Adrien Rabiot, el encaje que faltaba en el mediocampo francés

Adrien Rabiot
Adrien Rabiot Reuters

Revelación en el Mundial 2022, donde suplió a los lesionados Paul Pogba y N'Golo Kanté, el centrocampista Adrien Rabiot se presenta en Norteamérica 2026 como uno de los líderes de los Bleus, como lo demostró en el debut victorioso 3-1 ante Senegal.

Si los compañeros de Kylian Mbappé no se hundieron durante un primer tiempo apático contra los Leones de la Teranga en East Rutherford, a las afueras de Nueva York, el martes en la apertura del Grupo I, se lo deben en gran medida a su pareja de centrales Dayot Upamecano-William Saliba.

Pero sobre todo gracias al centrocampista del Milan, de los pocos Bleus que estuvieron a la altura durante todo el partido.

Michael Olise y Ousmane Dembélé eran supuestamente los encargados de surtir al capitán francés, pero Rabiot lo abasteció muy pronto de buenos balones, sin que Mbappé, también apático a la hora de ajustar la puntería, pudiera aprovecharlos debidamente.

Y cuando en la segunda parte la perla del Bayern y la superestrella del Real Madrid se despertaron, permitiendo a Francia abrir el marcador y a Mbappé entrar en la historia, el Duque no bajó el ritmo y, con su tercera asistencia con la selección, sirvió a Bradley Barcola para el 2-0 parcial.

 Armonía 

Si ese cuarteto ofensivo Mbappé, Dembélé, Olise, Doué, envidia de muchos, sigue buscando un equilibrio que le permita desplegar todo su potencial, el centro del campo imaginado por Didier Deschamps sí ha encontrado la armonía adecuada.

En este doble pivote, Aurélien Tchouaméni desempeña el papel de clásico número 6, encargado de iniciar la salida de balón, mientras Rabiot asegura el enlace con sus atacantes... para lo mejor y para lo peor.

"En la primera parte perdimos muchos balones en fase ofensiva con nuestros cuatro jugadores de delante. Así que quedamos expuestos con Aurélien y el resto de la defensa", lamentó con total franqueza, midiendo el peso que recae sobre sus hombros en el sistema ideado por Deschamps.

Rabiot, cuya relación con los Bleus ha sido tumultuosa, parece ahora dispuesto a asumir sus responsabilidades.

Deschamps, que lo había desterrado durante dos años tras el Mundial 2018, lo ha convertido desde entonces en uno de sus hombres de confianza. Incluso cuando el jugador, de carácter bien marcado, tenía problemas en su club.

Hace menos de un año, cuando el mediocampista se marchó del Marsella de manera estruendosa, tras una "love story" de una temporada, Deschamps lo respaldó en la selección, afirmando que "valora a Adrien Rabiot por lo que es, por lo que ha hecho" con la selección.

 Sin rodeos 

Lo que es, Rabiot, de 31 años, lo dice sin rodeos cada vez que toma la palabra.

Tras la victoria ante los africanos, tuvo tiempo para pronunciarse sobre las condiciones del campo de juego del MetLife Stadium, donde se disputará la final del Mundial el 19 de julio.

"El césped... ni siquiera sé si se le puede llamar así. Se parece más a un sintético bastante duro, rígido. Pero es igual para todos los equipos, hay que adaptarse", soltó, antes de expresar su deseo de disponer de "un mejor terreno en los otros partidos".

Rabiot dice lo que piensa, hace lo que dice y también sale en defensa de sus compañeros. A su manera.

Durante los partidos de preparación, el centrocampista ofensivo Rayan Cherki anunció que quería "arrasar con todo el mundo" durante el Mundial, una frase lapidaria muy comentada en un entorno futbolístico cada vez más aséptico.

"Yo no lo encontré fuera de lugar, la verdad es que no entendí muy bien la polémica", pensó, por el contrario, Rabiot. "Soy el primero en decir o hacer cosas que a veces van en contra de lo que se suele pensar. Es un discurso más bien ambicioso, que quizá se interpretó mal. No creo que le haya faltado humildad, en absoluto. No es el estilo de Rayan".

Lo que Rabiot podría haber hecho hace unos años, antes de asumir del todo su rol de patrón.