La mística del Madison Square Garden desafía precios récord y una férrea seguridad

Los Knicks quieren aprovechar el factor local
Los Knicks quieren aprovechar el factor localDavid Dee Delgado/Getty Images

El vertiginoso aumento del precio de las entradas y el refuerzo de la seguridad por la presencia del presidente estadounidense Donald Trump (79) no alteran la energía del legendario Madison Square Garden, que acoge los partidos tres y cuatro de las Finales de la NBA.

Los New York Knicks, en busca de su primer campeonato desde 1973, llegan con ventaja de 2-0 sobre los San Antonio Spurs al tercer partido de la serie al mejor de siete, que se disputará el lunes, mientras que el cuarto encuentro tendrá lugar el miércoles.

Los precios de las entradas se han disparado hasta quedar fuera del alcance de la mayoría de los neoyorquinos, pero el autoproclamado "estadio más famoso del mundo" seguirá lleno hasta la bandera, con celebridades a pie de pista y la presencia de Trump al menos en el tercer partido.

El brillo y el glamour son solo una parte del atractivo del recinto, con 58 años de historia.

El domingo por la noche, cinco personas resultaron heridas en un apuñalamiento en la estación de Penn, situada justo debajo del estadio, un recordatorio de las preocupaciones de seguridad que rodean a los grandes eventos en Nueva York.

El Garden es uno de los escenarios más emblemáticos de Estados Unidos, donde la iluminación amarillenta y las fotografías de Muhammad Ali y los Rolling Stones en los pasillos reflejan su lugar en la historia del deporte y el espectáculo.

"No hay nada como ver un partido de baloncesto en el Madison Square Garden", dijo John Guercio, un contador de unos 60 años y aficionado de los Knicks de toda la vida.

El miembro del Salón de la Fama de la NBA, Bill Bradley, campeón con los Knicks en 1970 y 1973, asegura que los aficionados neoyorquinos son la clave del espíritu del MSG.

"Es un público muy ruidoso, entusiasta, crítico y entendido", dijo Bradley. "Y cuando se mete en el partido puede llevar en volandas al equipo", indicó.

Pero, como Billsabe, la afición también puede volverse contra los suyos o contra toda la plantilla.

Empujado a un rol que no era el suyo, B. Bradley soportó abucheos en el inicio de su carrera, además de escupitajos y lanzamiento de monedas.

Fue aceptado, recordó, "en cuanto empezamos a ganar".

"Sigue siendo increíble"

"Los aficionados aquí son simplemente brutales", dijo Guercio, quien recuerda una mala racha en los años 2000 marcada por seis temporadas consecutivas sin playoffs y cánticos contra el entrenador Isiah Thomas.

"Cuando vienes aquí tienes que tener la piel dura", añadió.

"Por eso a los jugadores les gusta jugar aquí: si puedes ganar aquí, puedes ganar en cualquier sitio", apuntó.

Los Knicks actuales se han ganado el corazón del público con un estilo aguerrido que les llevó a las finales de la Conferencia Este la temporada pasada y a encadenar 13 victorias consecutivas en los actuales playoffs.

"Caen bien, es fácil quererlos, es fácil animarlos", dijo el superaficionado Anthony Donahue.

A diferencia de algunos ídolos del pasado, desde Walt Frazier a Charles Oakley o Latrell Sprewell, estos Knicks no se caracterizan por personalidades extravagantes.

Pero "juegan duro, nunca se rinden", añadió Donahue.

"No creo que estén de fiesta ni haciendo tonterías. Son ellos mismos", dijo. "Y Nueva York los ha acogido con los brazos abiertos", señaló el propio Anthony.

A. Donahue no cree que los precios de las entradas hayan erosionado el ADN del MSG.

Aunque ahora es difícil encontrar una entrada por menos de 7.000 dólares (poco más de 6.000 euros) en el mercado de reventa, señaló que los abonados pagan cifras muy inferiores.

"He estado en todos los partidos de playoffs este año", apuntó. "El Garden sigue siendo increíble", comentó.

Rich Swann, con más de 30 años asistiendo a partidos, distingue entre el ambiente de la temporada regular y el de la postemporada.

"Durante la temporada regular hay gente que viene solo a pasar el rato, son turistas", señaló.

"El ambiente de playoffs es diferente. Es auténtico", concluyó.