La taiwanesa derrotó por 5-0 a la china Yang Chengyu en la final femenina de 60 kg en Nagoya, logrando así su segundo oro en unos Juegos Asiáticos tras haberse impuesto en la categoría de 57 kg en Hangzhou hace tres años.
Lin admitió a la AFP, antes del campeonato continental, que había pensado en retirarse después de ganar el oro en los Juegos Olímpicos de París, pero que quería seguir compitiendo en parte para desafiar a quienes cuestionaban su elegibilidad.
Tras su victoria en Nagoya, dijo que había estado "esperando ese momento en que la luz se abre paso".
"De verdad que no fue nada fácil. Es raro llegar por fin a ese punto en el que ves el amanecer, y estoy tan agradecida conmigo misma por haberlo logrado", añadió.
"Hacer las maletas y salir corriendo a casa"
Lin y la argelina Imane Khelif habían sido descalificadas del Mundial de 2023 por la Asociación Internacional de Boxeo (IBA), después de que la organización afirmara que no superaron unas pruebas de elegibilidad de género no especificadas.
Sin embargo, el COI les permitió competir en París, al señalar que eran víctimas de "una decisión repentina y arbitraria" por parte de la desacreditada IBA. Ambas terminaron ganando el oro.
Lin señaló que ganar en los Juegos Asiáticos era diferente de su victoria en París, donde "lo único que quería era hacer las maletas y salir corriendo a casa" por todo lo que vivieron entonces.
Lin, que contó con el apoyo de un pequeño pero ruidoso grupo de aficionados taiwaneses, se negó a confirmar si planea defender su título olímpico en los Juegos de Los Ángeles 2028.
