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Cienciano y el desafío más grande de su campaña

Cienciano y el desafío más grande de su campaña
Cienciano y el desafío más grande de su campañaJosé Angulo / AFP

El único club peruano que sigue en competencia internacional afronta una serie que puede confirmar si su histórica remontada ante Lanús fue una excepción o el inicio de una nueva ilusión continental.

Hay historias que solo Cienciano parece capaz de escribir. Cuando perdió 2-0 en Argentina frente a Lanús, vigente campeón de la Copa Sudamericana, parecía que el sueño internacional del cuadro cusqueño había llegado a su fin. Sin embargo, en la altura del Inca Garcilaso de la Vega ocurrió otra de esas noches que alimentan la leyenda del club: un contundente 4-0 le devolvió el protagonismo continental y lo instaló en los octavos de final.

Ahora el reto es diferente. Mucho más complejo. Botafogo, uno de los clubes más poderosos de Brasil, será el siguiente obstáculo en una llave que medirá hasta dónde puede llegar el equipo dirigido por Horacio Melgarejo: la idea será el 13 de agosto en el Cusco y la vuelta el 20 en Río de Janeiro. No solo porque enfrentará a un rival con mayor jerarquía individual, sino porque el margen de error será mínimo.

Cienciano ya demostró que sabe competir en la Copa Sudamericana. Terminó segundo del Grupo B con ocho puntos, apenas dos menos que Atlético Mineiro, y dejó atrás a Juventud de Uruguay y Academia Puerto Cabello de Venezuela. Aquella clasificación ya había mostrado una virtud que luego confirmaría ante Lanús: este equipo rara vez baja los brazos.

Precisamente esa capacidad de reacción ha sido una de sus principales fortalezas. En un torneo donde la experiencia suele marcar diferencias, el cuadro imperial encontró en la convicción colectiva un argumento para compensar la diferencia de presupuesto frente a clubes con planteles mucho más cotizados.

Sin embargo, Botafogo representa un escalón superior. El conjunto carioca llega respaldado por un proyecto deportivo consolidado y un plantel con futbolistas acostumbrados a disputar torneos internacionales. Más allá de los nombres, la principal fortaleza del cuadro brasileño radica en su intensidad para recuperar el balón y en la velocidad con la que transforma la defensa en ataque, una característica que exigirá máxima concentración a la defensa cusqueña.

Allí aparecerá uno de los primeros desafíos para Cienciano. En la serie frente a Lanús logró imponer condiciones cuando tuvo la iniciativa y aprovechó cada espacio que dejó el rival. Frente a Botafogo, probablemente deba convivir durante varios pasajes con menos posesión y apostar por una estrategia más paciente.

La altura del Cusco volverá a convertirse en un factor determinante. Durante años ha sido una aliada para los clubes peruanos en competencias internacionales, aunque por sí sola nunca garantiza resultados. La goleada sobre Lanús fue consecuencia de una presión alta, intensidad física y eficacia ofensiva, virtudes que el equipo deberá repetir si pretende sacar ventaja antes del partido de vuelta en Brasil.

El gran reto será administrar esa diferencia, si logra conseguirla. Históricamente, muchos equipos peruanos han construido buenas actuaciones como locales para luego sufrir fuera del país. Cienciano intentará romper ese patrón apoyándose en una identidad que ha fortalecido durante esta campaña: competir sin complejos.

También existe un componente emocional que distingue esta participación. Hoy Cienciano carga con la responsabilidad de representar en solitario al fútbol peruano en torneos internacionales. Tras las eliminaciones de Universitario, Alianza Lima, Sporting Cristal y Cusco FC, el equipo imperial quedó como el último sobreviviente del país.

Esa condición incrementa la expectativa alrededor de una campaña que ya puede calificarse como exitosa. Haber eliminado al vigente campeón del certamen no solo elevó la confianza del plantel, sino que volvió a colocar a Cienciano en el mapa continental, un lugar que conoce desde aquella inolvidable conquista de la Copa Sudamericana en 2003.

El desafío ahora consiste en demostrar que esa remontada no fue un episodio aislado. Botafogo exigirá concentración, disciplina táctica y una eficacia que probablemente deba rozar la perfección. No habrá espacio para las distracciones ni para los errores defensivos.

Pero si algo ha enseñado este Cienciano es que disfruta cuando el escenario parece adverso. Lo hizo en la fase de grupos, donde resistió ante Atlético Mineiro. Lo volvió a hacer frente a Lanús cuando pocos creían en la remontada. Ahora tendrá delante a otro gigante brasileño y una nueva oportunidad para escribir una página que trascienda el resultado.

Porque más allá de clasificar o no a los cuartos de final, esta serie servirá para medir el verdadero crecimiento del único representante peruano que sigue con vida en el continente. Y también para responder una pregunta que acompaña al fútbol nacional desde hace varios años: si todavía es posible competir de igual a igual con las potencias sudamericanas.