El médico del Oporto dice que el infarto no impedía el regreso de Casillas

Nélson Puga dijo que Casillas podía seguir jugando
Nélson Puga dijo que Casillas podía seguir jugandoPEDRO FIUZA / NURPHOTO / NURPHOTO VIA AFP

El director médico del Oporto, Nelson Puga, ha declarado este miércoles 1 de julio en el tribunal que el exportero español Iker Casillas podría haber vuelto a la alta competición un año después del infarto, ya que no le quedaron secuelas funcionales.

En la tercera sesión del juicio, que se celebra en el Tribunal de Trabajo de Opoto, el especialista en medicina deportiva afirmó, en respuesta al abogado de Casillas, que el exinternacional español presentaba un riesgo reducido de recaída, siempre que siguiera el tratamiento médico.

"El 2 de mayo de 2020 podría haber vuelto a la competición de alto nivel. De eso no tengo la menor duda", afirmó.

Preguntado por las pruebas realizadas al jugador, explicó que nunca se detectó ninguna enfermedad coronaria, aunque Casillas solo presentó un leve aumento del colesterol, insuficiente para justificar pruebas cardíacas más específicas.

A las preguntas del abogado de Fidelidade, Nelson Puga rechazó establecer una relación causal entre el entrenamiento y el infarto. "El infarto se debe a la enfermedad. Todo lo demás son especulaciones. No existen estudios científicos que permitan afirmar que fue el entrenamiento lo que provocó el infarto", afirmó, añadiendo que Casillas no realizó ningún esfuerzo anormal esa mañana.

El médico añadió que el jugador solo le comentó posteriormente que había sentido dolores el día anterior y admitió, ante la jueza, que la decisión de no volver a los terrenos de juego se debió, en su opinión, a la pérdida de motivación del jugador y a la falta de interés de ambas partes en renovar el contrato.

También ha declarado esta tarde el cardiólogo Luís Macedo, que atendió a Casillas tras el infarto, quien afirmó que la rapidez de la intervención permitió limitar los daños en el músculo cardíaco. "El tiempo es músculo cardíaco. Cuanto más se tarde en abrir la arteria, más secuelas puede haber", afirmó, precisando que el tratamiento se realizó unos 90 minutos después del inicio de los síntomas.

Según el cardiólogo, Casillas recuperó la capacidad funcional, nunca presentó arritmias en las pruebas de seguimiento y mantuvo una función cardíaca preservada. "Por mi parte, creo que podría jugar", afirmó, añadiendo que fue el propio Casillas quien le comunicó, tras un año de parón, que quería dejar la carrera.

A preguntas de la aseguradora, Luís Macedo afirmó que, si el jugador hubiera buscado asistencia médica cuando aparecieron los dolores el día anterior —descritos en la nota de admisión de la CUF, pero desmentidos en el juicio por el exportero— el infarto podría haberse evitado.

Preguntado por la abogada del Oporto sobre la existencia de evidencia científica que establezca un nexo causal entre la práctica de ejercicio físico y el infarto, respondió negativamente. A la jueza le admitió que no podía confirmar ni descartar que el entrenamiento hubiera actuado como factor desencadenante del episodio.

Iker Casillas pretende que el infarto agudo de miocardio sufrido durante un entrenamiento del FC Oporto, en mayo de 2019, sea reconocido como accidente laboral.

En la demanda, reclama a la aseguradora Fidelidade el pago de 750.821,91 euros por incapacidad temporal absoluta y de 1.521.780,82 euros por incapacidad permanente absoluta para el trabajo habitual (IPATH), así como la condena al Oporto al pago de la parte de las indemnizaciones que considera no cubierta por el seguro, además de futuros gastos médicos, farmacéuticos y el capital de redención de la pensión anual a determinar por el tribunal.

En la sesión anterior, la perita del Consejo Médico-Legal defendió que el entrenamiento pudo haber actuado como factor desencadenante de la rotura de una placa aterosclerótica, pero consideró que la causa principal del infarto fue una enfermedad coronaria preexistente y que Casillas no reunía las condiciones para volver a la alta competición.

Según el diario Público, en la primera sesión del juicio, celebrada el 8 de junio, Iker Casillas afirmó que el infarto puso fin a su carrera profesional y le dejó limitaciones permanentes. "No puedo correr, hago unos 20 o 50 metros. No puedo más", declaró entonces en el tribunal.

El juicio continuará el 7 de julio.

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