con entusiasmo y algunos chispazos individuales. Contra España quedó claro que eso no basta.

Otra realidad para Perú

La selección persiguió demasiado la pelota, perdió intensidad con el paso de los minutos y mostró dificultades para sostener la presión o construir juego cuando el rival elevó la exigencia. La idea de Mano parece clara: un equipo con circulación rápida, laterales agresivos y jugadores que se atrevan a atacar espacios. El problema es que la ejecución todavía parece distante.

Quizás también sea injusto pedir demasiado en tan poco tiempo. El técnico recién empieza y trabaja con una selección que perdió hace años a la generación que sostenía prácticamente todo. Ya no están las mejores versiones de Guerrero, Farfán, Cueva o Rodríguez para resolver partidos desde el talento individual. Hoy Perú vive otra realidad.

Gallese y Carrillo todavía sostienen cierta experiencia, Yotún intenta aportar liderazgo y alrededor aparecen futbolistas que recién buscan hacerse un nombre. Ya no hay figuras consolidadas; hay proyectos.

Y tal vez esa sea la verdadera fotografía que dejó esta fecha FIFA: una selección con menos certezas que antes, pero también con más nombres sobre los cuales trabajar.

El triunfo ante Haití generó ilusión. La derrota contra la Roja recordó dónde está parado realmente este equipo. Entre ambas cosas probablemente aparezca la verdad de la selección de Mano Menezes.

Ni el equipo que algunos celebraron después de Haití. Ni el que otros quisieron destruir después de España.