Reverdeciendo viejos laureles, Pecco Bagnaia hizo subir los decibelios en el circuito de Mugello, la casa de Ducati, su casa. El excampeón del mundo, perdido en la mediocridad desde la pasada temporada, firmó una gran salida y se puso líder en la tercera vuelta, arrebatando ese privilegio a un Bezzecchi que había defendido con éxito hasta entonces su pole position.
Los dos italianos impusieron un fuerte ritmo ante el que no hubo respuesta de Jorge Martín, tercero, ni del resto de españoles, con Márquez, Aldeguer y Acosta luchando entre ellos por la cuarta plaza. Otro compatriota, Raúl Fernández, ganador del esprint del sábado, perdió todas sus opciones de triunfo en la primera curva al intentar ponerse primero. Se pasó tanto de frenada que cayó hasta la 17ª posición.
Desde ahí inició el madrileño su remontada, pero ya lejos de la zona noble, donde Bagnaia, en el ecuador de la carrera, seguía mandando con autoridad y cierta sorpresa, aunque sin poder despegarse del líder del Mundial de MotoGP.
La paciencia tiene premio
Y es que Bezzecchi no se conformaba con seguir la rueda de Pecco. Estudió sus debilidades curva a curva y, cuando vio que Jorge Martín estaba acercándose de nuevo, dio gas a su moto para recuperar la cabeza de carrera a nueve giros del final.
A Bagnaia le sentó regular perder la primera posición e incluso fue superado por Martín y sufrió para asegurar el podio hasta la última curva ante el empuje de Ogura. Pero lo logró para alegría personal y de la familia ducatista.
Y mientras, Bezzecchi ya había abierto un hueco definitivo para encarrilar una grandísima victoria ante el público italiano que le hace ser más líder aún del Mundial.
Detrás de los tres triunfadores del día, Acosta quedó sexto, Márquez séptimo, seguidos por Raúl Fernández, que finalizó octavo, y Fermín Aldeguer, noveno.
