Balogun, quien estuvo en el centro de la polémica en el Mundial después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, interviniera con éxito para que la FIFA suspendiera una tarjeta roja y así pudiera jugar contra Bélgica en los octavos de final, se había sometido a un reconocimiento médico en Inglaterra antes de que el Everton empezara a mostrar dudas sobre su estado físico.
Aunque el club de la Premier League decidió seguir adelante con la operación, tras un par de horas de conversaciones entre los departamentos médicos de ambos clubes, Balogun fue quien finalmente la canceló.
"Cinco minutos antes del cierre del mercado de fichajes (inglés)... yo firmé el contrato y el Everton firmó el contrato", declaró a los periodistas el director general del Mónaco, Thiago Scuro.
"En el último momento, el jugador decidió no firmar".
"Y básicamente, la alegación de Balogun es: 'No me siento bien por la forma en que el club me ha tratado'".
"'No me siento bien por la manera en que el departamento médico del Everton ha puesto en duda mi futuro o mi salud'".
"'No tengo nada, así que no me siento cómodo firmando un contrato largo aquí'".

Algunos medios habían informado que el Everton intentó renegociar el precio por Balogun, de 25 años, pero Scuro no mencionó ninguna conversación de ese tipo.
Balogun se convirtió en objetivo de los Toffees a última hora después de que el internacional de Guinea-Bisáu, Beto, completara su fichaje por la Fiorentina, club de la Serie A.
Su decisión de echarse atrás ha dejado al Everton con pocos delanteros para la nueva temporada, aunque sí logró el regreso de Jack Grealish en calidad de cedido por una temporada desde el Manchester City, por segunda campaña consecutiva.
El Everton también ha fichado al defensor inglés Ainsley Maitland-Niles procedente del club francés Lyon.
'Mercados aún abiertos'
Balogun llamó la atención por su rendimiento en el Mundial este año, pero tras recibir una tarjeta roja en la victoria de Estados Unidos sobre Bosnia-Herzegovina en dieciseisavos, que le dejó fuera del duelo ante Bélgica en octavos, Trump intervino.
La decisión de la FIFA de suspender la sanción, permitiendo que Balogun jugara contra Bélgica, generó duras críticas hacia el presidente del máximo organismo del fútbol mundial, Gianni Infantino, quien había forjado una relación cercana con Trump.
Estados Unidos perdió ese partido 4-1 y Balogun admitió después que la polémica por la tarjeta roja había afectado al rendimiento del equipo.
Balogun, nacido en Nueva York pero criado en Londres, ha marcado 31 goles en 91 partidos con el Monaco.
Su decisión de quedarse ha dejado al club monegasco en una situación financiera complicada, ya que habían presupuestado su venta.
Habían considerado vender al centrocampista senegalés Lamine Camara al Chelsea si la operación de Balogun no se concretaba, pero descartaron esa opción cuando pensaron que su delantero se marcharía. Sin embargo, aún podría salir, ya que en algunas ligas el mercado de fichajes sigue abierto.
"Todavía tenemos otros mercados abiertos y estamos manteniendo conversaciones sobre diferentes jugadores, incluido Balo", afirmó Scuro.
"Vamos a ver qué puede pasar hasta el jueves, porque aún hay mercados con capacidad financiera para hacer algo".
