Cuando se apagaron los semáforos y los coches arrancaron en Melbourne, realmente se sintió como si estuviéramos entrando en un mundo completamente nuevo. Nuevos equipos, nuevos monoplazas y, lo más importante, nuevas reglas que lo cambiarían todo.
De hecho, al terminar el Gran Premio de Australia, quedó claro que esta Fórmula 1 es muy distinta a la que conocíamos en los últimos años, y aquí van mis primeras impresiones.
Mercedes arranca de forma magistral
Durante la era del efecto suelo (de la 2022 a la 2025), parecía que Mercedes tenía todo para triunfar salvo el coche, y este fin de semana lo han demostrado.
No podían pedir más a sus pilotos. Como ya ocurrió la temporada pasada, George Russell apenas cometió errores durante el fin de semana, mientras que Kimi Antonelli se repuso de forma brillante a los fallos en los Libres 3 y en la salida para acabar tanto la clasificación como la carrera solo por detrás de su compañero.
Tan impresionante e importante como el rendimiento de los pilotos fue el trabajo del equipo en boxes. Supieron aprovechar el periodo de Virtual Safety Car para meter a ambos en el momento justo y luego gestionaron a la perfección la degradación de neumáticos, ejecutando estrategias a una sola parada que les dieron un cómodo doblete. Una operación impecable con la que los aficionados de Ferrari solo pueden soñar.
Además, estoy bastante seguro de que, incluso si Ferrari hubiera acertado con su estrategia o Mercedes se hubiera equivocado, el resultado habría sido el mismo, tal era la velocidad pura del W17, especialmente en manos de Russell.
Un coche top, dos pilotos de primer nivel y una gestión fuera de pista perfecta. Las Flechas de Plata van a ser muy difíciles de batir en la 2026.
Bienvenido de nuevo, Lewis Hamilton
Muchos están siendo bastante críticos con el primer gran premio de Ferrari esta temporada, pero en realidad creo que tienen motivos para sonreír. Tienen claramente el segundo mejor coche de la parrilla, lograron el mejor resultado posible teniendo en cuenta que no tenían ritmo para superar a los Mercedes ni siquiera parando bajo el VSC y, lo mejor de todo, por fin han recibido al verdadero Lewis Hamilton en su equipo.
El siete veces campeón del mundo estuvo muy lejos de su compañero Charles Leclerc durante la 2025, pero ha terminado la primera carrera de la 2026 a menos de un segundo de él y le habría superado si la prueba hubiera durado una vuelta más. Para comparar, en la última cita de la 2025 cruzó la meta 50 segundos después del monegasco; es un salto enorme.
Por supuesto, solo es una carrera, pero creo que hay motivos para pensar que esto puede repetirse.
Por un lado, no se le veía tan satisfecho con el coche desde la 2021. En los años intermedios, empezó la temporada con monoplazas en los que no se sentía cómodo, pero esta vez es diferente.
Además, con la importancia que tiene ahora la gestión de la energía, las nuevas reglas hacen que la velocidad pura pese menos y la inteligencia al volante cuente mucho más, algo que favorece claramente a Hamilton. Con 41 años, quizá ya no sea tan rápido como antes, pero toda esa experiencia solo le ha hecho más astuto.
No apostaría a que va a sumar más puntos que Leclerc a lo largo de la temporada, pero sí estoy convencido de que va a acabar con la idea de que ya no está para luchar arriba y va a cumplir su sueño de lograr podios y victorias vestido de rojo con la Scuderia.
Muchos pensaron que dejó de ser un piloto top en el momento en que le arrebataron el octavo título mundial en la 2021, incapaz de recuperarse de un golpe tan duro, pero quizá no sea tan profundo. Puede que simplemente los coches de la era del efecto suelo no se adaptaran a su estilo, y estemos a punto de ver de nuevo al Hamilton de siempre en la pelea.
Solo de pensarlo, ya apetece verlo.
Una nueva forma de competir
Mientras Hamilton seguramente esté encantado con las nuevas reglas, es de los pocos, tanto entre los 20 pilotos de la parrilla como entre los millones de aficionados a la Fórmula 1.
Sobre el papel, la F1 ha conseguido lo que buscaba: más adelantamientos. El liderato cambió de manos varias veces en las primeras vueltas con el duelo entre Russell y Leclerc, y la carrera sumó 120 adelantamientos frente a los 45 del año pasado. Sin embargo, la mayoría de las veces, los pilotos no adelantaron por valentía o genialidad, sino por haber ahorrado más batería que su rival y pasarle sin apenas oposición.
Eso, y el hecho de que la gestión de la energía impidiera a los pilotos exprimir el coche incluso en clasificación, ha dejado a muchos descontentos. Consideran que la F1 debería mostrar los coches más rápidos del mundo y el talento sobrehumano de los mejores pilotos, y eso no es lo que se vio en Melbourne.
Entiendo su postura, pero también creo que hay que recordar que era la primera vez que pilotos y equipos se enfrentaban a estas reglas.
En poco tiempo, todos encontrarán la mejor forma de gestionar la energía y tendrán niveles de potencia similares durante la vuelta, lo que obligará a buscar adelantamientos más creativos y valientes. En ese momento, dado que estos coches son más ágiles y pueden rodar más cerca unos de otros que los de la era anterior, podríamos vivir las mejores carreras en años.
Además, decidir dónde conviene ahorrar energía y dónde usarla para adelantar es una habilidad real, aunque menos espectacular, y añade un componente estratégico muy interesante.
El hecho de que los pilotos no puedan ir tan rápido como antes probablemente ha llegado para quedarse, pero tras años viendo coches pegados al asfalto formando trenes, personalmente prefiero ver dos luchando rueda a rueda a 260 km/h que uno detrás de otro a 320 km/h sin opciones.

