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¿Cumple con las expectativas la Laver Cup?

Roger Federer en la nueva RF Room del O2 Arena
Roger Federer en la nueva RF Room del O2 ArenaGetty Images / Laver Cup

Finley Crebolder, de Flashscore, ofrecerá cobertura presencial de la Laver Cup 2026 y, antes de la novena edición, analiza hasta qué punto la idea de Roger Federer ha logrado cumplir el sueño del suizo de convertir la Laver Cup en la Ryder Cup del tenis.

La Ryder Cup no necesita presentación. El torneo por equipos entre EE. UU. y Europa es uno de los mayores eventos deportivos, capaz de generar una enorme expectación y atraer a millones de espectadores cada dos años.

Federer es uno de los millones de aficionados que se han enamorado de este formato, y fue precisamente esa pasión la que le llevó a iniciar en 2013 su propio proyecto para crear un equivalente en el tenis, como él mismo ha reconocido en varias ocasiones.

Cuatro años después, la Laver Cup se presentó al mundo y, desde entonces, se disputa cada dos años, enfrentando a los mejores jugadores de Europa contra los del resto del mundo.

El hecho de que el evento siga vigente casi una década después ya es un éxito en sí mismo para Federer, Rod Laver y todos los implicados en su creación, pero ¿hasta qué punto ha conseguido convertirse en la Ryder Cup del tenis?

No es una exhibición para los jugadores

Quizá lo peor que podría haberle pasado al intento de Federer de crear una Ryder Cup en el tenis sería que los jugadores solo participaran por el cheque y lo trataran como una exhibición de lujo, pero desde el primer día, se lo han tomado muy en serio.

Para comprobarlo, basta con entrar en YouTube, buscar los mejores momentos de cualquier partido importante del torneo a lo largo de los años y ver los puntos decisivos. Las emociones hablan por sí solas.

Era evidente que Federer se lo iba a tomar en serio, por razones obvias, y me preguntaba si el resto de jugadores simplemente seguían su ejemplo o se dejaban contagiar por su pasión cuando él participaba. Sin embargo, esa pasión ha seguido presente en la pista desde que se retiró del tenis en la edición de 2022.

Carlos Alcaraz comentó en la rueda de prensa previa al torneo, el jueves, que compartir tiempo y jugar junto a sus rivales, así como entrenar y ser entrenado por ellos, le produce alegría. Muchos jugadores han expresado lo mismo a lo largo de los años, y lo que ocurre en la pista lo confirma. Realmente les importa formar parte de un equipo y ayudar a que ese equipo gane.

Los comentarios del capitán de Team World, Andre Agassi, y del conocido Alexander Bublik en la rueda de prensa lo dejaron claro. Este último aseguró que iba a dejar a un lado el espectáculo y los saques por debajo durante el torneo tras hablar con el estadounidense, quien a su vez recalcó que ha insistido al kazajo en que, a veces, juegue de forma más conservadora.

Para los capitanes y jugadores, la Laver Cup es algo muy serio.

El gran problema es que muchos aficionados no lo ven igual.

El problema de Team World

Aunque en la Laver Cup hay mucha pasión en la pista, fuera de ella esa pasión es mucho menor, y creo que gran parte de la culpa la tiene Team World.

En la Ryder Cup, al enfrentarse Europa y EE. UU., hay dos equipos respaldados con fervor por dos grandes bloques: europeos y estadounidenses. La historia, los choques culturales y el orgullo nacional han permitido que surja una auténtica rivalidad, haciendo que los aficionados deseen con todas sus fuerzas que su bando venza al otro.

Aficionados estadounidenses en la Ryder Cup 2025
Aficionados estadounidenses en la Ryder Cup 2025Photo by DAVID CANNON / DAVID CANNON COLLECTION / GETTY IMAGES VIA AFP

La Laver Cup enfrenta a Europa contra el resto del mundo, no solo contra América, y esa intensidad se pierde. Al fin y al cabo, nadie siente una pasión especial por ser “no europeo”. No hay una historia detrás, ni una identidad que celebrar, ni siquiera una bandera que ondear.

Por eso, el ambiente entre los aficionados resulta algo plano en comparación con la Ryder Cup y también con la Copa Davis o la Billie Jean King Cup. Hay menos cánticos, menos colorido, menos alegría y menos tristeza.

No es solo un problema en las gradas. Si entraste en redes sociales durante los partidos de los últimos torneos, habrás visto que apenas se hablaba de ellos. Simplemente, a la gente no le importa tanto.

Esa falta de rivalidad, la ausencia de puntos para el ranking y la escasa historia han hecho que, para todos los que no están en los equipos, el torneo tenga muy poco en juego.

Y teniendo en cuenta que el tenis ya cuenta con torneos por equipos que sí ofrecen todo lo anterior, cabe preguntarse: ¿cuál es realmente el sentido de la Laver Cup?

Hace falta más estrellas

La respuesta a esa pregunta está en el pasado reciente, cuando el Big 3 dominaba el circuito.

Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic en la Laver Cup 2022
Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic en la Laver Cup 2022Photo by JULIAN FINNEY / GETTY IMAGES EUROPE / GETTY IMAGES VIA AFP

Ver a auténticas leyendas del tenis jugando juntas y formando parte del mismo equipo durante tres días es algo fascinante. Observar cómo encajan sus estilos, escuchar los consejos que se dan entre ellos, ver cómo se relacionan fuera de la pista... la Laver Cup ofrece una oportunidad única para todo esto.

Cuando el torneo permitió ver juntos a dos o los tres: Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic en 2017, 2018, 2019 y 2022, fue un auténtico éxito entre los aficionados. La gente lo veía, lo disfrutaba y lo comentaba.

Quizá el torneo vuelva a despertar ese interés en el futuro si Alcaraz y Jannik Sinner unen fuerzas. Sin embargo, ahora mismo no está aprovechando al máximo su capacidad única de juntar a superestrellas de diferentes países en un mismo equipo. Solo hay tres grandes estrellas en el tenis masculino, y uno de ellos solo está interesado en jugar Grand Slams mientras busca su 25º grande, mientras que los otros dos suelen estar lesionados.

Una solución clara

Por suerte, hay una solución evidente: convertirlo en un torneo mixto.

Sinceramente, resulta sorprendente que ese cambio no se haya hecho ya. Imaginen a Iga Swiatek y Jannik Sinner jugando dobles; Aryna Sabalenka y Alcaraz compartiendo vestuario; Coco Gauff recibiendo consejos de Naomi Osaka... No tengo ninguna duda de que sumar estrellas de la WTA elevaría el torneo de inmediato.

Además, el torneo sería mucho más igualado. Ahora mismo, Team Europe tiene muchas opciones de ganar siempre que acudan sus grandes figuras, pero si Team World pudiera contar con Osaka, Elena Rybakina y la gran cantidad de jugadoras estadounidenses de élite, todo estaría mucho más equilibrado y el nivel de tenis sería superior.

Es cierto que eso alejaría a la Laver Cup de ser el equivalente perfecto a la Ryder Cup masculina que Federer imaginó, pero quizá sea lo mejor. Al fin y al cabo, Roger Federer no se convirtió en el ídolo mundial que es por miedo a hacer las cosas de forma diferente.

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