Bajo un ambiente ensordecedor, los Seattle Seahawks realizaron toda una declaración de intenciones en el primer drive de la Super Bowl LX. Los chicos de Mike Macdonald, de la mano de una ofensiva que otorgó tiempo infinito a Sam Darnold se plantaron en la Red Zone en pocos pases. Sin embargo, a los New England Patriots no les temblaron las piernas y redujeron la jugada de apertura a un gol de campo de 33 yardas de Jason Myers.
Le llegó el turno de estrenarse en el Gran Partido a Drake Maye, que desde el inicio dejó claro que su intención era agotar la mayor cantidad posible de tiempo. Al principio le funcionó, pero también le dio espacio a los del estado de Washington para organizar su plan defensivo y terminaron convirtiendo en pesadilla la puesta en escena del mariscal de Carolina del Norte, frenando su avance en la línea de 40 tras un sack.
Visto lo visto, la batalla se antojaba realmente física. En esas lides, pocos hombres había sobre la parrilla que el monstruoso runningback Kenneth Walker III, que a falta de inspiración en las manos de su quarterback trató de desgastar a la defensa rival con sus carreras.
Pese a los intentos desde ambas partes, daba la sensación de que nadie quería arriesgar lo más mínimo en los compases iniciales, lo que condujo la contienda al segundo cuarto con un rácano 0-3.
Corre que te corre
El arranque del segundo acto fue un calco del anterior. Los Seahawks le dieron galones a Walker y le metieron más ritmo al ovoide, pero Nueva Inglaterra resistió lo suficiente para minimizar los daños, en parte gracias a una gran acción de Christian González, y recibir sólo tres puntos.
Las grandes sensaciones de la zaga de Boston se vieron minimizadas por el desastre de su línea ofensiva, que convirtió la tarde de Drake Maye en un auténtico calvario, permitiendo que le diesen caza hasta tres veces en menos de 25 minutos.
Mientras tanto, Seattle siguió potenciando su juego de carrera, con unas nada despreciables 94 yardas terrestres de su corredor estrella, que propiciaron una tercera acción de tres puntos que mandó la Super Bowl LX con 0-9 en el marcador al intermedio.
Además de lo ya mencionado, y los nueve puntos del kicker Jason Myers, también destacaron las 44 yardas en cuatro recepciones de Cooper Kupp, que ayudó a desatascar el plan de los de Mike Macdonald en momentos clave del choque.
Ni Bad Bunny animó a los Patriots
Normalmente, en la Super Bowl, el hecho de que el show del intermedio haga el descanso el doble de largo ayuda al equipo que va por detrás a resetear y meterse en el encuentro. Sin embargo, no resultó ser el caso de los de Mike Vrabel, que desaprovecharon tener el primer balón de la tercera entrega y recibieron otros tres puntos en el siguiente drive.
Entretanto, el pateador de Seattle, Jason Myers, continuaba batallando con Kenneth Walker III por tratar de llevarse el MVP del Gran Partido y convertirse en el primer kicker en cosechar dicha distinción.
La estrategia de desgaste de los Seahawks dio sus frutos al enfilar el último acto. A base de llamar a la puerta, llegó la sentencia. Primero consiguieron una muy buena posición de campo por medio de un fumble recuperado por el nose tackle Byron Murphy II y, acto seguido, AJ Barner se ocupó de anotar el primer touchdown del duelo y poner las cosas muy complicadas a sus rivales con el 0-19.
Finalmente, el hecho de poder convertirse en el primer equipo que se quedaba a cero en una Super Bowl despertó a New England, que tras dos bombas de relojería de Drake Maye les llevaron a la endzone con un touchdown del receptor abierto Mack Hollins para poner algo de picante a una velada que seguía muy cuesta arriba.
Con el reloj en su contra, el mariscal de los Patriots comenzó a arriesgar en cada pase y terminó pagando la vehemencia a falta de 8:37 minutos con una intercepción del safety Julian Love.
La debacle se consumó algo más adelante con otra descomunal acción defensiva de los del estado de Washington, durante la que el balón cayó en las manos de un Uchenna Nwosu que, sin oposición, corrió hasta la endzone y cerró la victoria.
Tras ello, tirando de orgullo, los de Mike Bravel consiguieron otra anotación, pero sólo sirvió para maquillar el marcador con el definitivo 13-29.
Se consumó la venganza de la Super Bowl de 2015, con los Seahawks levantando el segundo Trofeo Vince Lombardi de su historia tras una exhibición de fuerza y poderío. Y quedó claro que a New England le falta mucho hasta alcanzar la capacidad de aguante de Brady y Belichick.
Jugador Flashscore del partido: Kenneth Walker III.
