Desde que se decidió el último campeonato del mundo de Fórmula 1 hace aproximadamente un mes, todo el mundo habla de lo que está por venir en la categoría reina del automovilismo en 2026, sobre todo con la entrada en vigor de la nueva normativa.
Para que no andes muy perdido cuando empiecen los test de pretemporada en Barcelona, que se celebrarán del 26 al 30 de enero, Flashscore te detalla algunas de las claves más importantes que marcarán la próxima era del Gran Circo.
Coches más pequeños y ligeros
En su constante búsqueda de la eficiencia, la FIA ha buscado la reducción del tamaño de los monoplazas a partir de 2026. Desde el año que viene, los coches serán 20 centímetros más cortos, 10 más estrechos y 30 kilos más ligeros (de 798kg a 768).
De este modo, también se incentivará el espectáculo, dado que mejorará la maniobrabilidad de los bólidos en circuitos estrechos, favoreciendo el incremento de los adelantamientos. En esta faceta ha sido clave la eliminación del complejo MGU-H, un motor eléctrico que recuperaba energía del calor del motor y que era la parte más cara, pesada y complicada de fabricar de la unidad de potencia.
Adiós al DRS
El DRS, sistema utilizado para ganar velocidad en los adelantamientos, al menos su denominación, desaparece de la Fórmula 1 en 2026. Ello no significa que se deje sin recursos a los pilotos a la hora de superar a sus rivales, dado que llegan el Overtake mode (modo adelantamiento), el Active Aero (aerodinámica activa) y el Modo Boost.
Ya no se abrirá el alerón trasero para adelantar, sino que ambos alerones tendrán partes móviles para mejorar el comportamiento en recta y en curva al gusto de las estrellas de la parrilla. Se llamarán el modo 'Z' (alta carga para curvas) y el modo 'X' (baja resistencia para rectas).
El Overtake Mode proporcionará un extra de potencia eléctrica en zonas concretas de los circuitos (el nivel de enrgía variará según el trazado) y hará las veces de DRS. El Modo Boost, por su parte, podrá utilizarse en ataque y defensa, en cualquier parte del circuito, a modo de extra de energía a través del ERS.
Motores 50% eléctircos
En pos de fomentar la reducción de la contaminación que genera la celebración de los Grandes Premios de Fórmula 1, el nuevo reglamento obliga a que la mitad de la energía la suministre un motor eléctrico y el 50% restante llegue de uno tradicional de gasolina.
Antes el reparto era de 80%-20%, favorable a la parte del combustible fósil. Con todo, los monoplazas seguirán arrojando más de 1000 caballos de potencia.
Combustible completamente sostenible
De la mano con lo anterior, aterriza esta medida de responsabilidad con el medio ambiente. Desde 2026, las escuderías deberán utilizar combustible creado a partir del dióxido de carbono extraído de desechos o incluso capturado del aire.
Nicholas Tombazis, director de monoplazas de la Federación Internacional de Automovilismo, dejó clara la intención de esta imposición: "el objetivo de tener una huella de carbono cero en 2030", aseveró.
Hasta la pintura cuenta
A partir de 2026 habrá una nueva obligación: al menos el 55 % de la superficie vista desde arriba y desde los lados debe estar pintada o pegada con adhesivos, sin dejar carbono desnudo. Con ello se busca evitar que gran parte de la superficie de los coches sea negra en la búsqueda de aligerar peso.
Hay que tener en cuenta que para los diseñadores, cada gramo extra agregado por la pintura y los vinilos conlleva una pérdida de tiempo en pista. Incluso una pegatina puede cambiar el comportamiento del aire y echar al traste meses de trabajo de los ingenieros.
