Centro de datos del Alianza Lima-Inter Miami
Alianza Lima necesitaba una noche así. No solo por el rival, ni por los flashes internacionales que siempre despierta enfrentar a un equipo plagado de estrellas, sino por la urgencia emocional de reencontrarse con su gente, de reconciliar sensaciones tras una pretemporada exigente y algunos días turbulentos fuera del campo. Y la respuesta fue contundente. En Matute, el estadio que conoce de memoria sus alegrías y sus heridas, el cuadro blanquiazul se presentó oficialmente para la temporada con un triunfo claro por 3-0 ante Inter Miami, en un amistoso que tuvo más lecturas que un simple resultado.
Fue una noche especial desde el pitido inicial. Las tribunas rebosaron expectativa y el equipo respondió con una propuesta agresiva, intensa y, por momentos, muy convincente. Alianza tomó el control del balón desde el arranque, mostró orden en sus líneas y asumió el protagonismo sin complejos, incluso ante la jerarquía del rival. Apenas a los siete minutos, Paolo Guerrero avisó con un primer remate que salió desviado, como si fuera una señal temprana de lo que vendría después. La iniciativa era íntima y el mensaje, claro: este partido no sería un mero trámite de presentación.
El Inter Miami intentó responder con chispazos individuales. A los 16 minutos, Lionel Messi ejecutó un tiro libre que pasó muy cerca del arco aliancista, generando ese murmullo inevitable en las tribunas cada vez que el argentino toca el balón. Sin embargo, más allá de ese destello, el conjunto estadounidense encontró dificultades para asentarse en el campo. Alianza presionó alto, cerró espacios y fue construyendo su dominio desde la circulación y la intensidad.
Eryc Castillo tuvo una ocasión clara a los 21 minutos, pero su remate se elevó más de la cuenta. No fue la última. El desborde y la verticalidad del extremo ecuatoriano se convirtieron en un dolor de cabeza constante para la defensa rival. Y fue precisamente desde esa insistencia que llegó la apertura del marcador. A los 28 minutos, Paolo Guerrero apareció en el área con la autoridad de los goleadores de raza y, con un certero cabezazo, rompió el cero para desatar la primera gran explosión en Matute.
Un Guerrero del gol
El gol no calmó al equipo blanquiazul, sino todo lo contrario. Seis minutos después, nuevamente Guerrero volvió a decir presente. Esta vez, tras una buena asistencia de Castillo, el delantero recibió casi desde el punto de penalti y definió con precisión para firmar su doblete. Dos goles del capitán, dos golpes anímicos para un rival que empezaba a sentir el rigor del ritmo impuesto por los locales. El marcador reflejaba lo que sucedía en el campo.
Antes del descanso, Gaspar Gentile estuvo cerca de ampliar la ventaja, pero el arquero Dayne St. Clair respondió con una intervención oportuna que evitó el tercero. Aun así, la sensación era que el conjunto peruano tenía el partido bajo control, manejando tiempos y espacios con una solvencia poco habitual para un equipo en etapa de ajustes.
En la segunda mitad, Pablo Guede movió el banquillo y refrescó el once con cinco variantes de arranque. Luis Ramos, Federico Girotti, Alan Cantero, Kevin Quevedo y Fernando Gaibor ingresaron para sumar minutos y seguir siendo evaluados en competencia. Del otro lado, el Inter Miami intentó reaccionar. Luis Suárez tuvo una ocasión clarísima en los primeros minutos del complemento, pero Guillermo Viscarra respondió con seguridad. Poco después, el uruguayo volvió a probar suerte, otra vez sin éxito ante un arquero atento.
El partido entró en una etapa más abierta, con espacios para el contragolpe. A los 59', Alan Cantero y Federico Girotti armaron una transición rápida que pudo terminar en goleada. Girotti habilitó bien al volante, pero la definición no fue la mejor y la oportunidad se diluyó. A pesar de ello, el dominio emocional seguía siendo de Alianza, que nunca perdió el orden ni la intensidad.
Messi permaneció en el campo hasta el minuto 62, cuando fue reemplazado junto a Suárez y De Paul. La salida de las figuras marcó simbólicamente el cierre del momento más mediático del encuentro, pero no del impulso blanquiazul. Alianza mantuvo la concentración y siguió buscando el arco rival, consciente de que el resultado podía ser aún más amplio.

El tercer gol llegó a los 72 minutos, como consecuencia de una buena sociedad entre los recién ingresados. Girotti volvió a ser protagonista con una asistencia precisa para Luis Ramos, quien definió con tranquilidad para sellar el 3-0 definitivo. El festejo fue contenido, pero significativo: era la confirmación de una noche redonda, de esas que ayudan a fortalecer convicciones y a renovar la confianza colectiva.
Más allá del marcador, Alianza Lima dejó sensaciones positivas. Fue un equipo intenso, solidario y con respuestas individuales que ilusionan. La victoria ante el cuadro de Miami sirvió para cerrar la etapa de amistosos y mirar con mayor optimismo el inicio del Torneo Apertura. En Matute, al menos por una noche, el fútbol volvió a ser un refugio y una promesa. Y en los pies de Guerrero, la certeza de que la experiencia también sabe ser determinante cuando el contexto lo necesita.
Jugador Flashscore del partido: Paolo Guerrero.
