Atlas cambió de propietarios durante este 2026 por tercera vez en su historia, generando al mismo tiempo incertidumbre y expectativa ante la partida de Grupo Orlegui, tras siete años en los que se construyó la mejor época en los anales del club rojinegro, aunque también se presentaron las inconsistencias que trae consigo la multipropiedad.
Con la firme intención de concentrarse solo en Santos, el Grupo Orlegui vendió al cuadro rojinegro al Grupo Prodi, comandado por el empresario José Miguel Bejos. Desde entonces, la noble afición atlista se preguntó si el nuevo conglomerado iba a estar a la altura de sus expectativas y deseos.
Una continuidad razonable
Tras un torneo bueno, aunque lejos de lo que la pasión pedía, el atlismo pidió a gritos una continuidad en lo deportivo con cambios sustanciales en el plano directivo. Como parte de ese mantra, la primera exigencia fue renovar a Diego Cocca, el mejor entrenador de su historia, quien logró llevar a su equipo a la Liguilla y hacerle frente a Cruz Azul, otrora campeón del Clausura 2026.
Desde la eliminación en cuartos de final, el rojinegro se sumergió en la incertidumbre por no saber lo que su destino le depararía una vez que el proceso de venta se oficializara por completo. Para remediar esas dudas, Bejos hizo lo lógico y decidió entregarle las riendas deportivos a Cocca.
Altas expectativas
Ahora, con Cocca seguro en el puesto, el argentino tendrá la venía para continuar con el proceso que había iniciado con buen pie en el que potenció jóvenes futbolistas y armó un cuadro competitivo. No obstante, también espera que, con la nueva dirigencia, llegue un presupuesto a la altura de los deseos de la gente.
El argentino sabe que ya no contará con Eduardo Aguirre, quien formaba parte del Grupo Orlegui, y ha vuelto a Santos, su antiguo equipo. Por eso, el entrenador entiende que su renovación va de la mano con el cumplimiento de ciertas exigencias de jugadores para tratar de concretar otra época de ensueño como el bicampeonato logrado hace unos años.
